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El adiós de Aguirre fue un "mazazo" para el PP

ABC ABC 16/02/2016 Sara Medialdea

Esperanza Aguirre, en una rueda de prensa con su equipo en el Ayuntamiento © Diario ABC Esperanza Aguirre, en una rueda de prensa con su equipo en el Ayuntamiento El PP ya tenía pensado actuar sobre Madrid, donde los casos de corrupción acumulados y los que se sospechaba que saldrían a la luz en breve se habían convertido en un problema. El arranque de Esperanza Aguirre precipitó los acontecimientos, y causó mucho malestar porque volvió a pillar con el pie cambiado a los dirigentes nacionales.

Es más, la gran mayoría se enteraron apenas un momento antes de que la expresidenta comenzara a hablar, en su comparecencia sorpresa de la hora de la comida del Día de los Enamorados. «Me avisó Rajoy», confesaba uno de los miembros de la dirección popular. Cospedal sospechó lo que iba a pasar en cuanto le comunicaron que iba a dar una rueda de prensa.

«Esperpéntica»

Las formas de Aguirre, experta en puestas en escena, desató también las críticas: «Fue esperpéntica», aseguraban ayer desde Génova. Pero lo que más les enfadó fue probablemente que la expresidenta regional ocultara a su propio partido durante un largo mes la dimisión de su número dos, el secretario general del PP-Madrid Ignacio González.

«No se puede ocultar a los militantes de un partido que ha dimitido un cargo así durante un mes; es intolerable. Si ella fuera sólo militante, habría montado una impresionante por algo así», señalaban.

La intención de Aguirre, evidente según algunos dirigentes populares, era volver a ganarle por la mano a Rajoy, adelantándose a cualquier posible actuación del partido contra ella o su estructura en Madrid, y de paso marcar una actuación con intención ejemplarizante. «Es de nuevo una pose; postureo», aseguran.

Minucias

De hecho, consideran que marcharse por la investigación sobre su exgerente, Beltrán Gutiérrez, es «una minucia comparada con la Gürtel, que es un asunto infinitamente más gordo, o con el caso del espionaje dentro del PP». Incluso, se planteaban, habría sido más lógica la dimisión por las mismas razones de responsabilidad que alegó ayer si la hubiera decidido «cuando Francisco Granados entró en prisión; había sido su secretario general», indican a ABC.

De ahí que les enfadara tanto que se realizara algún tipo de paralelismo entre Aguirre y Rajoy, que en la cúpula popular rechazaban de plano: «Es que no se puede igualar a Rajoy, no tiene ni punto de comparación: ella tiene dos miembros de su Gobierno imputados por delitos muy graves de corrupción, Granados y Alberto López-Viejo, mientras que Rajoy no tiene a nadie en esa situación».

La retahíla de protestas contra Aguirre no paraba; había indignación entre responsables nacionales por la manera de actuar de la expresidenta, que demostró una vez más controlar como nadie los tiempos y ser una habilísima comunicadora. «No entiendo cómo sigue siendo portavoz del grupo municipal; está haciendo la misma jugada que ya hizo cuando se marchó en 2011, pero al revés, cambiando los papeles: en aquella ocasión, dejó el cargo institucional, la Presidencia de la Comunidad de Madrid, y se quedó con el del partido. Y ahora, es justo al revés: deja el partido pero se queda en la institución».

Una última queja hacía referencia a la insistencia de Aguirre en que se elija al nuevo responsable del PP de Madrid en un congreso abierto, donde se aplique el principio de «un militante, un voto», y se dejen de lado los compromisarios designados desde cada distrito en función del número de militantes. «Es increíble que defienda que “esta vez” tiene que ser una elección por los militantes, cuando ella fue puesta a dedo».

Lo peor, en todo caso, es para el conjunto de los consultados el tremendo daño que han causado la repetición de casos de corrupción tanto en Madrid como en Valencia, dos comunidades que históricamente han sido «feudos» populares y en las que «se está dando una sensación de total impunidad».

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