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El club de las mujeres más ricas tras su divorcio

El Mundo El Mundo 02/06/2014 SILVIA TAULÉS

La antigua URSS, una vez desmembrada, favoreció el nacimiento de una nueva casta de millonarios a raíz de las privatizaciones de las grandes empresas públicas. Como Roman Abramovich y Dimitri Rybolovlev, magnates, personajes novelescos y enamorados de Occidente, donde se erigen en dueños de símbolos tan potentes como los equipos de fútbol. Casados con bellezas atronadoras, estos hombres terminan pagando en sus divorcios lo que se ahorran en las negociaciones.

El new money sufre derrotas. «El dinero no puede comprar la felicidad pero te da cierta independencia». Quizás se lo hubiera pensado dos veces Abramovich antes de pronunciar esta frase delante de la que era su esposa. Porque la azafata Irina Maladina se hizo con este lema y cuando su marido decidió abandonarla por una modelo más joven, logró esa «cierta independencia».

El propietario, entre otras muchas cosas, del Chelsea tuvo que pagar 1.500 millones de euros a su segunda mujer para divorciarse. Era una de las separaciones más caras de la historia, pero estos días el récord ha sido superado. Dimitri Rybolovlev, magnate ruso, se acaba de divorciar de su mujer, Elena, para lo que ha tenido que desembolsar 3.295 millones. El propietario del AC Mónaco llevaba pleiteando con su mujer desde 2008. Ha sido la justicia suiza la que ha obligado a desembolsar tamaña cantidad, además de quitarle la custodia de la hija que tenía en común.

A la lista habría que añadir a Vladimir Potanin, uno de los principales oligarcas de Rusia, quien ha logrado el divorcio. Pero no ha sido fácil, porque esta semana, un juez de Chipre ha decretado el embargo de todos sus bienes. Natalia pretende sacar rédito de los 30 años de convivencia con un hombre cuya fortuna asciende a los 10.300 millones. Y en la lista de nuevos ricos con desgracias en el amor, hay que incluir al asiático Khoo Kay Pen. Este magnate se casó con Miss Malasia y ahora, su divorcio le cuesta unos 600 millones.

En España sólo se conoce un caso comparable, el de la mujer de Amancio Ortega, quien logró divorciarse de Rosalía Mera, su primera mujer, tras un acuerdo por el que ella recibía el 7% de Inditex y seguir formando parte del consejo de administración.

Vladimir Potanin/ Natalia: 9.235.000 €

A sus 53 años, puede ver cómo pierde todos sus bienes. Esta misma semana, un juez de Chipre ha dictado sentencia a favor de su ex mujer, Natalia, y ha ordenado que le embarguen todas sus propiedades.

La mujer no quedó satisfecha con el primer acuerdo de divorcio, por el que el juez obligaba a su ex marido a pagarle una pensión de 176.000 euros mensuales. Con una fortuna valorada en 10.300 millones de euros, según Forbes, Potanin es otro hombre hecho a sí mismo, cuya fortuna procede de la industria del metal.

Es el responsable de la construcción de la estación de esquí Rosa Khutor, donde tuvieron lugar algunas competiciones de los Juegos Olímpicos de Sochi.

Es por ahora el primer magnate ruso en adherirse, en febrero de 2013, al programa fundado por Bill Gates y Warren Buffet por el que debe donar la mitad de su fortuna como respuesta a la crisis económica. Quizás después de su multimillonario divorcio tendrá que dar un paso atrás.

D. Rybolovlev/ Elena: 3.295.000 €

Dimitri Rybolovlev (47) ha sido el último en divorciarse y quizás provoque que otros se lo piensen dos veces. Porque su mujer, Elena, una bella y joven rusa, ha logrado 3.295 millones de euros, es decir, la mitad de su fortuna, tras el divorcio. En 2008, y debido a supuestas infidelidades, su mujer pidió el divorcio.

La fortuna de su entonces marido ascendía a 7.200 millones de euros. Los millones de este magnate provienen de las minas de potasio, gestión que logró tras la caída del muro y que le sirvió para ganarse el apodo de rey de los fertilizantes.

Entre sus innumerables propiedades, destacan varias casas de lujo en Gstaad y Ginebra, en Nueva York y Florida, además de numerosas obras de arte. Incluso es el dueño del equipo de fútbol AC Mónaco donde milita actualmente el delantero Radomel Falcao.

Todo deberá compartirlo con su ex esposa, con quien tuvo a Ekaterina y a Anna, su hija de 13 años, de cuya custodia se hará cargo Elena por decisión judicial. Este es, sin duda, el divorcio más caro de la historia.

R. Abramovich/ I. Maladina: 1.500.000 €

El ruso Roman Abramovich (47) es uno de los multimillonarios más famosos del mundo. Sus caprichos, sus declaraciones, su decisión de comprar el Chelsea FC... y su pasión por las mujeres bellas.

Dos veces divorciado, los caprichos sentimentales se pagan muy caros en las altas esferas. 1.500 millones y varias propiedades fue lo que logró la azafata Irina Maladina tras separarse de su marido multimillonario.

El magnate conoció a la modelo Daria Zhukova en un encuentro entre el Chelsea y el Barça y sus suspiros se materializaron. Criado en su Siberia natal, Abramovich aprovechó el cambio de régimen en su país y supo hacerse un hueco entre los hombres más cercanos a al entonces presidente Boris Yeltsin, lo que le reportó una fortuna que la revista 'Forbes' sitúa entre las 100 más cuantiosas del mundo, gracias al petróleo.

Ni siquiera ese millonario divorcio ha afectado sus cuentas, que la citada revista cifra en más de 6.000 millones de euros. Dinero que ahora sirve para comprar los caprichos de su actual mujer, enamorada del arte.

Khoo Kay Peng/ Pauline Chai: 600.000 €

También desde Asia llegan millonarias fortunas que terminan siendo desafortunadas en el amor. Como el caso de Khoo Kay Peng (75), quien después de 40 años de matrimonio y cinco hijos, ha visto como su mujer, Pauline Chai, reclamaba el divorcio por sentirse «prisionera» en su matrimonio, puesto que su marido no la dejaba salir de casa sin su permiso.

Esta ex Miss Malasia ha logrado un nuevo récord en Gran Bretaña al conseguir que sus reclamaciones sean escuchadas por la justicia británica. Chai ha reclamado una indemnización de 600 millones de euros por su divorcio y el juez le ha dado la razón.

El propietario de Malayan United Industries, empresa dedicada a la inversión tanto en la industria alimentaria como la hospitalaria, posee también el 40% de la empresa textil Laura Ashley.

Además de la mansión en el norte de Londres, valorada en más de 60 millones de euros y que cuenta con alpacas y varios lagos artificiales. Caprichos que pronto dejará de disfrutar por haber querido encerrar a su mujer en ellos.

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