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El abogado del juez Elpidio Silva deja su defensa por pérdida de confianza

EL PAÍS EL PAÍS 21/04/2014 Fernando J. Pérez

El abogado del juez Elpidio Silva, Cándido Conde-Pumpido Varela, ha anunciado que renuncia a defender a su cliente en el juicio por prevaricación del llamado caso Blesa. El letrado ha señalado en la primera jornada de la vista oral que renuncia a representar a Silva por "pérdida de confianza". La decisión del letrado llega después de haber presentado al tribunal cinco causas de nulidad que han sido rechazadas. Probablemente esta medida extrema obligará a suspender la vista oral para garantizar el derecho de defensa del magistrado, suspendido de sus funciones desde el pasado 4 de febrero.

Durante la primera sesión del juicio, Elpidio Silva ha tratado de llevar la batuta de su defensa y se ha enzarzado en algunos debates jurídicos con el presidente del tribunal. La maniobra del letrado Conde-Pumpido Varela ha molestado tanto a la fiscalía como a los abogados del expresidente de Bankia Miguel Blesa y de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, que ejercen la acusación particular. Estas partes consideran que el movimiento del magistrado es un fraude de ley.

Elpidio Silva representa para unos —especialmente para las plataformas sociales surgidas en torno al 15-M— las virtudes del perfecto magistrado: valiente frente a los poderosos y honrado a machamartillo. Una suerte de Robin Hood con toga y puñetas. Para otros —muchos de ellos dentro de la carrera judicial— Silva es un desastre del derecho, un juez estrella con un punto de iluminación que le hace adoptar decisiones espectaculares y de digestión pesada.

El magistrado Elpidio José Silva, en el banquillo del TSJM. © Samuel Sánchez El magistrado Elpidio José Silva, en el banquillo del TSJM.

Las más célebres de sus resoluciones, las dos órdenes de ingreso en prisión dictadas contra el expresidente de Bankia Miguel Blesa en mayo y junio de 2013, han llevado al magistrado al banquillo de los acusados. El fiscal pide para él 30 años de inhabilitación por delitos de prevaricación (dictar resoluciones injustas a sabiendas), retardo malicioso en la Administración de Justicia y dos delitos contra la libertad individual. Blesa, que actúa como acusación particular en esta causa, eleva su petición de inhabilitación a 43 años.

La vista oral ha arrancado este lunes en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid con el trámite de cuestiones previas, en las que la defensa del juez Silva tiene previsto solicitar la suspensión de la vista oral al considerar que su celebración conculca su derecho fundamental de participación en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo, en la que Silva encabeza la lista del recién creado Movimiento Red. Silva, suspendido de sus funciones por el Consejo General del Poder Judicial desde el pasado 4 de febrero, llegó a la sede judicial sobre las 9.45 arropado por una veintena de simpatizantes de la formación que encabeza Silva, que gritaron lemas como “Ellos forrados, nuestros hijos parados” y “Un juez honrado no puede ser juzgado”

A la entrada del edificio, Silva, acompañado de su abogado Cándido Conde-Pumpido Varela, ha explicado a los medios de comunicación que solicitará la suspensión del juicio porque el auto en el que señalaba la fecha y admitía las pruebas a practicar fue dictado por unos magistrados que ahora han sido recusados y se han apartado de la causa. El juez ha denunciado la inusitada celeridad que ha seguido su caso hasta sentarle en el banquillo. Ha puesto como ejemplo que la trama Gürtel lleva instruyéndose durante años, mientras que su procesamiento apenas se ha prolongado cinco meses.

"Estoy tranquilo porque sé que es una patraña", ha indicado Silva, que se ha mostrado convencido de que el proceso solo busca influir en su candidatura a la próxima cita del 25 de mayo de las elecciones al Parlamento Europeo.

El tribunal está presidido por el magistrado Arturo Beltrán, presidente de la sección 5ª de Audiencia Provincial de Madrid. Junto a él componen la Sala los magistrados Eduardo Urbano y María Tardón. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid formó una nueva sala tras recusar a los magistrados Susana Polo y Francisco Javier Vieira al ver comprometida su imparcialidad por haber intervenido en fase de instrucción. La vista ha empezado con la lectura íntegra de los escritos de las acusaciones –tanto de la fiscalía como de las acusaciones particulares de Blesa y del expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán- y la defensa.

Silva ha solicitado al tribunal tras la lectura del escrito del fiscal, un reces,o que ha aprovechado para atender a varias televisiones. A su regreso, el magistrado ha pedido a los magistrados la posibilidad de ausentarse durante todo el juicio. El tribunal le ha recordado que antes de acceder o no a esa pretensión, Silva debe escuchar toda la lectura de los escritos para manifestar si reconoce o no los hechos que se le imputan. También le ha recordado el presidente de la Sala que en cualquier caso deberá estar presente para ejercer su derecho a la última palabra al final de la vista oral.

"Como es un derecho que ostento comunico que conozco las imputaciones que se formulan por el fiscal y las acusaciones particulares. Las conozco sobradamente y obviamente rechazo todas y cada una de las afirmaciones que se plantean", ha dicho Silva para que se le permita abandonar la sala y no estar presente en el juicio. La respuesta del presidente del tribunal ha sido tajante: "Antes de que usted rechace eso, hay que leer los escritos de acusación".

La fiscalía mantiene en su escrito de acusación, de 38 folios, que Silva dictó resoluciones “frontalmente contrarias a Derecho”, arbitrarias y carentes “por completo” de motivación durante su instrucción sobre el crédito de 26,6 millones de euros al exjefe de la patronal Gerardo Díaz Ferrán y la compra del City National Bank de Florida por parte de Caja Madrid.

Según el ministerio público, el magistrado cercenó “de manera sistemática” el derecho de defensa de Blesa y Díaz Ferrán al no resolver oportunamente sus recursos y “despertó en el momento propicio” la causa contra Blesa por el banco de Florida. Todo ello tras “diseñar una estrategia de ampliación durmiente” de una denuncia del pseudosindicato Manos Limpias, que él mismo había archivado en 2010.

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