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El amianto complica Can Vies

La Vanguardia La Vanguardia 18/06/2014 Jaume V. Aroca, Domingo Marchena

La efervescencia pasa, pero el amianto se queda. Tras las protestas por la semidemolición de Can Vies y el intento simbólico de reconstrucción por parte de los okupas, las obras de estabilización del edificio, a cargo de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), que costarán 51.000 euros, prosiguieron ayer con un invitado indeseado, pero previsible: el amianto. Una firma especializada en "deconstrucciones" -una palabra que ya existía antes de que la popularizara Ferran Adrià- retiró maderas y enseres varios, a la espera de adoptar las precauciones necesarias para la extracción del tejado de uralita.

Estos materiales se fabricaron con amianto, un producto que provoca cáncer, como acreditan innumerables estudios científicos. Su uso está totalmente prohibido en la UE desde el 2005, aunque aún se utiliza en países en vías de desarrollo y, especialmente, en China. La empresa contratada, cuyos directivos declinaron hacer declaraciones y se remitieron a TMB, ya se ocupó de los tejados de las viejas cocheras de autobuses del Besòs, en el Fòrum. Las operaciones, como se pudo ver recientemente durante la demolición de los Encants Vells en la plaza de las Glòries, se realizan con trajes especiales y mascarillas para minimizar el contacto con la uralita, que se almacena intacta y protegida con plásticos hasta su destrucción controlada.

Parecía que ya nada quedaba dentro de Can Vies, pero las sorpresas continúan desde que el Ayuntamiento se desdijo (primero la demolición era ineludible, ahora lo es la reconstrucción). Los trabajos de ayer demostraron que el edificio es una caja de Pandora, de donde aún salen, entre un sinfín de escombros y trastos, tesoros como letreros históricos del metro, carritos de la estación de Sants, vestigios de instrumentos musicales, puertas con pintadas invitando al civismo -"Us hem dit que no passeu joder amb els modals" (sic)- y algo que parece un guiño a los cinéfilos: un trineo de madera, muy parecido al que aclara el enigma que abre y cierra Ciudadano Kane. Pero el Rosebud de Can Vies no es un recuerdo de infancia. La clave que aclarará el enigma que abrió y cerrará Can Vies será una fría cifra. La del coste de la reconstrucción. De momento, el Ayuntamiento dice que pagar 51.000 euros por las tareas que se reiniciaron ayer es menos de lo que hubiera costado la demolición total de este símbolo.

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