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El Brexit reactiva las divisiones del Partido Laborista

Logotipo de El Mundo El Mundo 25/09/2017 CARLOS FRESNEDA

Jeremy Corbyn

llega a Brighton con el viento en popa y gorra de capitán. El Partido Laborista se pone por delante en las encuestas y acaricia un golpe de timón impensable hace unos meses. Momentum, la barcaza de izquierda radical, provoca una incesante marea roja.

Todo estaba pensado para una demostración de fuerza y unidad en las filas laboristas, frente a una guerra civil que no cesa entre los "tories", pero el Brexit se ha colado como viento molesto en la proa, y hay hasta un amago de motín en la tripulación.

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"Momentum nos ha negado a los miembros la posibilidad de votar sobre el Brexit", denuncian los moderados de "Labour First", en un pequeño piquete a la entrada de la conferencia anual del partido. "Están usando tácticas antidemocráticas y de manipulación para evitar un debate abierto sobre la cuestión más vital para el Reino Unido".

El Brexit ha sido de hecho la primera "patata caliente" de la conferencia de Brighton, pero todo se quedó en discursos, y los delegados no pudieron siquiera votar sobre la apremiante cuestión hamletiana. Seguir o no seguir en el "mercado único": he ahí el dilema.

"Quiero que sigamos siendo miembros del mercado único de una manera permanente y no solo transitoria", dijo sin ambages el alcalde de Londres, Sadiq Khan, que ha tenido que pelear lo suyo para no ser "silenciado" en Brighton por el aparato del partido (por sus críticas abiertas a Corbyn en el pasado).

"Lo que estamos haciendo es intentar construir un consenso, y no dividir el partido", declaró por su parte John McDonnell, el brazo izquierdo de Corbyn para asuntos económicos, tan "euroescéptico" como su jefe de filas, que eludió calculadamente un compromiso sobre el Brexit en su fulgurante aparación en The World Trasformed, el festival montado a su medida por Momentum.

Terciando entre unos y otros, el secretario "a la sombra" para el Brexit, Keir Starmer dejó las puertas abiertas a un nuevo volantazo sobre la marcha, pero sin forzar el cambio prematuro de rumbo: "Somos flexibles sobre si habrá que negociar una nueva relación dentro del mercado único o si habrá que hacerlo desde fuera como un tratado comecial. Pero no cometeremos imprudencias, ni trazaremos líneas rojas ideológicas. Queremos un acuerdo sensato".

Los moderados confiaban en que la conferencia de Brighton consagrara al laborismo como el partido del Brexit "blando", pero Momentum (algo así como un "Podemos" empotrado en el PSOE) ha tensado las amarras desde dentro y ha conjurado la posibilidad de un voto abierto que habría reactivado las viejas heridas.

Pese a la supuesta nueva unidad en torno a Jeremy Corbyn, tras la remontada electoral del 23J que hizo perder la mayoría a los conservadores, las grietas siguen abiertas por cuenta del Brexit, entre las crecientes especulaciones sobre la creación un partido pro-europeo (auspiciado entre otros por Tony Blair).

Emily Thornberry, secretaria "a la sombra" de Exteriores, afianzada en su papel de "mujer de hierro" para política internacional de Corbyn, acusó entre tanto a la 'premier'

Theresa May

de "falta de imaginación" por haberse apropiado del plan laborista de un "período de transición" tras salida de oficial de la UE. "Ya sabemos que Boris Johnson no es muy dado a los tests de paternidad", dijo Thornberry, aireando la vida privada del titular del Foreign Office. "Pero lo que necesitamos es una prueba de paternidad del Brexit".

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