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El Banco de España alerta del riesgo de que el empleo toque techo en hostelería y construcción

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 28/09/2017 Antonio Maqueda
Un obrero trasporta material en un carrillo de mano. © PACO PUENTES Un obrero trasporta material en un carrillo de mano.

La economía española registra un récord tras otro de visitas turísticas. La capacidad hotelera se sitúa en niveles de utilización elevados. Y han comenzado las primeras señales de turismofobia. No parece descartable que el sector turístico se esté acercando a sus cotas máximas. Por otra parte, el sector inmobiliario se está recuperando. Pero lo hace desde un punto muy bajo y no se antoja previsible que regrese a los volúmenes de construcción previos a la crisis. En ese contexto, el Banco de España ha elaborado un estudio sobre el desarrollo que ha tenido el empleo durante la crisis y posterior recuperación. Y las conclusiones se resumen en tres: una, a pesar de la intensa mejora laboral, la recuperación de los niveles de empleo está tardando más que en anteriores crisis porque durante esta se destruyeron más puestos de trabajo que nunca.

Dos, la productividad de esos nuevos trabajos creados solo resulta ligeramente mayor que antes. El supervisor observa que el patrón de crecimiento de la ocupación es, “de nuevo, muy similar” al del anterior ciclo expansivo, “con crecimientos superiores a la media en la construcción y los servicios de mercado y una recuperación más moderada en la industria”. Y si se desciende al detalle por ramas, sobresale el aumento en la "hostelería y restauración”. Pese al tirón de las exportaciones, en el mercado laboral no se percibe un cambio de modelo económico.

Y tres: en comparación con la anterior bonanza que precedió a la crisis, “destaca la ganancia de peso de la hostelería y restauración, a expensas de la construcción, lo cual reflejaría el hecho de que, al tratarse de actividades donde el nivel de cualificación de la mano de obra es, en general, relativamente reducido, el trasvase de trabajadores entre ellas se ve facilitado”. O lo que es lo mismo, en los empleados con poca formación se ha dado un movimiento del andamio a la barra. Y eso explica, en parte, que apenas haya mejoras de la productividad.

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El documento alerta de que puede haber un límite a la expansión de la hostelería y la construcción. Por eso, incide en la necesidad de ir diversificando las fuentes de creación de empleo. Máxime cuando todavía hay muchos parados con escasa formación.

“A futuro, ha de ser precisamente un mayor nivel de formación de las nuevas generaciones el factor que permita el trasvase de empleo hacia actividades que lleven asociado un mayor nivel de productividad. Por ello, es crucial la mejora de la calidad del sistema educativo”. Eso sí: señala como una nota positiva que con la crisis los jóvenes ya permanecen más tiempo instruyéndose.

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