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El cine español se hace un chequeo

El Mundo El Mundo 15/06/2014 MARÍA QUINTANA

Cuando Luis Fernández abandonó la sala en la que había mantenido una extensa conversación con un reconocidísimo productor español, lo hizo con un cierto sabor agridulce. Confiesa que entonces se sintió un privilegiado por poder mantener esa interesante conversación con alguien tan reconocido en la industria, pero a la vez no se quitaba de la cabeza la necesidad de que todas esas reflexiones se expandieran y llegaran a todos los rincones de la profesión cinematográfica. Algo así como las primeras pinceladas de la segunda parte de las 'Conversaciones de Salamanca', un encuentro que se celebró hace 60 años y en el que se analizó la cinematografía española y las diferentes corrientes emergentes. "Martín Patino, el que fue el responsable de estas conversaciones, me ha dado su bendición para que el año que viene yo pueda reeditarlas", explica el director de '', documental que se presentó ayer al gran público tras su proyección en la pasada edición del Festival de Málaga.

Un paciente con algunos moratones y magulladuras, algunas más profundas que otras, pero con ganas de conseguir el alta hospitalaria e incorporarse de la camilla lo antes posible. Así es como esta cinta presenta el estado de la industria cinematográfica de nuestro país. "El cine español es un enfermo, está en un estado de una larga enfermedad que en lugar de ser tratada como debería, ha tenido un tratamiento equivocado o ni siquiera ha tenido tratamiento", expone el compositor de bandas sonoras, Pepe Nieto. Para algunos se trata de una "enfermedad crónica", otros como el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, considera que "está más vivo que nunca" o que goza de muy buena "salud creativa".

Los responsables de muchos recovecos del oficio (una figurinista, un compositor, actores, directores, productores...) se dan cita en los diferentes coloquios que Fernández organizó para el filme. "El primero que dijo que sí a participar fue Enrique López Lavigne, el productor de 'Lo imposible'", recuerda, "a raíz de aquello todo empezó a ser como un efecto dominó, hay muchas ganas de hablar". De este modo, cada uno de los engranajes que conforman la industria de la gran pantalla dan su opinión (y no siempre coinciden), sobre los males que aquejan a su profesión.

Defender los colores

"No sólo la Selección Española representa a un país, también lo hace el cine español. La Selección hasta que llegó el mundial de hace cuatro años era prácticamente denostada por su propia sociedad, era motivo de mofas con que si llegaba o no a cuartos de final. De repente confluyó una generación de futbolistas que consiguió poner a la Selección en lo más alto, eso es lo que deberíamos de hacer con el cine español", comenta Fernández.

Aunque situado a kilómetros de las pasiones que levanta el fútbol en nuestro país, Fernández apuesta por una larga vida al cine dentro del imaginario colectivo pero, eso sí, con más de un cambio necesario y urgente. "Desde que el ser humano puebla la tierra ha tenido la necesidad de contar historias. Pero ahora parece que se está perdiendo esa vocación de educar, formar y culturizar a la gente", critica el realizador. Muchas de sus miradas críticas, la suya y la de los profesionales que participan en 'La pantalla herida', se dirigen hacia la actitud de la Administración. "Solo una persona ha visto el documental de la Comisión de Cultura del Senado, una senadora del PP por Almería".

"¿Y la industria del carbón?, ¿Y la del automóvil?, ¿Y la Iglesia Católica?", se preguntan algunos de los profesionales en el documental, "parece que lo único que duelen son las subvenciones al cine", comentan. "Me recuerda al padre que dice que no hay dinero en casa, a veces es verdad y a veces un poco mentira", dice el actor Rubén Ochandiano, mientras que López Lavigne, especifica: "La gente no está bien enterada, es un crédito que me dan y tengo que devolver".

No solamente el factor económico, también la imagen que el gremio tiene para la sociedad española, es otra de las losas que pesa en las espaldas de quienes pertenecen al colectivo cinematográfico. "Se ha tomado la premisa sesgada de 'los del cine'. Además, España es un país muy consecuente con sus odios por lo que es importante que caigan clichés que han machacado al colectivo. Es injusto, aunque hayamos hecho cosas mal, porque a ver qué profesión hace una auto crítica como la que hemos hecho nosotros en el documental", comenta Fernández.

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Autocrítica que recae en soluciones como adoptar el modelo del país vecino. "El modelo francés es un modelo consolidado que surge muchísimo antes que el nuestro. Para hacer una buena ley del cine en España lo único que hay que hacer es saber hablar francés y traducir literalmente la ley. Lo importante es el presupuesto, establecer lineas de ayuda de lo más variopinto", señala la directora de ICAA, Susana de la Sierra .

A pesar de que 'La pantalla herida' sea un documental enfocado a la problemática del cine hoy, las palabras de Carlos Jiménez, el director del Museo del cine de Madrid y ex exhibidor, trasladan al pasado al espectador. "A un exhibidor de mi época aún le entran picores cuando le hablan del cine español porque el procedimiento era: unas películas se hacían porque realmente había vocación para hacerlas y otras para aprovechar la picaresca que proporcionaba la Ley Miró. Se hacían películas con el dinero de contribuyente y con muy poco riesgo, se vendían a peso a las multinacionales porque necesitaban comprar películas españolas para traer sus películas extranjeras".

El éxito de 'Ocho apellidos vascos', un espejismo

¿Pero no se suponía que una historia de amor entre un andaluz y una vasca había acabado ya con todos los males que aquejaban al cine patrio? "No puede ser que si tenemos un hospital en el que se nos muere siempre gente, porque en un día consigamos salvar a un paciente pensemos que el hospital es una maravilla. Para el cine español este éxito es muy importante pero es una tirita ", comenta el responsable de 'La pantalla herida'.

A pesar de tanto exteriorizar los problemas que sufre su gremio durante el año de realización de la cinta, Luis Fernández mantiene el optimismo cuando mira al futuro de la industria. "El documental muestra que nadie ha tirado la toalla, se ofrecen soluciones. Tal y como se dice al final del documental, existe pasión y vocación. No puedo estar más orgulloso de lo que he hecho, si por cualquier circunstancia no puedo hacer una película más en mi vida, yo ya me doy por satisfecho porque he hecho la película de mi vida, la película de toda una profesión"

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