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El Barcelona juega sin público en protesta por el cierre de colegios

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 01/10/2017 Nadia Tronchoni
Final del partido correspondiente a la séptima jornada de La Liga Santander. © Alejandro García Final del partido correspondiente a la séptima jornada de La Liga Santander.

El partido de Liga entre el Barça y Las Palmas de la séptima jornada de la Liga Endesa se disputó ayer en un Camp Nou vacío, que no abrió sus puertas a los aficionados ante la negativa del equipo anfitrión. El Barcelona decidió disputarlo a puerta cerrada para hacer patente que se celebraba en circunstancias excepcionales. “Hemos decidido jugar con el estadio vacío para que el mundo vea cómo estamos sufriendo en Cataluña”, dijo el presidente del club, Josep Maria Bartomeu.

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Se oye el golpeo del balón. Resuenan los gritos de los futbolistas. Un lamento, un “mía”, un aquí”. No reclama la grada las faltas ni los penaltis; no celebra los goles. No hay nadie sentado en el palco. Por las bocas del estadio apenas asoma algún mosso, algún trabajador del Barça. Se lee a la perfección el més que un club que ocupa la grada. En el Camp Nou se juega un partido a puerta cerrada. Además de los jugadores del Barcelona y de Las Palmas, solo los trabajadores del club y los medios de comunicación acceden al estadio. El encuentro empieza a las 16.15, como estaba previsto.

El público se quedó fuera. Los accesos no llegaron a abrirse en ningún momento. Y el ambiente ni siquiera estaba tenso, porque no hubo ambiente, ni cuando logró colarse un individuo y saltar al campo. Portaba una papeleta.

“No es por seguridad, los Mossos nos han informado de que no había ningún problema. Esta medida es para dejar claro que en un momento excepcional hemos sido obligados a jugar este partido. Hemos decidido que la gente vea que es un partido distinto”, insistió Bartomeu en declaraciones a Barça TV aunque el acta arbitral refleja, sin embargo, que el presidente indicó a Munuera Montero que el cambio respondía a “motivos de seguridad”. Nada de eso declaró a los medios. “Hemos decidido jugar el partido, pero de forma excepcional a puerta cerrada, para mostrar nuestro dolor. Que todo el mundo vea lo que estamos sufriendo. Los Mossos nos habían dicho que el partido se podía jugar con toda normalidad”, concedió el presidente azulgrana, Josep Maria Bartomeu antes del pitido inicial.

El Nàstic- Barcelona B, suspendido, como la mayoría de partidos en Cataluña

El partido entre el Nàstic y el Barça B previsto para la noche de este domingo fue suspendido al corroborar los Mossos d’Esquadra que no habría las prestaciones de los servicios de seguridad necesarias para la celebración del encuentro. Además, la Federación Catalana de Fútbol (FCF) decidió ayer suspender todos los encuentros que se debían disputar en la comunidad a partir de las 14.00. Eran partidos bajo su jurisdicción. La FCF publicó un comunicado en el que explicaba que seguía así la recomendación realizada por la Secretaría General del Deporte de la Generalitat por la especial situación que se vivía en Cataluña. Y añadía que era “para garantizar el buen orden de las competiciones”. Otras federaciones deportivas catalanas, como la de baloncesto y la de patinaje, también suspendieron los encuentros previstos ayer.

El deporte no vivió ajeno a una jornada eminentemente política, en la que algunos personajes muy conocidos quisieron alzar la voz. Fue el caso de Xavi Hernández. “Lo que está sucediendo hoy en Cataluña es una vergüenza, es inadmisible que en un país democrático la gente no pueda votar”, señalaba el exjugador del Barcelona en un vídeo distribuido por las redes sociales a mediodía. “Todo mi apoyo a toda esa gente que pacíficamente está ejerciendo su derecho a votar. Viva Cataluña”, cerraba desde Qatar, donde reside actualmente. Poco después, uno de sus excompañeros en el Barça, Gerard Piqué, votaba y lo mostraba a todos a través de las redes sociales: “Juntos somos imparables defendiendo la democracia”, decía.

El Barcelona contempló la posibilidad de disputar el partido a puerta cerrada como única opción posible en una jornada excepcional como la vivida en Cataluña. Lo hizo en el último momento y después de amagar incluso con no presentarse al encuentro. El club estuvo en contacto permanente con los cuerpos de seguridad —con los Mossos, especialmente, responsables de la seguridad en los días de partido— desde primera hora de la mañana.

A la vista de los acontecimientos que se sucedían en muchas zonas de la comunidad, también en la ciudad de Barcelona, la directiva azulgrana se planteaba si era conveniente disputar un encuentro en su estadio al que estaba previsto podrían asistir entre 70.000 y 90.000 espectadores. Pero en todo momento los Mossos se vieron capaces de garantizar la seguridad en el Camp Nou.

Pese a ello, el Barça llegó al mediodía con la intención de no jugar el encuentro. Era más por una convicción política que por el temor a posibles altercados, pese a que la Grada de Animación culé había distribuido un mensaje por las redes sociales y los grupos de WhatsApp para llamar a la insurrección al inicio del encuentro. “El barcelonismo que vaya al Camp Nou que salte al césped del estadio en el minuto uno y haga una sentada pacífica en protesta por la violencia que estamos sufriendo. Es necesario que el mundo lo vea. Y luego continuaremos defendiendo los centros de votación y la democracia”, indicaban.

En la Junta directiva del Barça había voces discordantes, los había en mayor número a favor de forzar la suspensión del partido. Pero el Barcelona chocó con la Liga de Fútbol Profesional, que se negó al aplazamiento y comunicó al Barça que si no se presentaba perdería seis puntos (tres por no jugar y otros tres por sanción). Y con el equipo canario, que siempre mostró su voluntad de competir. Y que lo hizo, así lo había comunicado por la mañana, con una bandera de España bordada en su camiseta para expresar su deseo de que el país permaneciera unido en estos momentos.

Las presiones de la Liga, que se acogió a las recomendaciones de los Mossos, e incluso de gran parte de la plantilla azulgrana, dispuesta también a disputar el partido, llevaron a buscar una solución salomónica.

Además, en un comunicado, el club había expresado el porqué de su interés por suspender el encuentro: “El Barcelona condena las acciones llevadas a cabo en muchas localidades de Cataluña para impedir el ejercicio del derecho democrático y la libre expresión de sus ciudadanos”. Sin embargo, la salida por la vía de en medio de la entidad azulgrana, adherida al referéndum e históricamente sensible con las causas sociopolíticas de Cataluña, no gustó a todos.

En la Junta se presentó más de una dimisión. La primera, inmediata, fue la del vicepresidente Carles Vilarrubí, molesto porque el Barcelona finalmente reculara y antepusiera lo deportivo en una jornada tristemente histórica. El segundo fue el doctor Jordi Monés, vocal de la Junta y comisionado del Barça Innovation Hub. “No es fácil tomar decisiones, cada uno tienes sus opiniones. Habrá tiempo para hablarlo. Pero es normal que no todos estemos de acuerdo y que haya discrepancias, porque somos un club plural y todas las opciones son valoradas”, dijo el presidente del club al conocer los abandonos en su junta.

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