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El ‘plan Draghi’ entusiasma al mercado

EL PAÍS EL PAÍS 06/06/2014 Amanda Mars

La buena marcha de la España de los mercados dio hoy un salto cualitativo por cortesía de un plan de estímulos que no tiene precedentes en la historia del Banco Central Europeo (BCE). Un día después de anunciase las medidas extraordinarias de liquidez, los inversores exigieron por los bonos españoles menos intereses que a los del Reino Unido. Hay pocos sorpasso tan ilustrativos como este para mostrar que la deuda pública española se encuentra en estado de gracia. El título a 10 años se intercambiaba hoy por un interés del 2,63%, un nuevo mínimo en la historia del euro, y los británicos por 2,65%.

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Hace dos años, cuando España estaba a punto de pedir el rescate a Europa para su banca, los inversores exigían por este mismo título casi 7%. La diferencia con el bono de Alemania, que se considera el valor más seguro, era de casi 700 puntos básicos (o siete puntos porcentuales), hoy esta brecha, que se conoce como prima de riesgo, cayó a 129 puntos básicos, 13 menos que el día anterior, el nivel más estrecho en cuatro años.

La rentabilidad que se pide a un Estado para prestarle dinero es un buen termómetro de la confianza que inspira su economía, pero la lluvia de liquidez en los mercados también influye en la cotización de los bonos soberanos, por eso la mejora para España fue posible antes de que dejara la recesión de esta crisis y pese a una tasa de paro del 25%.

La Bolsa toca los 11.000 puntos

A. Mars

Estados Unidos, con el sonoro dato de que había recuperado todo el empleo destruido durante la crisis, puso la guinda a una jornada bursátil marcada por los estímulos monetarios del Banco Central Europeo (BCE) y que se tradujo en crecimiento en todas las grandes plazas.

Madrid registró el mayor incremento: el Ibex 35 subió un 1,73% en la jornada, lo que supuso el mayor avance diario registrado por este selectivo desde el pasado mes de febrero y le permitió tocar y acabar la jornada por encima de los 11.000 puntos, toda una barrera simbólica que no atravesaba desde abril de 2010. Acabo en 11.064. Tras la Bolsa española, fue la italiana la que registró las mayores ganancias, del, 1,54%, mientras que Fráncfort reaccionó con un avance de solo el 0,40% y París con un 0,71%.

Los inversores interpretaron las novedades del BCE como algo muy positivo para la banca, que en España tiró con fuerza de la Bolsa. El organismo que dirige Mario Draghi ofrecerá unos 400.000 millones de euros a un interés muy barato y las entidades los prestarán a empresas y familias cobrando la diferencia. El Santander y el BBVA, que representan aproximadamente un tercio de la cotización del selectivo, coincidieron en subir a la misma tasa, un 2,84%, mientras que otras entidades como Caixabank o el banco Popular calentaron también la jornada con incrementos del 1,83% o 1,22%, respectivamente. El Sabadell experimentó la mayor alza, del 2,90%.

Solo cuatro valores cerraron la sesión con pérdidas: Amadeus (-0,72%), Técnicas Reunidas (-0,29%), Viscofan (-0,15%) y Dia (-0,02%).

Aun así, a la Bolsa española aún le queda mucho recorrido para recuperar su máximo de 16.000 puntos, una cima perdida desde 2007. Al otro lado del Atlántico, en Wall Street, que sí ha rebasado ya la cumbre tras la Gran Recesión, el índice de referencia, el Dow Jones, avanzaba un 0,47% a media jornada.

Si en verano de 2012 el presidente del BCE, Mario Draghi, frenó la tormenta al anunciar un programa de compra de bonos para países con problemas —que no llegó a aplicar— y asegurar que haría “todo lo necesario” para salvar el euro, ahora actúa algo mucho más fuerte que el placebo: deja los tipos de interés en el suelo histórico del 0,15% y una inyección de 400.000 millones de créditos a la banca con el fin de que se los presten a empresas y familias para reactivar la economía.

La euforia también se trasladó a los títulos a tres años, cuyo interés se encuentra también en mínimos históricos (0,7%), y a los de cinco años, a los que los inversores le exigieron un 1,22%, también el más bajo del euro.

Los bonos del resto de países se vieron asimismo beneficiados. El bund alemán a 10 años, ya de por sí un valor refugio, ofrecía un 1,3%, lo más bajo desde hace un año, y el italiano recortó su rentabilidad en 17 puntos básicos, hasta el 2,75%, lo que sigue recortando su suelo histórico.

No ha sido esta vez, en definitiva, el incendio de ningún país concreto el que ha llevado al BCE a poner en marcha la máquina de hacer dinero, sino una anemia económica generalizada, con problemas de acceso al crédito, a los que la baja inflación y la fortaleza del euro no estaban ayudando. Sin embargo, el euro apenas se movió el jueves o hoy tras el anuncio del organismo europeo de poner el tipo de interés aún más cerca de 0, lo que teóricamente presiona a la baja su cotización frente al dólar. La divisa europea se cambió 1,36 billetes verdes, con un leve retroceso del 0,17%, y la jornada anterior, el día del anuncio del BCE, incluso de revalorizó, debido en buena parte a que la moneda ya llevaba semanas corrigiéndose a la baja tras haber estado situada en el entorno del 1,38 a mediados de mayo.

Sí hubo un efecto inmediato en el euribor, que es el tipo interés de al que se prestan dinero los bancos entre sí y que sirve de referencia para las hipotecas, se contrajo en una sola jornada en 19 milésimas, al pasar de 0,56% al 0,33%.

Aun así, debajo de ese optimismo que irradian los mercados, subyace una economía real, es decir, productiva, plagada de peligros. “El riesgo real es que el crecimiento se mantenga en niveles bajos debido a los datos demográficos y a la prudencia general. Esto conducirá a la recuperación de los ingresos fiscales, pero ésta no será suficiente para empezar a amortizar una cantidad notable de préstamos pendientes”, advirtió hoy Tim Stevenson, gestor del fondo Henderson Horizon Pan European Equity.

Si vienen mal dadas, el as que Draghi aún guarda en su manga son las compras de activos. El vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio, lo dejó caer en un acto en Londres tan solo 24 horas después de anunciarse el plan Draghi. “Si vemos una suerte de círculo vicioso por la baja inflación, expectativas poco ancladas y shocks externos, sería necesario un programa de compra de bonos”, tranquilizó.

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