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El duque de Medinaceli tendrá apellido alemán

EL PAÍS EL PAÍS 14/06/2014 Esperanza Codina
Marco de Hohenlohe, el XIX duque de Medinaceli. © EUROPA PRESS Marco de Hohenlohe, el XIX duque de Medinaceli.

El ducado de Medinaceli está a punto de identificarse con un noble linaje de origen alemán que se remonta a varios siglos y es responsable de situar a la ciudad de Marbella en la ruta de los millonarios ociosos que en la década de los sesenta del siglo pasado recorrían el planeta en busca de diversión. Marco de Hohenlohe-Langenburg y Medina, de 52 años, ha reclamado el título de su abuela, Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, XVIII duquesa de Medinaceli, fallecida en Sevilla hace 10 meses a los 96 años. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el edicto con el anuncio el pasado 2 de junio. Si en un plazo de 30 días no surge oposición, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ordenará expedir una Real Carta de Sucesión a su favor.

“Nadie tiene más derecho que él”, precisa Pablo de Hohenlohe, hermano del futuro duque. Marco es el mayor de los tres hijos de la primogénita de la duquesa, Ana de Medina y Fernández de Córdoba, que murió en marzo de 2012. Su padre es Maximiliano de Hohenlohe e Iturbe, con quien Ana de Medina estuvo casada 24 años. Se divorciaron en 1985 y ella se unió después en segundas nupcias con Jaime de Urzaiz y Fernández del Castillo.

Marco de Hohenlohe se prodiga poco en actos públicos y desde hace dos años reside habitualmente en la Casa de Pilatos de Sevilla, una de las joyas de la casa nobiliaria. Hay otras, como el Hospital Tavera, en Toledo; el Pazo de Oca, en La Estrada (Pontevedra), y la Capilla de El Salvador, en Úbeda (Jaén). Además del nuevo duque, se avecinan otros cambios en la Casa Ducal de Medinaceli, una de las más antiguas de España, con más títulos y poseedora de un rico y vasto patrimonio. El propio Pablo de Hohenlohe será el número dos del patronato de la fundación creada para conservar los bienes familiares, presidido por su tío Ignacio de Medina, el único hijo vivo de la duquesa.

El próximo duque arrastra algunas secuelas físicas de un grave accidente de moto ocurrido en septiembre de 1996, poco después de su boda con la alemana Sandra Schmidt-Polex, cuando esperaba su primer hijo. Su primogénita es una niña llamada Victoria que reside con su madre y su hermano pequeño, Alexander, en Múnich. La adolescente habla alemán, español e inglés y su intención es trasladarse a España para cursar sus estudios universitarios. “A los dos hermanos les encanta venir aquí”, cuenta su tío.

“Nadies tiene más derecho que él”, precisa Pablo de Hohenlohe, hermano del heredero del título

El título de duque de Medinaceli, con Grandeza de España, cambiará por tercera vez en su historia de apellido tras estar vinculado a los Fernández de Córdoba durante 400 años. Su primera nominación se correspondía con la de los nietos de Alfonso X el Sabio, los infantes de La Cerda. A partir de ahora estará vinculado a una familia aristocrática de origen alemán en la que todos sus descendientes tienen consideración de príncipes. Los Hohenlohe tuvieron en el siglo XX varias propiedades en España, como la madrileña finca de El Quexical, pero el idilio que surgió con Marbella en 1946 propició una de las páginas más importantes de la vida social de este país.

Quien se postula como duque es sobrino de Alfonso de Hohenlohe, inventor de la jet set marbellí y creador del Marbella Club, el hotel que 60 años después de abrir sus puertas sigue siendo paradigma del lujo sin estridencias y del buen gusto. El príncipe Alfonso era el mayor de seis hermanos y acompañaba a su padre, Maximiliano de Hohenlohe, cuando en un descanso durante un viaje en Rolls Royce por el sur de España decidió comprar la finca Santa Margarita de Marbella, una antigua explotación agrícola de 18 hectáreas a orillas del mar.

El patriarca de los Hohenlohe era amigo del rey Alfonso XIII y estaba casado con la aristócrata Piedad Iturbe von Scholtz, descendiente de una familia de abolengo establecida en México. Fue su primo político Ricardo Soriano, el primer promotor de la Marbella ideada como refugio para las grandes fortunas, quien dio el empujón definitivo a los Hohenlohe para que se establecieran en este rincón de la Costa del Sol. La necesidad de un punto de encuentro para invitados y familiares fue el origen del hotel, inaugurado en el año 1954 con una veintena de habitaciones alrededor de un patio central y arquitectura típica andaluza.

Su transformación en paraíso de la beautiful people comenzó poco después. Creó un estilo propio. “El espíritu siempre ha sido mantener el ambiente familiar y próximo, huir de excentricidades y ofrecer la máxima atención”, apunta el conde Rudolf Schönburg, conocido como conde Rudi, quien ayudó al príncipe a poner en pie el hotel y su rostro más popular en la actualidad.

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Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, abuela de Marco de Hohenlohe y de quien hereda el título. / fundación casa ducal de medinaceli

El Marbella Club vivió su época dorada en los años sesenta y empezó a llenarse de celebridades de Hollywood y de sangre azul. Omar Sharif, Brigitte Bardot, James Stewart, Audrey Hepburn, los duques de Windsor y los príncipes de Mónaco son algunas de las personalidades que se apuntaron a la dolce vita en este vergel del sur de Europa alrededor del cual nació la Milla de Oro marbellí.

Toda la familia Hohenlohe vivió este ambiente. “Mi padre [Maximiliano de Hohenlohe e Iturbe] no era tan mediático como Alfonso, pero formaba parte de ese círculo y se relacionaba con la misma gente”, relata Pablo. El aristócrata fallecido, subcampeón del mundo de esquí en los cincuenta, 11 veces campeón de España de rallies y conocido familiarmente como Wonny, fue el encargado de introducir la marca Volvo en España junto al príncipe Alfonso. Murió en Marbella en 1994. Además de Marco y Pablo, de su matrimonio con Ana de Medina nació Flavia. Su primogénito se convertirá ahora en el XIX duque de Medinaceli.

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