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El desafío de retirar el coche de las ciudades

ABC ABC 24/11/2016 J.M. Sánchez
Coche autónomo de Ford © AFP PHOTO / Angelo Merendino Coche autónomo de Ford

Fin del coche en propiedad, la implantación de una red de servicios públicos o una combinación de diferentes formas de transporte. Quién sabe. La alta concentración de emisiones contaminantes y el parque automovilístico cada vez más amplio son dos importantes obstáculos para poder alcanzar una respuesta eficiente en el futuro de las ciudades.

El uso del vehículo privado sigue siendo una de las formas de movilidad las ciudades más extendidas, sobre todo en media y larga distancia. Las restricciones impuestas (y que irán a más) para reducir las emisiones contaminantes ha obligado a las grandes ciudades a reflexionar sobre el futuro del transporte, en un momento en el que servicios colaborativos han irrumpido en la sociedad como alternativa mientras, desde otros ángulos, se explora las posibilidades de la conducción autónoma, que los analistas vaticinan que para 2021 será una realidad a nivel comercial.

Los expertos creen que en el futuro los ciudadanos continuarán adquiriendo vehículos en propiedad, pero la combinación de varias formas de transporte será la base para alcanzar un parque automovilístico más eficiente. Los fabricantes, sin embargo, son optimistas. «Los cambios más radicales se van a dar en las estructuras de las ciudades para poder cambiar la utilización de las vías. La utilización combinada del vehículo se extenderá y los fabricantes queremos está dento», asegura Pablo Vaquero, gerente de homologaciones de Ford, durante la conferencia «Movilidad, energía y coche: el gran cambio de las ciudades del siglo XXI», organizada por Xataka.

A su juicio, dado que no todas las ciudades tienen una densidad de población alta como las capitales todo la periferia de los municipios es en donde los vehículos privados seguirán siendo importantes: «Sigue hablando mucho campo en donde las empresas de coches tienen que seguir innovando porque hay demanda de vehículo privado». Más crítica se mostró Analía Plaza, manager de Citymapper España, que considera que el futuro del transporte pasa por «ofrecer opciones combinadas con las que moverse», ya sea vehículo en propiedad como en el uso de la red de servicios públicos. De hecho, «lo que suele funcionar mejor es la unión de ambas» a pesar de que el 97% de las ocasiones el coche suele estar estacionado, con lo cual «no es eficiente».

Por esta razón, otra de las propuestas que se concibe como alternativa a la concentración de vehículos en las grandes ciudades es la mejora de los servicios públicos, que deben presentar una «oferta menos estática sino dinámica», en opinión de Marta Serrano, Directora de Comunicación en EMTMadrid, una configuración que permitirá -aseguró- adecuarse a las necesidades de los ciudadanos. Con ello defendió que «el transporte público da más seguridad a la gente» y es «más eficiente» pero debe, en función de los tiempos que corren, adaptarse. «La legislación se adaptará a las nuevas plataformas de car-sharing, pero no hacia algo como Blablacar», inistió.

El reto es gestionar un parque automovilístico que seguirá creciendo exponencialmente en los próximos años dado el aumento de la población. En ese escenario, Pablo Ibáñez, arquitecto y editor de Motorpasion, manifestó que la alternativa es gestionar de una manera «más eficiente» el consumo de recursos. Hay que intentar -dijo- que los flujos de tráfico apliquen todas las nuevas tecnologías que van apareciendo para lograr que esa gestión de cada vez más vehículos y de personas «pueda hacer que las ciudades sigan siendo sostenibles». Según comentó, «la gente quiere seguir teniendo coches, pero hay que racionalizar el uso del coche».

Desde el punto de vista tecnológico, los expertos insisten en la necesidad de acelerar los pasos hasta alcanzar ciudades más inteligentes, las llamadas «smart cities», que podrán permitir optimizar el transporte. Pero, para ello, se requerirá de ampliar y mejorar las infraestructuras para conectar los diferentes flujos que regulan el tráfico. «Dentro de unos años habrá que conectar no sólo personas, sino coches autónomos que hablen entre ellos, que se coordinen y generen información», asegura Enrique Martín, responsable de Innovación de la Unidad de Negocio de Empresas y de Smart Cities de Vodafone. En su opinión, la conectividad de estos equipos «va a abrir un mundo de posibilidades».

Para lograr esa inteligencia de las ciudades se requerirá, según los expertos, manejar y gestionar una cantidad inmensa de datos informáticos. Para Héctor Sánchez, responsable de tecnología de Microsoft, «lo que realmente puede ser un antes y un después en la evolución de las ciudades tiene que ver con el dato», porque permitirá alcanzar una verdadera transformación digital. Una visión compartida por Pedro Álamo, Key Account Manager en Huawei Technologies, quien dio por hecho que las ciudades inteligentes «empiezan a ser una realidad».

Los cinco desafíos de las megaciudades

1. Medioambiente: el aumento de la población, así como de tráfico y consumo, requieren de herramientas que respeten un entorno cada vez más afectado por la contaminación. Para ello es importante apostar por el uso de tecnologías eco-eficientes en todas las áreas posibles, principalmente en el diseño de nuevos edificios y en las obras de modernización, ya que son los grandes consumidores de energía de las ciudades, por ejemplo, los ascensores suponen un 10% de la energía de un edifico y gracias a las nuevas tecnologías se puede reducir hasta un 35% su consumo y anualmente la factura energética.

2. Seguridad: es imprescindible que las grandes urbes sean lugares seguros capaces de soportar el tránsito de millones de personas. Con unos requisitos de seguridad cada vez más estrictos, las instalaciones deben a su vez adaptarse al aumento de flujo de personas y continuar modernizando sus sistemas.

3. Conexiones urbanas: cada vez es más importante crear conexiones eficientes que permitan el flujo constante de personas en todo tipo de edificios: oficinas, centros comerciales, aeropuertos… y que a su vez conecten con las escaleras mecánicas y ascensores de los servicios públicos, ya que son elementos que desempeñan un papel indispensable a la hora de la modernización de las megaciudades. El objetivo principal debe ser proporcionar soluciones que permitan desplazar a más gente en el menor tiempo posible de forma segura y transparente.

4. Megaedificios y ascensores inteligentes: las ciudades presentan un crecimiento imparable, según la ONU se prevé que en 2050 habrá unos 2.500 millones de personas más en los entornos urbanos. Una de las soluciones es la construcción de grandes megaedificios que sean capaces de alojar a miles de personas, pero edificios más altos supone también retos complejos relacionados con la seguridad, gestión de basuras o incluso con los propios sistemas de depuración de aire, donde ya se empiezan a instalar jardines interiores verticales, para mediante la bio-filtración depurar el aire interior. Por otro lado los ascensores son un elemento clave para desplazar verticalmente a la enorme cantidad de personas, siendo no solo importante la velocidad y por supuesto la seguridad, sino también las últimas tecnologías que puedan optimizar los recorridos, conozca los patrones de uso de sus habitantes, las horas punta y sea capaz de tomar decisiones a tiempo real para optimizar el flujo de personas.

5 .Envejecimiento demográfico: Según datos de la OMS, la población mundial con más de 60 años pasará de 900 millones hasta los 2000 millones entre 2015 y 2050. Ante este considerable aumento de personas mayores será mas necesario que nunca que todo tipo de edificios se adapten a sus necesidades, fundamentalmente ascensores específicos para edificios antiguos.

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