Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El caso Afal

Notodo Notodo 07/06/2016 Irene Galicia
Imagen principal del artículo "El caso Afal" © La Fábrica 2014 @ Imagen principal del artículo "El caso Afal"

Es curioso cómo es precisamente bajo los más opresivos regímenes dictatoriales cuando surge la efervescencia más salvaje en las artes (recordemos al grupo AFI en Chile), quizá en un afán de proveer de voz a quienes están aplacados y silenciados por la fuerza. Durante las décadas de los cincuenta y sesenta, en pleno auge de nuestro apolillado régimen franquista, nuestro país experimentó un momento de renovación cultural: todas las disciplinas artísticas se sumaron a esta sacudida: literatura, cine, pintura, arquitectura... y especialmente la fotografía, que engendró una nueva generación de fotógrafos que a través de la articulación de auténticas metáforas burladoras de la censura, agitaron el mohoso ambiente con la renovación por bandera.

El hambre, el nacionalcatolicismo imperante, la sección femenina… eran los ingredientes del triste panorama español mientras Robert Capa y Henri Cartier-Bresson fundaban la mítica agencia Magnum; la fotografía de los años cuarenta se caracterizaba por un folklore y costumbrismo arrodillados ante una Ley de Prensa que aseguraba que el periodista debía ser un “apóstol del pensamiento y de la fe de la nación recobrada a sus destinos, un digno trabajador al servicio de España”. Pero en plena postguerra y desde un remoto lugar como Almería, surgió Afal, una asociación y una revista de fotografía que traspasó fronteras y que mostró fuera de España una realidad que no era la que la dictadura estaba ofreciendo.

El Reina Sofía reúne ahora, y dentro de la programación de la Sección Oficial de la nueva edición de PHotoEspaña, medio centenar de fotografías y archivos de esa época en la que un reducido grupo de jóvenes fotógrafos españoles optó por una fotografía-documento realista, humanista y vanguardista que sacaba a la luz una España tremendista y desgarrada, miserable y triste, tan sórdida como real, que destacaba por la modernidad de sus encuadres y de sus temas; de este modo la fotografía española resurgía por primera vez del ostracismo al que estaba condenada para ser valorada en el exterior. Carlos Pérez Siquier y José María Artero, dos jóvenes fotógrafos obsesionados con retratar la verdad, aprovecharon el boletín de la Agrupación Fotográfica Almeriense (Afal) para editar una revista que fue el germen de un grupo que traspasó las fronteras de la dictadura para inspirar a toda una generación de fotógrafos.

Esto dio lugar a una fotografía, definida como un milagro, de fotógrafos sin dinero y con la dificultad de la censura, que conectó con los fotógrafos jóvenes y vanguardistas de Europa y de fuera del continente. La revista fue frecuentada por todos los grandes fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX en España: Leonardo Cantero, Joan Colom, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, Alberto Schommer, Ramón Masats, Gabriel Cualladó, Gonzalo Juanes y Ricard Terré, entre otros. Todos estos fotógrafos compartieron ese espíritu, y aunque sus estilos y estéticas fueron muy diversos, se dieron cuenta de que era una herramienta para contar la verdad, aquello que sucedía en las calles; y lo hicieron sin necesidad de ser panfletarios, pero sí comprometidos a fondo con un tiempo y un lugar sumidos en la más absoluta oscuridad.
















Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Notodo

image beaconimage beaconimage beacon