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El Bayern pone a prueba la revolución del PSG

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 27/09/2017 Diego Torres
Marquinhos, Kurzawa, Mbappé y Neymar en el último entrenamiento. © FRANCK FIFE Marquinhos, Kurzawa, Mbappé y Neymar en el último entrenamiento.

El Paris Saint-Germain protagoniza la epopeya más revolucionaria del fútbol en el presente siglo. El club de propiedad catarí persigue instalarse entre los gigantes de la Champions en un tiempo récord. Después de un periplo de cinco años está a punto de conseguirlo. Se ha provisto de una estructura administrativa moderna, cuenta con un chorro de financiación y ha reunido a la plantilla más completa del planeta. Solo le falta el último paso. El más difícil. El que implica el contraste con la realidad de las grandes cimas del fútbol. El que obligará al PSG a superar a los mejores y, sobre todo, a superarse a sí mismo ante los problemas supremos, las presiones y el vértigo de la máxima exigencia. No es pronto para saber si este equipo está listo. Es la hora. La funcionalidad de los proyectos se dilucida rápidamente cuando los rivales son los adecuados. La visita del Bayern Múnich a París, esta noche (20:45, beIN Sports), supone el catalizador perfecto.

El Bayern está en las antípodas de su adversario. Fue fundado en 1900, exactamente 70 años antes. Cuenta con el sedimento de sabiduría que deja el tiempo en las instituciones. Está gestionado por hombres como Ancelotti, Rummenigge o Hoeness, parte viva de la historia del fútbol. Entre todos han construido un equipo competitivo en el sentido más profundo. El Bayern no es uno de los cuatro clubes más grandes de siempre solo por sumar jugadores excelentes. Es grande porque sus actores han sabido gestionar los golpes sin reaccionar con victimismo.

Esa es precisamente la clase de reacción que ha provocado en los responsables del PSG la insólita pelea que enzarzó a Neymar y Cavani hace diez días con motivo del lanzamiento de un penalti. En lugar de enfocar el origen del conflicto —la cuestionable gestión humana de las altas y las bajas—, en el seno del club afloró un sentimiento de persecución.

El entrenador, Unai Emery, habló de la proliferación de “enemigos” en su conferencia de ayer. “Trabajamos”, dijo, “por hacer un equipo muy sólido en el interior, sin filtraciones (...). Deportivamente tenemos más enemigos, ven que este equipo va en serio, que está hecho con grandes estrellas, que ha avanzado para estar con los candidatos a la Liga de Campeones. Somos un gran enemigo para otros, por eso se habla más de nosotros”.

El Bayern es uno de esos nubarrones que alimentan complejos en el PSG. No solo por su capacidad deportiva. El Bayern es el poder establecido y su influencia en los comités de la UEFA, en conjunto con clubes como el Madrid, ha empujado al organismo regulador a poner la lupa en las cuentas del club parisino en busca de infracciones del fair play. “Nuestra ambición es ganar la Champions sin fichajes demenciales”, dijo Hoeness, crítico con el PSG.

Esta noche en el Parque de los Príncipes se enfrentan dos fórmulas antagónicas de gestión y dos de los equipos que mejor juegan al fútbol en el mundo. El Bayern, algo envejecido, aborda el desafío de reinventarse alrededor de James y Thiago sin el respaldo de Neuer —lesionado hasta enero— en la portería. El PSG lo supera en todas las líneas. Para imponerse solo tendrá que desarrollar su potencial sin que sus figuras se boicoteen mutuamente, como sucedió en el penúltimo partido de Ligue 1, ante el Lyon. Allí la estadística reveló algo mucho más grave que la titularidad del lanzador de penaltis: Neymar y Cavani dejaron de pasarse la pelota.

Ben Arfa y la uña herida

Contra el Bayern, el diez y el nueve se reencontrarán en el campo después de una semana de agitación y extrañas versiones. Neymar se saltó la difícil visita a Montpellier el pasado domingo y desde el club alegaron que lo reservaban por precaución debido a que había sufrido una dura entrada. La versión del entorno de Emery señala a Hatem Ben Arfa como el responsable de herir a Neymar en la uña del dedo de un pie.

El internacional francés Ben Arfa es un indicador. Fichado con estatuto de figura en 2016, el PSG quiso venderlo este verano a un club de Turquía y él se negó. Al final, el jugador sigue en la plantilla, como Moura, Pastore, Draxler, o Di María, todos puestos en el escaparate para compensar los 222 millones pagados por Neymar y todos aferrados al contrato.

El agente de Ben Arfa, Michel Ouazine, asegura que todo el asunto del dedo de Neymar fue una exageración que no impidió al brasileño acudir a Montpellier.Si la uña se lo permite, hoy Neymar se unirá a Mbappé sin falta. Son los jugadores más fascinantes que han surgido después de Messi. Representan al PSG, punto de partida de la última gran revolución del fútbol.

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