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El arte de escuchar

EL PAÍS EL PAÍS 13/06/2014 Roberta Bosco
Escultura de Carsten Nicolai para el Sónar: un muro de luz y sonido de 36 metros con unos espejos que lo multiplican al infinito. © gianluca battista Escultura de Carsten Nicolai para el Sónar: un muro de luz y sonido de 36 metros con unos espejos que lo multiplican al infinito.

Quien quiera oír un sonido muy característico de Barcelona, que sin embargo ya no existe, tendrá que acercarse a CaixaForum. Ahí se encuentra Last days. Réquiem para las Glorias, una instalación de Edu Comelles basada en los sonidos grabados en la Plaza de las Glorias en los tres días previos a su derribo, mezclados con los ruidos prácticamente inaudibles generados por el propio anillo viario. Los temblores producidos por el paso de los vehículos y la vibración permanente de los elementos metálicos, se fusionan con los sonidos de la nueva construcción y el transcurrir de la vida diaria, en una composición aleatoria, que se genera en tiempo real y nunca se repite. “Como el paisaje urbano también la obra cambia sutil y constantemente”, indicó Comelles, cuya instalación se enmarca en el denominado arte sonoro no cocleico (un guiño al arte no retiniano de Duchamp), que no se configura sólo como un masaje sensorial, sino que plantea temas críticos de reflexión y debate. La obra acompaña el simposio internacional sobre el arte del sonido, organizado por Arnau Horta en el marco de Sónar, que este año se centra en la escucha como acción voluntaria y creativa, con motivo del 75º aniversario del nacimiento de Max Neuhaus, pionero del arte sonoro.

Se centra en la percepción consciente también Spectral Diffractions, un proyecto sobre la fragmentación del sonido del holandés Edwin van der Heide para el Pabellón Mies van der Rohe, que aprovecha la diferente acción de los materiales refractantes del peculiar entorno: agua, mármol y cristal. La obra es el primer fruto de una colaboración entre la Fundación van der Rohe, la Universidad Pompeu Fabra, la escuela Eina y el Sónar, que tendrá continuidad en las próximas ediciones.

Nace como un proyecto cuadrienal también Sónar-Planta, que materializa el acuerdo entre el festival y la Fundación Sorigué de Lleida para la investigación de los lenguajes creativos vinculados a la tecnología y la producción de proyectos de gran envergadura, capaces de aunar arte, arquitectura, territorio, nuevos medios y empresa. El primer resultado de esta colaboración es unidisplay, la versión monumental de una célebre instalación inmersiva de Carsten Nicolai, que se plasma en un muro de luz y sonido de 36 metros de largo con unos espejos que lo multiplican al infinito. La obra, característica de la estética áspera y minimalista del creador alemán, desarrolla su reflexión sobre la percepción y sus límites a través de 24 piezas audiovisuales, rigurosamente en blanco y negro, que remiten a la estética industrial y tecnológica, que nos rodea. El largo banco colocado delante de la pantalla no sirve sólo para descansar, es preciso sentarse para disfrutar de un conjunto de vibraciones y movimientos telúricos, que contribuyen a envolver el público, enriqueciendo la experiencia de la escucha con ritmos de otra forma inaudibles.

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