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El arsenal de cazas de EEUU en Corea del Norte que Pyongyang no puede derribar

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 02/10/2017 Pepe Cervera

La tensión crece a diario en la península coreana a golpe de prueba nuclear, lanzamiento de misil o tweet de madrugada en una carrera cuyo final es difícil de predecir. La última escalada, tras las amenazas de Trump y la evocación norcoreana de la guerra, se produjo recientemente con el sobrevuelo de bombarderos estadounidenses escoltados por cazas cerca de las aguas territoriales de Corea del Norte en lo que pretendía ser una intimidación. El gobierno de Kim Jong-un ha amenazado con que la próxima vez derribará a los aviones estadounidenses. La pregunta es inevitable: ¿puede de veras Corea del Norte atacar a aviones estadounidenses con éxito? ¿Cómo son los bombarderos y misiles que se enfrentarían sobre los cielos del Mar de Japón? Y, ¿querría de verdad Pyongyang destruir un avión de los EEUU, o es sólo una bravata?

A esta última pregunta se le puede dar una contestación confirmada: no, no se trata de una bravata. Si puede, Corea del Norte estaría encantada de derribar un avión estadounidense, como ya ha demostrado al menos en dos ocasiones. El 15 de abril de 1969 aviones MiG norcoreanos atacaron y destruyeron un avión espía estadounidense EC-131 matando a sus 31 tripulantes. Pero eran otros años y la tecnología a bordo de ese EC-131 era también de otro tiempo.

El EC-131 era una versión de radar aéreo del elegante L-1049 Super Constellation de pasajeros; era por tanto un avión de hélice sin posibilidad alguna de evadir a los reactores, y según EEUU, estaba fuera del espacio aéreo norcoreano. El entonces presidente Richard Nixon analizó durante semanas la posible respuesta y finalmente se limitó a endurecer ciertas sanciones y poco más. Algo parecido ocurrió en 1994 cuando un helicóptero estadounidense se internó por error en la zona desmilitarizada de Corea y fue derribado; el presidente Clinton tampoco respondió. El gobierno EEUU llegó a admitir su culpa y pedir perdón para conseguir la repatriación de los marineros capturados en el incidente del USS Pueblo en 1968, y Corea del Norte ha llevado a cabo osados ataques sobre Corea del Sur sin sufrir represalias militares.

Kim © Proporcionado por El Confidencial Kim

Pero si hay pocas dudas sobre las intenciones de los norcoreanos, sin embargo hay fundadas sospechas de que su capacidad real para llevar a cabo una operación semejante es limitada; incluso muy limitada. El problema está en el geriátrico armamento antiaéreo de que dispone el país, tanto en tierra como en el aire, que en condiciones normales se lo pondría muy difícil.

La fuerza aérea norcoreana puede ser eliminada de la ecuación: sus aviones de combate más modernos son MiG-23 y MiG-29 de los años 80 que no han sido modernizados en profundidad, aunque puedan haber recibido algunas mejoras. Sus sistemas electrónicos, de radar y misiles tendrían poco que hacer ante un bombardero como el B-1B estadounidense, rápido, maniobrero y equipado con sistemas de guerra electrónica actualizados. Y mucho menos cuando estos aparatos van escoltados (como en el vuelo del 23 de septiembre) por cazas estadounidenses F-15C, versión optimizada para el combate aéreo.

Ninguno de estos aviones es furtivo pero, aunque su diseño pueda ser de la misma época que los MiGs norcoreanos, sus sistemas electrónicos y misiles son de última generación y con toda probabilidad superan con creces a los aparatos de Pyongyang. En caso de presentarse, los MiG-23 y 29 serían detectados mucho antes de detectar ellos a los aparatos EEUU y recibirían misiles antes de estar en condiciones de responder; en el dudoso caso de que llegaran ‘a las manos’ y consiguieran entablar combate próximo, tampoco serían rivales para los F-15C. Los cazas norcoreanos suelen estar desplegados en bases en la costa oeste, aunque hay un destacamento en la zona de Wosan cubriendo la zona este.

La pobre defensa antiaérea norcoreana

En cuanto a misiles antiaéreos, Corea del Norte dispone principalmente de dos sistemas con el alcance potencial. El primero de ellos son cuatro batallones del venerable S-200 de era soviética, con unos 40 lanzadores. Se trata de un sistema antiaéreo diseñado originalmente en los años 60 del pasado siglo como uno de los primeros con un alcance superior a los 100 kilómetros, para cubrir grandes zonas y amenazar a los aviones de alerta temprana, AWACS y otros blancos estratégicos como aviones cisterna.

Sistema antiaéreo S-200 © Proporcionado por El Confidencial Sistema antiaéreo S-200

Sus enormes misiles (10,8 metros de largo, siete toneladas de peso) disponen de una cabeza de búsqueda semiactiva, radar y de más de 200 kg de explosivo, y están propulsados por un motor de combustible líquido, aunque el lanzamiento se hace con cuatro cohetes de combustible sólido. Tiene un techo de hasta 35.000 metros y un alcance estimado de casi 300 ilómetros en sus últimas versiones, y aunque antiguo no deja de ser peligroso, aunque sus parámetros son más que conocidos para las fuerzas estadounidenses, que sin duda dispondrán de métodos de guerra electrónica a medida. El sistema es poco móvil y sus baterías suelen estar desplegadas protegiendo Pyongyang.

El segundo sistema es reciente, de diseño local, es conocido como KN-06 o Pongae-5. Similar en concepto y apariencia al S-300 ruso o el HQ-9 chino, el nuevo antiaéreo va montado sobre camiones en configuraciones dobles o triples y dispone de un radar de barrido electrónico; por las dimensiones de los misiles (más pequeños que los del S-300) se estima que su alcance debe rondar los 150 kilómetros y la cabeza de combate debe disponer de una carga de más de 100 kilogramos.

Se sabe poco sobre su capacidad real. Las pruebas se han estado realizando desde hace años y terminaron apenas en mayo de este año, cuando se anunció su producción en serie. Hay, por tanto, pocos lanzadores operativos, aunque el número exacto no es público. Para las tareas de defensa aérea cercana el país dispone de MANPADs y de otros sistemas antiaéreos de corto alcance diseñados para atacar aviones en vuelo rasante.

En conjunto, el sistema de defensa aérea de Corea del Norte está diseñado para ser peligroso en defensa, incluso con tecnología anticuada, pero no es demasiado útil en aspectos ofensivos. El país dispone de un ‘muro’ de estaciones de radar que solapan cubriendo todas sus fronteras y de radares móviles para cubrir cualquier posible hueco, pero se trata de modelos antiguos modernizados con ingeniería propia y de capacidad poco conocida.

La Guerra de Corea, en la que EEUU arrasó las ciudades norcoreanas mediante bombardeos masivos, es aún muy recordada en el país. Pero el sistema defensivo está basado en la tecnología y la doctrinas soviética, con zonas de cobertura designadas, guía desde tierra a pilotos y sistemas antiaéreos y flexibilidad limitada. Se habla de que la defensa aérea que puede movilizar Pyongyang es similar a la de Irak en 2003 en cuanto a tecnología, aunque quizá más organizada y disciplinada.

La aplastante superioridad de la aviación de EEUU

En el sobrevuelo del pasado 23 de septiembre un detalle llamó la atención a los especialistas, y fueron los aparatos escogidos: bombarderos B-1B Lancer y cazas F-15C Eagle, ambos con tecnología de los 70 y por tanto no furtivos, cuando Estados Unidos cuenta en su arsenal con aviones mucho más difíciles de detectar como los bombarderos B-2 Spirit y los cazas F-22 Raptor.

Bombardero F-15C Eagle de EEUU (U.S. Air Force) © Proporcionado por El Confidencial Bombardero F-15C Eagle de EEUU (U.S. Air Force)

De hecho se ha filtrado la idea de que Corea del Norte se enteró del sobrevuelo cuando se comunicó oficialmente porque sus propios radares fueron incapaces de detectarlo; algo que puede ser propaganda o reflejar una preocupante realidad de desequilibrio tecnológico. De ser cierto aumenta la probabilidad de una confusión o una sobrerreacción que ponga en marcha una guerra; en sobrevuelos anteriores EEUU utilizó masivos B-52 imposibles de no detectar.

Los B-1B están optimizados para el ataque a baja altura y gran velocidad y nacieron como bombarderos nucleares tras abandonarse el concepto del B-1A de penetración a gran altura y velocidad por impráctico ante la amenaza de sistemas antiaéreos similares al S-200. Con sus alas de geometría variable y su estructura reforzada es capaz de ataques supersónicos a baja altura; en comparación con su antepasado no supera la velocidad de 1,25 Mach pero es más económico de operar y su firma radar está reducida.

Crucialmente, los actuales Lancer carecen de capacidad nuclear tras eliminarse el ‘hardware’ de armado de las bombas nucleares empezando en 1995 para cumplir con los requisitos del tratado Nuevo START de reducción de armas estratégicas. Oficiales rusos revisan cada año los aviones para evitar que puedan recuperar ese papel; en la presente coyuntura este detalle podría servir para tranquilizar a Pyonyang.

Un avión F-22 Raptor de EEUU (U.S. Air Force) © Proporcionado por El Confidencial Un avión F-22 Raptor de EEUU (U.S. Air Force)

En cuanto a los F-15C se trata de la versión más avanzada de combate aéreo del caza considerado como más potente de la cuarta generación. Esta variante está diseñada específicamente para la superioridad aérea y dispone de capacidades de radar, armamento y vuelo superiores a las de cualquier otro caza de su generación (e incluso algunos de Quinta Generación). En posesión de numerosos récords de aviación y en combate sus sistemas electrónicos y misiles están considerados muy superiores a cualquier aparato que Corea del Norte pudiese usar para amenazarlos. Al no estar diseñado desde el principio con tecnología ‘stealth’ su firma radar es superior a la de sus sucesores como el F-22 Raptor.

En la prensa de Corea del Sur se ha especulado con que parte de la respuesta estadounidense a las continuas provocaciones de Kim Jong-un puede consistir en llevar a sus bases en aquel país aviones verdaderamente furtivos como el bombardero B-2 Spirit y el caza F-22. Semejante cambio de bases es improbable, por varias razones: aparatos verdaderamente ‘invisibles’ para los radares norcoreanos son útiles en combate, pero peligrosos en un momento de tensión, ya que pueden causar equívocos. En especial el B-2, ahora mismo el principal avión de ataque nuclear del arsenal estadounidense; su presencia en el área podría poner nervioso a Kim Jong-un al aumentar la posibilidad de un ataque preventivo con armas atómicas que fuese incapaz de impedir o siquiera detectar.

El bombardero B-2 Spirit de EEUU. (U.S. Air Force) © Proporcionado por El Confidencial El bombardero B-2 Spirit de EEUU. (U.S. Air Force)

El aparato además tiene una enorme autonomía que hace innecesario acercarlo al área, y sus especiales requisitos de mantenimiento (su recubrimiento antirradar necesita cuidados muy especiales en hangares construidos al efecto) hacen improbable que se acerque más allá de Guam, a donde se han destacado a veces ejemplares. Y el Raptor ya está destacado en bases japonesas, muy cerca del teatro de operaciones coreano; instalarlo en Corea del Sur sólo los haría vulnerables a los misiles o los comandos del norte.

En suma, el balance tecnológico hace muy difícil que en condiciones normales Corea del Norte pueda cumplir con su amenaza de derribar aviones estadounidenses incluso fuera de su espacio aéreo: sus capacidades no están a la altura de la misión.

Aunque eso no ha impedido al país hacer daño cuando ha querido, usando una mezcla de astucia, paciencia y uso de las capacidades letales de armamento obsoleto. Quizá con una trampa ingeniosamente diseñada, del estilo de la que permitió a una batería serbia derribar a un F-117 Nighthawk en 1999 durante la Guerra de Kosovo, algún aparato estadounidense pudiese ser víctima de un misil. Algo que sin duda encantaría a Kim Jong-un y que incluso podría hacer sin temer represalias, como demuestra la historia, pero que no les resultará nada fácil.

Un F-22 Raptor, uno de los cazas más modernos que EEUU utilizaría en un enfrentamiento con Corea del Norte. (Wikimedia Commons) © Externa Un F-22 Raptor, uno de los cazas más modernos que EEUU utilizaría en un enfrentamiento con Corea del Norte. (Wikimedia Commons)
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