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El choque entre Trump y Obama sobre Israel enturbia la transición en EE UU

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 29/12/2016
© Evan Vucci, AP

Ya no hay disimulo ni esfuerzos para mantener la apariencia de armonía. La normalidad institucional en el traspaso de poder en Estados Unidos se rompió el miércoles cuando el presidente electo, Donald Trump, acusó al todavía presidente Barack Obama de ponerle “obstáculos” y pronunciar “declaraciones incendiarias”. La ruptura se escenificó también en el discurso del secretario de Estado, John Kerry, defendiendo la política de Obama ante Israel frente a las descalificaciones del Gobierno israelí y del propio Trump. La Casa Blanca recuerda que en EE UU hay un solo presidente y que, hasta que Trump ocupe el cargo a partir del 20 de enero, este es Obama.

En un discurso en Washington, uno de los últimos antes de abandonar el cargo, Kerry señaló que las políticas del Gobierno israelí complican la futura negociación de una paz que incluya la coexistencia de dos Estados, uno israelí y otro palestino. Rechazó la teoría, expuesta por el Gobierno israelí, según la cual la Administración Obama orquestó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada el viernes, en condena de los asentamientos israelíes en territorio ocupado. EE UU se abstuvo.

La transición presidencial es siempre uno de los momentos más delicados de la democracia estadounidense, dos meses y medio en el que conviven a la fuerza un presidente que se va y otro que llega, en el que deben ocuparse centenares de cargos clave en la administración y en el que el peligro es el vacío de poder, o la duplicidad.

Si los presidentes en cuestión son figuras tan dispares como Obama y Trump, el riesgo es mayor. La primera potencia mundial proyecta estos días una imagen extraña, con dos presidentes que envían mensajes opuestos y uno, el presidente electo, descalificando en público, e intentando sabotear las iniciativas de quien es todavía el presidente legal.

“Estoy haciendo lo que puedo para no tener en cuenta las muchas declaraciones incendiarias y obstáculos del Presidente O. Pensaba que sería una transición suave - ¡NO!”, escribió Trump en otro de sus mensajes en Twitter.

En video: Las afirmaciones falsas de Donald Trump durante su campaña (UnoTV)

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No está claro a qué respondía este mensaje. Quizá a una entrevista en la que Obama dijo que, de haber sido él el candidato demócrata en las elecciones del 8 de noviembre, habría derrotado a Trump. O a una velada crítica del presidente saliente al nacionalismo y la xenofobia de su sucesor durante un discurso en Pearl Harbor (Hawái) el martes, cuando dijo: "Aquí recordamos que incluso cuando el odio arde con más fuerza, incluso cuando el impulso del tribalismo es más primario, debemos resistir lo que nos lleva a demonizar a los que son diferentes”.

O quizá sea una reacción a todo esto: la irritación ante un presidente, Obama, que mantenido un respeto exquisito por las formas pero no ha ocultado su disgusto con las maneras y las ideas de Trump, y que, como demuestra la abstención en la resolución de la ONU, no ha renunciado a seguir gobernando hasta el último día de su mandato.

Tras la victoria de Trump en las elecciones del 8 de noviembre, Obama insistió en ofrecer toda la colaboración posible a Trump y expresó el deseo de que su presidencia fuese un éxito. Al mismo tiempo, Trump se declaró repetidamente admirado por la figura de Obama y explicó que varias veces este le había ofrecido su consejo.

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