Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El brote de neumonía que llevó internet a los hogares chinos y abrió la puerta de Alibaba

El Confidencial El Confidencial 26/06/2016 José Manuel Blanco

A finales de 2002, el virus del síndrome respiratorio agudo grave (SRAG, SARG en inglés) apareció en la provincia de Cantón, en el sur de China. Debido a viajeros enfermos e infectados, se propagó por muchos países. Hubo 348 muertos solo en la nación asiática; en todo el mundo, casi 700, y unos 8.000 casos de infección. La imagen de muchas personas saliendo a la calle con la mascarilla se convirtió en habitual en el país, y no precisamente por la contaminación. La paranoia crecía, y muchos ciudadanos se quedaban en sus casas para evitar contagiarse con la enfermedad. Hubo también casos de cuarentena, forzada o voluntaria, o de aislamiento: en Pekín, en abril de 2003, se llegó a cerrar un hospital con 2.300 personas dentro para evitar la propagación del virus.

Lea aquí: 

El panorama era desolador y no solo por el miedo. El Gobierno, que llevaba comida y otros materiales de primera necesidad a las casas, no estaba informando lo suficiente o haciéndolo bien. Los primeros meses de epidemia, los medios oficiales chinos permanecían callados o negando la situación, mientras que otros países daban informaciones diarias. En aquel entonces, internet y la informática estaban casi en pañales en China; no eran muchos los ciudadanos que tenían un ordenador personal en su casa, y menos aún los que accedían a la red. Y sería en ella donde los chinos hallarían una forma de saber más, pero también de pasar el tiempo mientras permanecían enclaustrados.

Aquellos que tenían un ordenador y una conexión descubrieron que internet les podía servir para conocer las características del virus y cuáles eran las mejores formas de protegerse. Además, en la red podían encontrar contenidos con los que entretenerse: series, películas… Y no solo eso: también les sirvió para eliminar los recelos al comercio ‘online’: si no podían salir de casa o tenían miedo de hacerlo, de alguna manera había que conseguir provisiones.

El confinamiento hizo que los chinos dejaran de desconfiar en el mercado ‘online’ y también que usaran más las tarjetas de crédito. (Fosforix| Flickr) © Proporcionado por El Confidencial El confinamiento hizo que los chinos dejaran de desconfiar en el mercado ‘online’ y también que usaran más las tarjetas de crédito. (Fosforix| Flickr)

Desde el punto de vista empresarial, el SRAG también ayudó a los beneficios de las grandes compañías proveedoras de servicios de internet: Sina (un portal web de información y entretenimiento), Sohu (cuyas webs ofrecen juegos, clasificados…) y NetEase. Sus acciones fueron creciendo en bolsa y, con ello, el interés de los inversores extranjeros en las compañías tecnológicas del país.

El brote coincidía también con la llegada de la banda ancha a China, una mayor conectividad a internet que hacía de la navegación una experiencia más agradable. Parecía que los astros se habían conjugado para que internet se convirtiera en un medio de masas, tanto por calidad como por necesidades que se veían cubiertas.

Por otra parte, en el país había un cierto recelo a realizar pagos ‘online’ o a comprar cosas cuyo fabricante probablemente era un desconocido. Además, tampoco había una cultura de pago con tarjeta de crédito. Eso no había impedido que eBay se tirara a la piscina e intentara implantar su modelo de negocio en el país.

Sin embargo, no eran los únicos que intentaban despegar en China de alguna manera. 400 trabajadores de otra empresa se encontraban en cuarentena. Algunos de ellos, encerrados en un apartamento picando y picando código para hacer la competencia a eBay. Y terminarían resultando victoriosos. Hablamos de trabajadores de Alibaba, el (ahora) imperio del comercio electrónico de la mano de su fundador, Jack Ma. Ellos serían otros de los grandes beneficiados del brote de SRAG.

El brote que también hizo despegar a Alibaba

En la ciudad de Hangzhou, en mayo de 2003, 400 empleados de la sede central de Alibaba se sometieron a un aislamiento voluntario en casa durante una semana, después de que una compañera enfermara con un caso sospechoso de SRAG. Con internet en casa, siguieron trabajando: las reuniones tenían lugar en salas de chat. Los trabajadores de una nueva web en desarrollo seguían en un apartamento, en el mismo en el que unos años antes había surgido Alibaba. Ma también estaba recluido en casa. Fue así como el 10 de mayo de 2003 se lanzó oficialmente Taobao o 'la búsqueda del tesoro' en chino. El lema era: "No hay tesoro que no pueda buscarse y no hay tesoro que no pueda venderse".

Jack Ma fue uno de los beneficiados del despegue de internet en su país. (World Economic Forum | Flickr) © Proporcionado por El Confidencial Jack Ma fue uno de los beneficiados del despegue de internet en su país. (World Economic Forum | Flickr)

Ma, un pionero de internet en su país, que llegó incluso a inventarse una frase de Bill Gates para impulsar un directorio de páginas web de su creación, llevaba bastantes meses buscando un nuevo rumbo para su empresa: el comercio electrónico, vender directamente a los consumidores finales. Ya había algún precedente de éxito en el país, tanto en número de ventas como a la hora de levantar capital riesgo: Dangdang, que todavía existe, y Joyo, que Amazon compraría en 2004 por 75 millones de dólares (66,9 millones de euros al cambio actual).

La pregunta era si el modelo de subastas de eBay o de conexión entre minoristas y consumidores funcionaría en China. En el país asiático, según explica Duncan Clark en su libro 'Alibaba: The House that Hack Ma Built', comerciar con objetos de segunda mano, aunque fuera de manera analógica, no era común, si bien a la gente le gustaba regatear. Además, pocas personas tenían muchos objetos disponibles para vender o podían realizar pagos en línea (como ya hemos dicho, las tarjetas de crédito tenían poca tradición en el país). "Es más, había una completa desconfianza en el comercio ‘online’", escribe Clark en su libro.

Taobao nacía para hacer la competencia a eBay en China. “Necesitaba detener a eBay para proteger Alibaba”, contó tiempo más tarde Ma, y el SARG se cruzó en su camino. La web había nacido en 1999 como un negocio para conectar productores locales con compradores extranjeros. Por tanto, eBay no afectaba a su negocio. Sin embargo, Ma estaba preocupado por que la compañía estadounidense decidiera competir en el espacio B2B (‘business-to-business’), donde se encontraba Alibaba. A pesar de que el B2B aún no daba beneficios y de que no había acceso a capital riesgo, el emprendedor decidió abrir un nuevo frente.

Los ciudadanos conocieron un nuevo mundo gracias a internet y las empresas vieron aumentar sus beneficios. (Canadian Pacific | Flickr) © Proporcionado por El Confidencial Los ciudadanos conocieron un nuevo mundo gracias a internet y las empresas vieron aumentar sus beneficios. (Canadian Pacific | Flickr)

Con el tiempo y ayudada por la reclusión a la que obligaba la gripe, Taobao se hizo muy popular entre una población que comenzaba a usar más internet y vencía su resistencia a pagar 'online'. A ello ayudaban también los anuncios en televisión que la empresa pagó, sabedora de que todavía había mucha gente que se informaba o divertía por este medio de comunicación (eBay apostaba por internet, cuando todavía muchos pequeños negocios no usaban la red, o la publicidad exterior). Entre los atractivos, Taobao aseguró que no cobrarían tarifas para comerciar en su servicio, ni gastos de envío, durante los tres primeros años. Era una decisión arriesgada, pero eso animaba a que más comerciantes, que recelaban de pagar alguna tarifa, se incorporaran al negocio.

Mientras tanto, eBay seguía allí, pero cometiendo algunos errores de negocio: los directivos que llegaban a Shanghái no hablaban chino o bien habían nacido en China pero habían trabajado o estudiado en Norteamérica, que tanto se diferenciaba del país asiático. Además, llegó un momento en que eBay trasladó los servidores de la compañía a San José, en California, lo que chocaba con la actitud que el Gobierno chino tenía y tiene sobre internet. Si bien la empresa lo hacía para evitar los problemas técnicos que estaba teniendo la plataforma en Shanghái, en cuanto la migración se completó, el tráfico cayó: los internautas experimentaban una carga más lenta.

Entre eso, la ausencia de costes adicionales y el miedo que habían perdido a internet, los internautas chinos terminaron centrándose en Taobao. Años después de aquello, Meg Whitman reconoció los errores cometidos en China y el acierto de Taobao a la hora de conquistar al mercado local. Para marzo de 2006, Taobao ya era más popular en el mercado de 'consumer-to-consumer'. "El partido ha terminado", dijo entonces Ma. A finales de 2006, eBay cerró.

Internet en general, y Alibaba en particular, no fueron las únicas beneficiadas por este brote de gripe: el uso del SMS también aumentó, lo que ayudó a hacer crecer los ingresos de la nacional China Mobile. Aquella epidemia hizo despertar a un medio de masas entre los ciudadanos de un país gigantesco. Y a muchos emprendedores los pilló en el momento justo.

En esta historia hay mascarillas, internet de banda ancha y despegues empresariales. (Reuters) © Externa En esta historia hay mascarillas, internet de banda ancha y despegues empresariales. (Reuters)
Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de El Confidencial

image beaconimage beaconimage beacon