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El camino hacia la 'uberización' de la economía española

Logotipo de El Mundo El Mundo 28/09/2017 SANDRA SÁNCHEZ

No es casualidad que la palabra que se utiliza para recoger coloquialmente al modelo empresarial, que fomentan las grandes plataformas de la economía colaborativa, tenga origen en una de las que más controversia ha despertado en los últimos años.

Según Fundéu, es correcto utilizar el término uberización para hacer referencia a las plataformas de economía colaborativa en las que, gracias a Internet, unas personas ponen a disposición de otras (sin necesidad de intermediarios) diversos bienes y servicios: una casa o habitación en alquiler, un trayecto compartido, un coche o una plaza de garaje.

Y asociado a este fenómeno no han tardado en aparecer, también, cantidad de opiniones sobre su repercusión en la economía real. Algunas buenas y otras, no tanto: innovación, flexibilidad, revolución, competencia desleal o precarización del empleo son solo unas de tantas.

Su guerra con los taxis, el cese de su actividad en España, y posterior vuelta, la dimisión de su presidente o los últimos fichajes estrella en su cúpula han llenado titulares y páginas de la prensa desde su creación. "La explosión a nivel de negocio de Uber es innegable, probablemente la más alta de la historia de compañías modernas", cuenta Carles Lloret, director general de la plataforma para el sur de Europa.

Un crecimiento que la compañía quiere ahora acompañar de una inversión proporcional en crear una cultura corporativa propia. "Los últimos años también han estado marcados para Uber por una evolución en su cultura de Recursos Humanos", asegura Lloret, que repasa el principio con autocrítica: "En España, en concreto, el haber lanzado servicios que luego tuvimos que cerrar pudo generar dudas sobre incorporarse o no a este equipo, por el miedo al cambio". "Pero, por cómo hemos cambiado la forma de hacer las cosas, ahora se nos ve como una compañía que ofrece estabilidad y más tranquilidad tenemos un público más diverso y cada vez más gente se plantea entrar a trabajar aquí".

Nueva sede

En medio año, Uber España ha multiplicado por cuatro su plantilla. Precisamente, Lloret y su equipo reciben a MERCADOS aprovechando la inauguración de su nueva sede en Madrid, en un edificio de más 700 metros cuadrados, ubicado en The Cube, un centro de innovación tecnológica.

© Proporcionado por elmundo.es

Hoy, 22 personas componen una plantilla de 29 años de media -entre los servicios de movilidad y de reparto de comida a domicilio- a la que esperan incorporar nuevos trabajadores próximamente. "No buscamos perfiles concretos, solamente que estén cómodos con el cambio y que encajen con la personalidad de la empresa", explica.

Las nuevas oficinas, importadas de Silicon Valley y que serán a partir de ahora el centro de operaciones para todo el sur de Europa, son un símbolo del carpetazo que Uber quiere dar a las

polémicas del pasado

. Nueva etapa y nuevos desafíos.

¿Está siendo España un mercado especialmente complicado para Uber? "España es un país muy atractivo", asegura Juan Galiardo, director general de Movilidad en nuestro país.

Restricciones de movilidad

En Madrid -la única ciudad española donde opera la compañía- cada día intentan entrar un millón de coches a través de la M30. "Y sin embargo, mientras nos encontramos que desde el punto de vista de la demanda hay mucha gente interesada en disfrutar de nuestros servicios, también hay una de las regulaciones más restrictivas en materia de transporte lo que hace que nuestra capacidad de crecer, de pasar de nuestra oferta más básica a otras más sofisticadas como Uberpool y de expandirnos a otras ciudades sea muy complicado".

La semana pasada, precisamente, Uber anunció una mejora en su oferta. Imitando la estrategia de su principal competidor en movilidad en nuestro país, Cabify, desde el pasado viernes los usuarios de Uber en España podrán ver el precio cerrado que pagarán por el viaje antes de subirse al coche. Además, la plataforma ha presentado la opción multidestino, que permitirá efectuar hasta tres paradas en un mismo trayecto.

El de expandirse a otros territorios parece, por ahora, más complicado. Según aseguran desde la tecnológica, solamente durante 2016 más de un millón de personas abrieron la aplicación de Uber en Barcelona buscando un coche, sin éxito.

También la propia compañía, en colaboración con Afi, ha elaborado un estudio cuantificando el impacto económico que tendría para las ciudades el abandono parcial del uso particular de un vehículo privado y la liberalización de las licencias VTC, con las que operan los vehículos de Uber.

En el caso de Madrid, el Valor añadido Bruto se elevaría en 263 millones de euros, el número de conductores en 7.163 efectivos y la recaudación fiscal asociada en 109 millones de euros.

Guerra contra el taxi

Las protestas entre los taxistas son otra de las manchas en el currículum de Uber en España. El del taxi, un sector muy regulado que no había conocido competencia, está viendo ahora como la llegada de las plataformas de movilidad le restan buena parte del mercado. "Estamos a favor de imponer requisitos muy exigentes sobre el negocio, como piden los taxistas, pero que no se imponga un cupo al número de nuevas licencias que pueda haber, de la misma manera que no hay un cupo de panaderías o de cafeterías", solicita Galiardo.

Asociado a la connotación negativa de uberización está también la precarización del empleo en la que sus detractores creen que derivará. Uber no cuenta con coches propios ni con conductores en plantilla, sino que trabaja con autónomos o en colaboración con otras empresas de movilidad.

¿Es este el modelo laboral que la uberización va a dejar en España a largo plazo? El director general de UberEats en España, Manel Pujol cree que la alternativa al modelo actual sería contratar a los conductores o repartidores y obligarles a que estén en una hora concreta en un lugar. "Creemos que la gente que utiliza Uber -conductores o repartidores- lo que valora es esa flexibilidad que, además, les permite compaginarlo con otros trabajos y otras rentas", asegura. Una figura que aún no está recogida en la legislación laboral.

También se escuda en el salario de sus conductores. Según asegura, la retribución fija entre los asalariados que trabajan para empresas de flotas se sitúa de media en el rango de 1.200 1.400 euros mensuales, mientras que los conductores autónomos pueden llegar a cobrar hasta 2.000 euros, en función de las carreras. "Si las condiciones no fueran buenas, la gente no continuaría", zanja Pujol.

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