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El conseller de Cultura compara la situación catalana con la caza de brujas de 'Farenheit 451'

Logotipo de El Mundo El Mundo 28/09/2017 VANESSA GRAELL

Tocaba hablar de cine. De cine fantástico y de terror. De los 50 años del Festival de Sitges. Pero el conseller de Cultura Lluís Puig ha aprovechado, de nuevo, para releer la realidad desde su óptica independentista y comparar la situación de Cataluña con la novela de Ray Bradbury Farenheit 451(el título hace referencia a la temperatura a la que arde el papel). Aunque en las calles catalanas no se ha quemado un solo libro, Puig ha usado la distopía futurista para establecer un paralelismo con el Estado:«A menudo, la ciencia ficción realiza premoniciones que se acaban convirtiendo en realidad. Como en Farenheit. Es triste que en este momento haya gente que quiera que nos quedemos en el sofá, aletargados, que no nos levantemos para defender nuestra cultura».

Después de que el director del Festival de Sitges, Àngel Sala, desgranara la completa programación de la 50 edición y hablara de los invitados internacionales (como Guillermo del Toro o Susan Sarandon) o de la performance de clausura de la Fura dels Baus o del nuevo menú gastronómico Bacanal a cargo del chef Nando Jubany, ha llegado el conseller Puig con un discurso eminentemente político basado en la excusa de Bradbury: «Una década antes de que se celebrara la primera edición del festival, Ray Bradbury escribió El bombero, el cuento que daría origen a Farenheit 451 sobre una sociedad en la que no haría falta quemar libros porque no hace falta que la gente lea. ¿Ciencia ficción o terror?». En realidad, se ha olvidado mencionar que El bombero (basado previamente en el cuento El peatón de 1951) viene de una anécdota que sufrió el propio Bradbury, cuando fue detenido por la policía sin motivo, y que fue la caza de brujas del senador Joseph McCarthy la que inspiró la trama de un estado represor y autoritario que quiere controlar cualquier tipo de pensamiento disidente.

Ha continuado Puig con las urnas. Como la conselleria de Cultura ha incrementado su subvención a la Fundación Festival de Sitges, Hacienda ha intervenido las cuentas del festival. Y el conseller ha ironizado:«El festival debe demostrar que ese dinero se dedica al terror y no a imprimir papeletas o a construir urnas». La intervención de las cuentas supone «un sobreesfuerzo administrativo» para la organización del festival, que debe «certificar una por una las facturas y demostrar que 'somos buena gente, que no hacemos nada malo y que no iremos al infierno'», ha continuado en tono jocoso el conseller, que no ha hecho mención ni a una sola de las películas del festival ni a una sola de sus actividades. Sólo a papeletas y a urnas.

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