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El Atlético se estrella en Leganés y Simeone manda un mensaje con Griezmann

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 30/09/2017 Darío Ojeda

Al Atlético de Madrid le sobran delanteros, pero le faltan goles. Hasta cinco utilizó este sábado en Leganés, pero ninguno consiguió marcar. Como sucedió hace un año en la primera visita del equipo rojiblanco a Butarque en primera división, el partido acabó con empate a cero. El Atleti lo intentó de todas las maneras, pero ninguna le funcionó y acabó dando las gracias a Jan Oblak, más regular parando que sus compañeros rematando. Ni Griezmann acertó en la portería pepinera y acabó sustituido por el Cholo Simeone a casi media hora del final. "Estaba cansado, necesitábamos piernas frescas", declaró tras el partido el técnico argentino. La cara del francés era un poema mientras se dirigía al banquillo.

A la espera de que los Reyes Magos le traigan a Diego Costa, Simeone rota y rota en la delantera. El único fijo es Griezmann, que lo mismo comparte línea con Vietto o Correa que con Carrasco o Torres. Con los cuatro jugó algún minuto en Leganés, pero ninguna combinación le funcionó al Atleti. Ninguno vio puerta, ya fuera porque jugaron fuera de sitio (Correa jugó de carrilero en un 3-5-2), porque no tuvieron acierto (Vietto) o porque entraron cuando el partido ya había cambiado y todo el ataque visitante consistía en tirarle balones a Godín, que tuvo una buena ocasión bien salvada por Cuéllar. Esa fue la mejor ocasión del Atlético en toda la segunda parte.

Jan Oblak salvó con sus paradas al Atlético de Madrid. (EFE) © Proporcionado por El Confidencial Jan Oblak salvó con sus paradas al Atlético de Madrid. (EFE)

El Leganés, en cambio, tuvo varias, casi todas nacidas de las botas de El Zhar, su mejor jugador. Entre él y Amrabat, que entró a falta de diez minutos para el final y aprovechó los espacios que dejaba un Atlético desorndenado y angustiado, estuvieron a punto de convertir el tropiezo rojiblanco en una tragedia. Solo la seguridad de Oblak, brillante en tres paradas, lo evitó.

Simeone hizo algo poco habitual en él: cambió el sistema. Apostó por un 3-5-2 con mucha gente por el centro y sin especialistas en las bandas. La consecuencia fue que sobrecargó la zona central y le hizo la vida un poco más fácil al Leganés, un equipo que está defendiendo a un nivel muy alto. En siete partidos ha recibido solo tres goles, un dato que demuestra lo bien trabajado que está el grupo que dirige Asier Garitano.

Por segundo partido consecutivo, el Atleti perdió donde suele ganar: en el orden. Eso no tiene grandes consecuencias si hay pólvora, si la calidad de los delanteros aparece y tranforman en gol las ocasiones. No fue el caso en Leganés, donde Griezmann apenas apareció y acabó sustituido. Todo un mensaje de Simeone: sea cual sea el marcador, nadie es intocable. Bueno, salvo Oblak.

Griezmann no tuvo su noche en Leganés. (Reuters) © Externa Griezmann no tuvo su noche en Leganés. (Reuters)
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