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El ciclo de la Transición ha acabado

El Mundo El Mundo 08/06/2014 LUCÍA MÉNDEZ

Un día después de anunciarse la abdicación del Rey, la asociación de ex diputados y ex senadores de todos los partidos se reunió en el Congreso. El diagnóstico fue unánime. La Transición ha terminado. Los tres pilares básicos que han sostenido el sistema político nacido de la Constitución de 1978 han sido la Monarquía y los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP. En sólo dos semanas, las que han transcurrido desde las elecciones europeas, se han encadenado acontecimientos que suponen el fin, o al menos un punto y aparte, del sistema del 78. Así lo creen relevantes dirigentes del PP y del PSOE consultados por este diario.

El primer pilar del edificio constitucional -el Rey- ha abdicado; el segundo -el PSOE-, se ha derrumbado con estrépito en las urnas, y el tercero -el PP-, aún resiste, aunque se tambalea por la pérdida de millones de votantes. Éste podría ser el resumen de los intensos debates que se cruzan en estos días en los ámbitos institucionales, políticos, parlamentarios y en el Consejo de la Competitividad, donde se sientan los principales empresarios y banqueros, que se ha convertido ya en un actor más de la vida política española.

Hay inquietud, preocupación y zozobra entre los principales actores políticos del país. Nadie esperaba los resultados de las europeas y tampoco la abdicación del Rey. «Ahora todo el mundo dice que lo sabía, pero no es verdad, nos ha sorprendido a todos», aseguran fuentes cercanas a un alto responsable institucional. «Estábamos acostumbrados a la tranquilidad de que los dos grandes partidos del sistema tuvieran el 80% de los votos en todas las instituciones y eso es lo que se ha acabado», resume un dirigente popular.

© Proporcionado por elmundo.es

«Hemos perdido la capacidad de aglutinar al centro izquierda español, el PSOE ha liderado un espacio político que ahora se ha fragmentado. En las europeas perdimos votos por todas partes», señala un alto cargo socialista.

«Se ha producido una acumulación de hechos extraordinarios que no habíamos previsto. Nunca hemos tenido fuera del sistema a un partido con el peso y la fuerza de Podemos», reflexiona un político cercano a Mariano Rajoy.

«El resultado de las europeas demuestra que los españoles ya no optan mayoritariamente por el voto de la moderación, como han hecho en los últimos 35 años. Mucha gente ha puesto el corazón en la papeleta. Los votantes de izquierda han abandonado al PSOE porque quieren romper el tablero y los del PP se han quedado en casa porque los porcentajes del PIB no les bastan para darle la confianza al partido que gobierna», asegura un alto dirigente popular.

La zozobra del PSOE es evidente, metido como está en el proceso de elección de una nueva dirección, pero también en el PP existe desazón. Fuentes próximas a Mariano Rajoy señalan que se equivoca quien piense que el presidente del Gobierno no está preocupado por el escenario político surgido de las elecciones europeas y de la abdicación del Rey.

«Él sabe que hay que hacer cosas y que no sólo no ha pasado nada, sino que ha pasado muchísimo, vivimos la situación más compleja desde 1978». Los colaboradores de Rajoy barren para casa al asegurar que es muy positivo que esta situación de cambio total la afronte un presidente del Gobierno tan calmado como él. Si bien no todo el PP coincide en esta visión. La otra tesis es que Rajoy no puede ser el único que permanezca quieto mientras todo lo que hay a su alrededor se mueve.

El debate que en este momento genera mayor incertidumbre en la clase política española -sumamente dolida porque el concepto de casta se haya impuesto en determinados ambientes- es si la tendencia que han apuntado las elecciones europeas sobre el desgaste del bipartidismo es flor de un día o ha venido para quedarse.

Los principales actores políticos prefieren pensar que se trata de una situación coyuntural y no estructural. «El escenario político se va a estabilizar, el PP sigue manteniendo una fortaleza que es crucial cuando el resto parece desmoronarse, no vamos a asistir a una crisis institucional de más calado, el relevo en la Corona se hará con rapidez y normalidad», aseguran fuentes populares.

El PP concede mayor importancia cada día que pasa al que puede llamarse con todo fundamento factor Rubalcaba. Todos los interlocutores consultados aseguran que la retirada del secretario general socialista fue un elemento desencadenante de la abdicación del Rey, ya que con Alfredo Pérez Rubalcaba fuera del PSOE nadie podía garantizar que los socialistas pactaran con el Gobierno el proceso de sucesión del Monarca. Creen que este hecho ha pesado más en la decisión de Don Juan Carlos que la cuestión catalana.

También los más veteranos dirigentes socialistas consideran que Podemos es un fenómeno coyuntural. Uno de ellos lo resume gráficamente. «La gente no va a depositar sus ahorros en una cuenta corriente que dependa de Pablo Iglesias. Es un partido que ha emergido como opción de castigo a lo que hay, pero repetir este éxito en las generales le será muy difícil».

Sin embargo, tanto unos como otros reconocen estar asustados ante el descrédito generalizado de los partidos y de la política tradicional. Y reconocen que carecen de soluciones claras y concretas para combatir la sensación generalizada de que protegen la corrupción y a los corruptos.

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