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'El Aprendiz', edición especial Reserva Federal

Logotipo de El Mundo El Mundo 03/10/2017 PABLO PARDO

En el vigésimo aniversario de Crónicas Marcianas, el reality show llega a la política monetaria de la mano de Donald Trump.

© Proporcionado por elmundo.es

Era un proceso inevitable. Primero tuvimos Crónicas Marcianas en la campaña, con una colección de frikis que hubieran dejado en nada a los explotados y humillados por Javier Cárdenas. El ganador montó su propio spin-off en su club de campo de Bedminster y en su casa de la Quinta Avenida. Fue El Aprendiz: Por allí pasó -y posó- todo tipo de gente. Desde colgados -Ben Carson, y su teoría de que las pirámides de Egipto habían sido construidas por orden de Moisés para guardar el trigo de los siete años de vacas gordas-, hasta viejas glorias que querían volver al candelabro -Mitt Romney-, e, incluso, un señor de Texas que entró a saludar y se marchó con una oferta para ser secretario de Estado que rechazó, hasta que su mujer le dijo que, a falta de tres meses para la jubilación, era lo mejor que podría hacer, porque ella no estaba por la labor de tenerle en casa todo el día. Luego dicen que la política es aburrida.

El show continuó en la Casa Blanca. Fue Gran Hermano con Omarosa Manigault, superviviente de El Aprendiz original -el de la cadena de televisión NB- que firmaba sus cartas como Honorable (¿acaso es presidenta de la Generalitat de Cataluña?); la cuadra de modelos rubias del Departamento de Prensa (sin duda, lo mejor de la rueda de prensa de Trump y Rajoy); y Kelly contra Jared, Bannon contra Prebius, con Ivanka de protegida. Para animar a la audiencia, la organización puso a unos rusos que pasaran por la Casa (Blanca) de vez en cuando.

El jueves empezó el cuarto reality: El Aprendiz II: Especial Reserva Federal. Ahora, es el trasiego de aspirantes para dirigir el mayor banco central del mundo, el que emite la moneda que, en cierto sentido, juega el papel que el oro (o la plata) jugaban en el pasado. El jefe entrevista a los candidatos, crea emoción para ver a quién va a elegir, los vuelve a llamar, y así sucesivamente. En dos o tres semanas tendremos el ganador.

Ya han pasado la primera eliminatoria Kevin Warsh, que estuvo en la Fed y no dio una (predijo que la inflación repuntaría en 2009, así que no hace falta decir más), y Jerome Powell, que ya forma parte del banco central. Otros candidatos incluyen a Gary Cohn, un trader que es colaborador de Trump, pero que ha caído en desgracia por insinuar que el presidente acaso no sea todo lo claro que fuera necesario en su repudio a los neonazis (semejante deslealtad se paga caro en esta Administración), John Taylor (famoso por una regla para fijar los tipos de interés que nadie ha seguido nunca y que defendió posturas similares a las de Warsh), y, milagro, la actual presidenta de la Fed, Janet Yellen. Pero Yellen ha cometido tres pecados capitales: lo ha hecho bien, es independiente, y es demócrata.

De todos ellos, sólo dos -Yellen y Taylor- son doctores en economía. Y tres -Yellen, Warsh, y Powell- tienen experiencia en la Reserva Federal. Pero sólo uno es amigo de Ivanka y de su padre: Warsh.

Consecuencia: Warsh es, por ahora, el favorito. The show must go on. @PabloPardo1

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