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El arma secreta de los kurdos contra el Estado Islámico

El Correo El Correo 30/07/2015 Isabel Biáñez

Una mujer kurda ordena unas armas en un campamento en Siria. © REX Una mujer kurda ordena unas armas en un campamento en Siria.

Hay cerca de 40 millones de kurdos repartidos entre Turquía, Siria, Irán e Irak. Llevan mucho tiempo reclamando y luchando por un Estado propio, aunque hasta hace bien poco el mundo apenas los conocía de oídas. Desde hace varios meses, sin embargo, sus enfrentamientos contra el autodenominado Estado Islámico en Siria -al que sus enemigos llaman Daesh-, sus victorias y también sus pérdidas humanas les mantienen día tras día en las páginas de los periódicos. Y pese a que el conflicto sirio, como casi todos, es muy complejo, con varias facciones peleando entre sí, con una Coalición Internacional bombardeando a los yihadistas y los turcos sumándose ahora a esta pelea pero castigando también a los kurdos... sus guerilleros aparecen como los más capaces para frenar al EI, ganando posiciones sobre el terreno y también en la opinión internacional; la oleada de simpatía generada hacia ellos crece con cada golpe que asestan a los yihadistas. También cuando sufren su violencia extrema.

Una de las últimas posiciones importantes recuperadas por este pueblo ha sido la localidad de Sarrin, bastión del EI a unos 40 kilómetros al sur de Kobane, la ciudad siria símbolo de los kurdos (junto a la frontera turca) después de que consiguieran arrebatársela a los yihadistas. Cuando aún celebraban esta victoria, sufrieron una cruel matanza a manos de islamistas radicales disfrazados de guerrilleros kurdos que se internaron en la ciudad y asesinaron a la gente que, engañada, les abría la puerta. Finalmente consiguieron expulsarlos de nuevo de su ciudad. ¿Por qué parecen ser tan eficaces los kurdos contra el EI?¿Por qué son ellos los que protagonizan victorias en el cuerpo a cuerpo? Tres expertos responden a preguntas sobre este asunto: Alan Azad Kanjo, un joven cineasta de madre catalana y padre kurdo que ha perdido varios familiares en Kobane; el periodista e historiador Manuel Martorell y el teniente coronel Francisco José Berenguer, analista principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del Ministerio del Interior.

¿Cuáles son los puntos fuertes de los kurdos en su enfrentamiento con el EI?

El teniente coronel Berenguer advierte de que "no debe exagerarse la eficacia kurda. Han sido capaces de contener el avance del EI y obtener alguna victoria local notable", aunque sí reconoce que "en un entorno de éxito y avance generalizado del EI, esta actuación, por comparación, puede considerarse, en efecto, muy exitosa". Considera elementos clave de este pueblo "su fuerza, su motivación, su valentía, su entrega en la lucha, su conocimiento del terreno, su entrenamiento... Es así en gran medida. Una mezcla de necesidad absoluta, ya que es una lucha por su supervivencia como pueblo, y también supervivencia física, apoyada en la experiencia de muchos de sus milicianos, de sus mandos, de luchar en terreno muy conocido y del sostenimiento de estas milicias durante años, no como consecuencia de esta guerra, por lo que su nivel de entrenamiento medio es superior al de los voluntarios del EI". Como experto militar, resalta que en estos combates de infantería fundamentalmente desarrollados con armas ligeras, con un apoyo limitado de morteros, algo de artillería y algún vehículo blindado, la experiencia de los mandos sobre el campo de batalla, la motivación de los infantes y, desde luego, en el caso de los kurdos, el apoyo aéreo recibido de la Coalición cuando las circunstancias son favorables, es lo que marca la diferencia.

Manuel Martorell, experto en Oriente Medio, autor del libro 'Kurdistán, viaje al país prohibido', considera que los diferentes movimientos kurdos llevan "décadas, casi un siglo, luchando de forma ininterrumpida contra regímenes o sistemas políticos que buscan su desaparición como pueblo. Esto es lo que ha ocurrido desde las primeras grandes revueltas del siglo pasado, como la del cheikh Said en Turquía, y las sucesivas sublevaciones en Irak, Irán y Siria. Ni siquiera es la primera vez que se enfrentan a una amenaza de tipo yihadista. Ya ocurrió en los años 80, cuando el ayatolá Jomeini les declaró 'la guerra santa' en Irán, o en los años 90 haciendo frente en Turquía a un Hezbolah (Partido de Dios) apoyado y armado por el Ejército turco, o cuando entre finales del siglo XX y comienzos del XXI tuvieron que combatir en Irak a Jund al Islam (Soldados del Islam), una organización que, años más tarde, formaría Al Qaeda en Irak y después el actual Estado Islámico de Siria e Irak (ISIS). La fuerza de los movimientos armados kurdos estriba precisamente en esto, en que defienden a un pueblo con un gran sentimiento de identidad, con una cultura y una forma de vida propias pero también con una gran homogeneidad demográfica y territorial que ha logrado resistir incluso campañas de genocidio bien planificadas, como la llevada a cabo por el régimen de Sadam Husein a finales de los años 80".

Alan Azad Kanjo, con dos niños famliares suyos de Kobane, en un campo de refugiados. © El Correo Alan Azad Kanjo, con dos niños famliares suyos de Kobane, en un campo de refugiados. Alan Azad Kanjo ofrece una visión desde dentro, siendo hijo de un refugiado kurdo sirio en Cataluña: "El ataque sufrido por los kurdos de Siria ha adquirido tintes de conflicto interétnico. Los kurdos han habitado la región de Mesopotamia desde siempre, y a pesar de haber sufrido la invasión y asimilación islámica desde el siglo VI, se trató de una conversión a regañadientes, nunca completa. Una de las características que definen la personalidad kurda es la cabezonería y el rechazo a subyugarse al poder de cualquier otro pueblo. Los yihadistas perciben a los kurdos como 'Kafer', traidores del Islam, al considerar que, por el hecho de haber poblado Mesopotamia desde tiempos ancestrales, con más razón deberían tener una concepción estricta del Islam. Por lo tanto, los kurdos son conscientes de que se trata de una lucha por su supervivencia como pueblo, y lo dan todo con tal de garantizar dicha supervivencia. Su motivación es la de la conciencia nacional de pueblo al que se la ha negado su identidad durante siglos. A medida que han sido más reprimidos o más perseguidos, su lucha se ha vuelto cada vez más enérgica, y su motivación por alcanzar la libertad, mayor".

Para Martorell la verdadera razón del choque frontal entre kurdos y yihadistas se encuentra precisamente en que tienen "dos formas de entender el Islam totalmente enfrentadas e incompatibles entre sí. Para los kurdos, la religión musulmana es muy importante pero no determinante y el Islam es compatible con la coexistencia de distintas corrientes islámicas y la convivencia con religiones no musulmanas como el yezidismo, el cristianismo o incluso el judaísmo. Para los kurdos, mayoritariamente musulmanes, lo principal es defender el proyecto político cultural y nacional, y la adscripción a una determinada fe religiosa es secundario. Tal concepción desmonta el principio básico del yihadismo, es decir el dominio del Islam y de la ley islámica sobre toda la sociedad. Por esta razón, si los yihadistas quieren construir una sociedad totalmente musulmana primero tienen que acabar con los herejes kurdos".

La masacre de Kobane

Alan Azad Kanjo ha sufrido muy de cerca las últimas masacres cometidas por Daesh contra su pueblo. Aproximadamente un 20% de su familia regresó a Kobane tras la liberación. Ésta es su crónica en primera persona. "La guerrilla kurda 'garantizaba' la seguridad de todos los habitantes de la ciudad, dado que ya habían expulsado al Daesh en un perímetro de más de 50 km. de distancia. Pero la madrugada del pasado 25 de junio, un centenar de yihadistas vestidos con uniformes del Ejército Sirio Libre y la Guerrilla kurda del YPG se infiltraron en Kobane logrando superar todos los controles kurdos. Algunos hablaban el kurdo fluído y varios, de acuerdo a las fotos posteriores de sus cadáveres, tenían una larga melena alisada, las cejas depiladas y se habían afeitado la barba para hacerse pasar a cierta distancia por guerrilleras kurdas. Los principales grupos entraron tanto por Turquía como por la carretera del sur. Se separaron en varios grupos y se distribuyeron por barrios del centro de la ciudad (los menos afectados por la anterior guerra, y por tanto más habitados). Se dedicaron a llamar casa por casa, y aquellos vecinos que les abrían la puerta era asesinados a punta de cuchillo, sin hacer distinción entre niños, mujeres o gente mayor. Entraron en casa de algunos de mis familiares también. Primero en la de un primo de mi padre, Bozan, asesinado de un disparo en la cabeza. En la otra habitación ejecutaron de la misma forma a su hijo Mhran, de 30 años. Su mujer y su hija de 18 se escondieron en un hueco que había detrás de la nevera, en la cocina, y los asaltantes pasaron de largo. Otros dos primos de mi padre, Semo y Arrazzah, fueron asesinados en plena calle. Ninguno de mis familiares disponía de un arma para defenderse... Fueron los 3 días más negros de nuestra historia, de la historia de Kobane, donde murieron más de 400 civiles en unas pocas horas. Muchos de los cuerpos yacían en estado de descomposición debido al tiempo que llevaban a la intemperie y al horrible calor. La hermana del primo Semo fue secuestrada junto a su marido y sus diez hijos. Mientras esperaban su ejecución en una habitación, guerrilleros kurdos hicieron un boquete en la pared desde la calle y lograron salvarlos, acabando con la vida de los yihadistas..."

El teniente coronel Francisco José Berenguer. © El Correo El teniente coronel Francisco José Berenguer. El militar Berenguer cree que los vídeos con "brutales asesinatos de prisioneros que difunde el EI tienen precisamente como objetivo que sus adversarios les teman a ellos, y que, ante el temor de ser tomados como prisioneros, prefieran huir antes que presentar batalla. Con los kurdos sucede que son, hasta la fecha, el adversario más eficaz y resistente a esta política de propaganda del terror, por lo que se puede asegurar que se han constituido en una piedra en el zapato del EI y de sus planes de conquista territorial". Sobre el temor yihadista a las guerrilleras kurdas, considera el teniente coronel que "solo los más fanatizados en el EI consideran en su infinita ignorancia a las mujeres como adversarios no dignos e invalidadores de los supuestos beneficios de la muerte 'gloriosa' en combate. No hay que engañarse, los casos puntuales en los que se puede dar esta mentalidad son escasos, y tiene un impacto más periodístico o anecdótico que real en el transcurso de los combates. Dichos combates, salvo raras excepciones, se dan a larga distancia, sin que pueda haber una identificación inequívoca del sexo de los adversarios contra los que se dispara".

Kanjo no quiere hablar de temor en el caso de los yihadistas, "dado que siguen creyendo que al morir luchando les esperan 88 vírgenes en el paraíso para saciar su lujuria. Lo que sí que es cierto es que los kurdos, tanto del Kurdistan de Rojava como Bashur (Siria e Iraq), son los únicos que han logrado derrotar a los yihadistas en batallas como las de Sinjar, Sarrin y Kobane. Esto ha provocado que Daesh se lo piense dos veces antes de atacar posiciones kurdas, y demuestre su estado de desesperación e impotencia con ataques fugaces como el de la masacre en Kobane del pasado 25 de junio". Como el teniente coronel Berenguer, Kanjo también cree que los enfrentamientos a largas distancias provocan que el factor femenino tenga menos importancia: "No obstante, la idea de enfrentarse a un ejército en el que hay muchas mujeres luchando quema por dentro a los yihadistas y en cierta medida los provoca aun más en sus ofensivas, solo hay que ver las fotos de un yihadista sosteniendo la cabeza decapitada de una guerrillera kurda".

¿Es el deseo de los kurdos de lograr un Estado propio lo que les empuja a darlo todo en esta guerra, como si estuvieran luchando por la consecución de dos victorias paralelas?

Martorell señala que el surgimiento de una "amenaza muy superior para el resto del planeta - el Estado Islámico - está dando al pueblo kurdo un protagonismo sin precedentes. El ejemplo más claro está en que la aviación norteamericana y de distintos países de la UE, especialmente de Francia, está colaborando estrechamente en la lucha contra el Estado Islámico con el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), cuando esta organización está catalogada tanto por EE UU como por la UE como un grupo terrorista. Los movimientos kurdos, lógicamente, están aprovechando esta especial coyuntura para reforzar sus posiciones y el control de su territorio. Pero eso no quiere decir que haya llegado el momento de formar un Estado propio, actualmente inasumible por la comunidad internacional".

Berenguer apoya la tesis de la pregunta: "Ese es el motivo de que los distintos partidos y milicias kurdas, asentadas además en países distintos, estén actualmente en una dinámica de colaboración generalizada. Su esperanza es que una de las consecuencias de las guerras de Siria e Irak sea la consecución de un Estado propio. Si no de derecho, sí al menos de hecho, y este es uno de los principales temores de Turquía, principalmente".

El periodista e historiador Manuel Martorell. © El Correo El periodista e historiador Manuel Martorell. Kanjo: "La cuestión es mucho más compleja. No creo que la consecución de un estado independiente esté en sus hojas de ruta a corto plazo. Los kurdos estan rodeados de enemigos que los odian. Pero para sobrevivir en un sistema autonómico gestionado por ellos mismos, necesitan mantener las relaciones comerciales con los estados vecinos si quieren sobrevivir. Es evidente que el soñado Kurdistán independiente siempre está ahí, sobrevolando los surños de la población kurda, pero todo parece indicar que el camino a corto plazo es el de consolidar una autonomía y garantizar la seguridad en el Kurdistán de Siria. Si los kurdos de Siria logran tener bajo control todas las provincias kurdas del norte, se podrá producir un hecho histórico, el de la posible alianza de facto con el Kurdistán de Iraq, con quien comparte frontera al este. Quizás poquito a poco, paso a paso, se pueden ir creando alianzas como esta, que acerquen entre sí cada parte del Kurdistán, pero a día de hoy, un Kurdistán unido por las cuatro partes nos sigue pareciendo algo ciertamente utópico. Aunque todo es posible y pese a que el coste para los civiles kurdos será excesivamente caro".

¿Van a salir reforzados los kurdos? Se les empieza a ver como los héroes en toda esta historia...

Alan Azad Kanjo: "Sin duda. Lo que han logrado, sobre todo en Kobane, es histórico. Se han erigido como defensores de la libertad de los pueblos, convirtiendo a Kobane en la capital mundial de la resistencia para mucha gente. Mostrando a esas mujeres que han dejado las tareas del hogar para coger un fusil porque querían tener un papel destacable. Mostrando a esos hombres que han permitido que las mujeres tomen decisiones por sí mismas, algo inédito en todo Oriente Medio donde, por lo general, son los hombres quienes vetan a las mujeres de la toma de decisiones. Todo ello ha tenido cierta repercusión mundial, quizás no la suficiente, porque aún hay mucha gente que no ha oído hablar de los kurdos o de Kobane, pero el interés va en aumento".

Berenguer: "La dicotomía entre héroes y villanos es atractiva y romántica, pero de ningún modo influye realmente en el devenir de los acontecimientos. En definitiva, no se trata más que de la defensa de los intereses de unos y otros. En ese ejercicio de 'realpolitik', es decir de la política o diplomacia basada en intereses prácticos y acciones concretas, los kurdos son hasta el momento el aliado contra el EI más eficaz. En consecuencia se le arma, entrena y apoya de forma prioritaria y, por esta vía, se produce el fortalecimiento de la causa kurda. En conclusión, sí van a salir reforzados, incluso ante la opinión pública internacional. Las autoridades kurdas están mostrando una gran templanza y pragmatismo, por lo que intentarán sacar buen provecho de esta oleada de simpatía para servir sus intereses, como es lógico".

Martorell: "Los kurdos se encuentran ante un momento histórico. Da la impresión de que las potencias internacionales han entendido que, además de dictaduras, regímenes autoritarios y sistemas islamistas, en Oriente Medio hay otra forma de organización política basada en el respeto a la pluralidad, a la diversidad religiosa y cultural que siempre ha existido en esta región. Es la alternativa que siempre han defendido los kurdos y que, al parecer, ahora está siendo tenida en cuenta. No hay ninguna duda de que el pueblo kurdo, no solo en Siria sino también en Turquía, Irak e Irán, va a salir muy reforzado de esta guerra y que el futuro político de Oriente Medio difícilmente se podrá diseñar sin la aportación de las organizaciones kurdas".

¿Cómo se puede entender que a Turquía le preocupe más frenar el avance kurdo cuando lo que se viene encima es la creación de un Estado como el Islámico?

Martorell: "Erdogán tiene las manos atadas ante el problema kurdo no solo en Siria, sino sobre todo dentro de la propia Turquía. El Gobierno de Ankara lo ha intentado todo para frenar el avance del nacionalismo kurdo, incluso la potenciación de movimientos islamistas radicales tanto en Siria como en Turquía y apoyando al EI pero la derrota en las últimas elecciones generales frente a los partidos apoyados por el PKK le ha dejado sin margen de maniobra. Dice que no va a permitir la creación de un Estado kurdo en el norte de Siria porque sabe que ese Estado independiente no se va a crear. Los partidos kurdos de Siria hace años que lo han dejado muy claro: solo piden una autonomía, un autogobierno local; no ponen en cuestión la unidad territorial de Siria. En todo caso, cualquier intervención militar del Ejército turco en Rojava (Kurdistán sirio) provocaría una verdadera insurrección popular en el Kurdistán de Turquía, donde viven casi 20 millones de personas".

Refugiados kurdos huyen de Kobane. © AP Refugiados kurdos huyen de Kobane. Berenguer: "Los actores regionales cuentan con el hecho de que el EI es una entidad pseudoestatal de existencia efímera, ya que tarde o temprano será derrotada militarmente y el Daesh se verá obligado a reconvertirse en una insurgencia remanente sin territorio, al modo habitual. Sin embargo, la creación de facto de un pseudoestado kurdo tendría muy probablemente continuidad en el tiempo, será sostenible económicamente y, con el paso de los años, conseguirá crear una corriente de opinión internacional favorable a su aceptación como estado oficial incluido en el concierto de las naciones".

Aunque solo fuera por egoísmo, ¿no sería más inteligente que la comunidad internacional ayudara en mayor medida a los kurdos para aprovechar y vencer al EI en su terreno cuanto antes? ¿Qué opinan de los voluntarios que viajan a Siria para ayudar a los kurdos?

Martorell: "Puede que, con la ley en la mano, se pueda detener a los españoles que han ido a combatir junto a los kurdos al EI, pero, en la práctica, habría que hacer un monumento a quienes ofrecen su vida para frenar una amenaza tan grave como este nuevo movimiento yihadista. En estos momentos, no menos de 2.000 jóvenes de ambos sexos y entre ellos unos cuantos voluntarios procedentes de distintos países han muerto ya combatiendo contra el EI, una organización que amenaza con extender el terror yihadista por todo el mundo. Los kurdos están demostrando, y así lo ha reconocido el propio Pentágono, que se les puede derrotar apoyando a las poblaciones locales que, pese a ser musulmanas, son las primeras interesadas en acabar con esta especie de fascismo islámico. Gracias a este apoyo, las dos ciudades donde se concentra el poder yihadista internacional -Raqqa en Siria y Mosul en Irak- están al alcance de las fuerzas kurdas y sus aliados. Si se quiere acabar con la amenaza del EI se debe dar al pueblo kurdo todo el apoyo político, económico y militar".

Berenguer: "Los 'voluntarios' pueden tener dos motivaciones. La primera, económica, y estaríamos hablando de mercenarios puros y duros. Y la segunda, la ideología, que implica el odio al adversario y, en consecuencia, la no aceptación de las leyes y usos de la guerra. Nosotros, los militares profesionales, sabemos bien hasta qué punto se incrementa la brutalidad de los conflictos cuando actúan fuerzas distintas a la fuerzas regulares sometidas a la disciplina, como milicias de carácter sectario, étnico o religioso. Precisamente una de las bases esenciales en la que se cimienta el terrorista o el criminal de guerra es el convencimiento de que la causa apoyada es justa, ¿o piensa alguien que los fanáticos de Daesh no están convencidos de la justicia de su causa? No solo desde un punto teórico, sino desde mi experiencia operativa en varios teatros de guerra aseguro que el apoyo a voluntarios es un error. Por otro lado, se apoya a los kurdos con bastante intensidad, ya que armarlos directamente, sin que dicho apoyo se canalice a través del gobierno de Bagdad, como sería lo lógico, ya es de por sí una muestra de apoyo y confianza inusual en la gestión internacional de conflictos. Pero hay que tener en cuenta que esto se hace a costa de perjudicar las relaciones con el gobierno turco, país aliado de la OTAN, por lo que posiblemente se hace todo lo posible sin llegar al riesgo de una ruptura con Turquía, indeseable a todas luces. En definitiva, hay que tener en cuenta que en un escenario con múltiples actores estatales, no estatales, regionales e internacionales, las cosas no son ni blancas ni negras, y es necesario conseguir un delicado equilibrio en cuanto a quién se apoya y con cuánta intensidad. No se debe olvidar que, por ejemplo, los kurdos sirios son, en su gran mayoría, aliados de Al Assad, por lo que apoyando a los kurdos se apoya indirectamente también al régimen de Damasco. Todo este conflicto es extraordinariamente complejo y con múltiples facetas, la cuestión no es ni mucho menos solamente kurdos versus EI".

Kanjo: "Ya están apoyando de la forma más cómoda y sencilla para los actores internacionales: mediante los bombardeos de la Coalición Internacional. Poca gente es consciente del tremendo daño infligido por dichos bombardeos sobre posiciones yihadistas en Irak y Siria, de los miles y miles de bárbaros que han muerto bajo las bombas desde el pasado verano. Pero a pesar de la enorme cantidad de islamistas abatidos, el problema es de gran envergadura: las redes de reclutamiento siguen a toda máquina -los multimillonarios tanto desde Europa como, sobre todo, Emiratos Árabes, siguen financiando a Daesh desde el anonimato- y el desgobierno y caos en Siria siguen siendo terreno fértil para la cría de larvas yihadistas, tanto autóctonas como provenientes del exterior. Por lo tanto, para un problema de tal envergadura, se requieren medidas de una envergadura al menos similar. Los bombardeos de la coalición y el rol de los combatientes kurdos es suficiente para expulsar a los yihadistas de sus tierras. Pero no para solventar el problema de raíz".

Culmina Kanjo explicando cómo en los últimos tiempos ha empezado a sentir en España un cálido apoyo a su pueblo: "No paro de cruzarme, semana tras semana, con gente de aquí cautivada por la resistencia kurda, que quiere saber más sobre los kurdos, cómo piensan, cómo se organizan, cuáles son sus aspiraciones, qué los motiva... ".

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