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El Abasto, el barrio más peruano de Buenos Aires, prepara su clásico

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 02/10/2017 Ramiro Barreiro
Anthony Escalante posa con la bandera de Perú frente al edificio del Abasto. © Mariano Martino Anthony Escalante posa con la bandera de Perú frente al edificio del Abasto.

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El Abasto no es ni siquiera un barrio pero todos los habitantes de Buenos Aires lo conocen. Está en el corazón de la ciudad, y puede presumir de haber tenido dos vecinos ilustres: los ya fallecidos cantantes Carlos Gardel y Luca Prodan. Y además, es el gran barrio peruano de la capital. En Argentina viven más de 160.000 ciudadanos de este país, 60.000 en Buenos Aires. Muchos llegaron al Abasto cuando todavía estaba operativo el enorme mercado que da nombre al barrio y que, hasta 1984, abastecía a la ciudad con los productos del campo. Hoy es un populoso centro comercial en un impactante edificio art decó. En este barrio se vive de una forma diferente el Argentina-Perú que se disputa el jueves en La Bombonera.

Cerró el Abasto pero los peruanos no se fueron, a tal punto que la colectividad hoy supera a la de los judíos, la otra gran comunidad que eligió ese barrio. Muchos siguen viviendo de la venta de frutas y verduras, mientras que otros se mantienen gracias al otro canal de la economía del barrio, además del turismo: los restaurantes de comida peruana. La catedral del Pisco es uno de ellos, pero no se trata solo de un local gastronómico, sino que es el lugar elegido por muchas familias para pasar sus domingos escuchando música en vivo y, así, acortar distancias con la patria, al menos por un rato.

Hace seis años que Anthony Escalante vive en la ciudad. Dejó Lima a los 20 para emprender su carrera artística; hoy es otro morocho del Abasto, como todavía se llama a Carlos Gardel. “Buenos Aires es mi lugar favorito en el mundo; quiero, amo y respeto muchísimo a este país”, declama quien al micrófono es la estrella de La Catedral, con dos shows diarios de tango y folclore. “Desde que sabemos de esta fecha de eliminatorias se vive este partido, siempre con el corazón dividido, y aquí lo daremos por pantalla gigante. Gane uno u otro vamos a estar contentos y tristes”, asume.

Gustavo Ortigoza, uno de los mozos, le sale al cruce: “De este partido se habla desde hace semanas y hemos apostado fuerte. Yo soy futbolero y me la juego por Argentina, vamos a ganar 3 a 1. Aposté hasta con algunos clientes porque el tema sale solo. Me miran, se dan cuenta que soy argentino y me desafían. ‘No ganan con nosotros’, me dicen”. “Perú está bien y Argentina viene medio mal, pero en esta repuntamos”, confía Ortigoza. “Es mejor que jueguen en La Bombonera. Soy de Boca y es otra cosa, la gente se hace sentir más. Ahora sí que Messi va a sentir lo que es jugar con un estadio lleno en serio”.

Escalante, quien también se encarga de las redes sociales del local, cuenta que el público viene agitando la previa. “Hay mucha expectativa con el partido. Escriben peruanos pero también argentinos. Tenemos a Messi dicen ellos, nosotros a Paolo Guerrero, respondemos. Pero todo con buena onda, para nosotros es una fiesta este partido y el fútbol más que una rivalidad es una hermandad, que nos une”.

A pocas cuadras de allí, conviven en un pequeño mercado Mario Moreno, de Perú y Gustavo Chávez, de Argentina, aunque ambos desean una victoria visitante. “No me banco a la selección argentina. Con tremendos jugadores de fútbol que a nivel mundial triunfan y que para el seleccionado argentino no han hecho nada. Yo hincho por Perú y listo, ¿Cuál es el problema?”, desafía Chávez, y va más allá: “Ojalá nos quedemos fuera del mundial porque de errores se aprende en la vida. Sería lindo que venga Perú y nos gane acá”.

“Para mí se terminó la selección cuando se retiró Maradona”, decreta el argentino nacido en Santiago del Estero, “La del 94 fue una de las mejores selecciones que he visto a pesar de haber ido al repechaje; para mí éramos campeones del mundo pero nos bajaron con lo del doping de Maradona. Diego ponía el pecho y jugaba por la camiseta”.

“No hay apuestas entre nosotros porque pensamos igual pero además porque es un amigo”, aclara Moreno con una sonrisa, “pero en el barrio se viene hablando del partido hace semanas. Las apuestas son mayormente con los hinchas de Boca porque se juega en La Bombonera. Hay algunas, mano a mano, por mil pesitos (57 dólares)”. “Yo también tengo un sentimiento por el país en el que vivo hace cinco años, pero las raíces peruanas pesan un poco más en este caso. Igual quiero que clasifiquen los dos, es difícil pero se puede dar”, completa.

“La gente peruana está muy entusiasmada porque hace muchos años que no vamos a un mundial. El calor que va a sentir el equipo peruano se va a sentir desde el aeropuerto. Los peruanos en Buenos Aires hicimos dos reuniones para organizar nuestro apoyo, porque sólo nos dieron 500 entradas y salen muy caras, cerca de 3.300 pesos (188 dólares). Ese día va a haber bulla y aliento. El calor peruano seguro se va a sentir”, asegura Moreno, y se entusiasma: “Si se gana, de mínima vamos a ir a festejar al Obelisco, aunque es mucho más probable que lo hagamos en plaza Once (Miserere)”. O sea, la Plaza de Armas de esta porción de Perú insertada en Buenos Aires.

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