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El ejército de EEUU abre una investigación a Bergdahl por deserción

El Mundo El Mundo 03/06/2014 MARÍA RAMÍREZ

Los detalles de la desaparición del soldado Bowe Bergdahl en Afganistán la madrugada del 30 de junio de 2009 siguen siendo un misterio. Pero, una vez que el militar está a salvo, el Ejército está dispuesto a investigarlos.

Bergdahl fue liberado este sábado por un grupo talibán en un acuerdo de intercambio que obligó a la Administración Obama a sacar de Guantánamo a cinco presos considerados peligrosos. Algunos de los compañeros del soldado, que ha sido ascendido a sargento durante su cautiverio, se quejan de que el militar desertó y de que varios soldados murieron durante operaciones para intentar rescatarlo, según han contado ahora al . El Pentágono insiste en qué no se saben las circunstancias exactas en las que desapareció y en que no hay pruebas de que hubiera bajas durante las misiones de búsqueda de su soldado.

Pero ante la presión, el ejército de Estados Unidos anunció este martes que abrirá una nueva investigación sobre la desaparición del militar en 2009.

Pero ante la presión, el general Martin Dempsey, el jefe del Estado Mayor, dijo que no olvidará las dudas sobre el comportamiento de Bergdahl aunque crea en su obligación de rescatarlo. "Las cuestiones sobre la conducta de este soldado en particular están separadas de nuestro esfuerzo por salvar a cualquier miembro del ejército de Estados Unidos del cautiverio enemigo", dijo en un mensaje en su página de . "Cuando él pueda contar las circunstancias de su captura, tendremos los hechos". "Como cualquier otro estadounidense, es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Los líderes de nuestro ejército no mirarán hacia otro lado si hubo una mala conducta. Mientras tanto, seguiremos cuidando de él y de su familia", escribe el general. .

Bergdahl se alistó como voluntario en 2008 convencido de que podría participar en una buena causa. Sus vecinos lo describen como un chico inocente y aventurero. Sus compañeros de la misión en Afganistán, hablan de él como alguien "romántico" y "raro" porque prefería los libros a las barbacoas y la cerveza, según los testimonios recogidos por el 'Times' y facilitados por estrategas republicanos.

Bowe fue educado en casa y sus padres siempre le animaron a explorar el mundo. Creció en una cabaña en un pueblo de Idaho donde su familia conservaba 5.000 libros y no tenía línea de teléfono. El chico estaba acostumbrado a esquiar, navegar o bailar. Trabajó como tripulante en un barco en el canal de Panamá y recorrió Europa por su cuenta. Afganistán le parecía un destino exótico más y se empeñó en ir, pese a que, en este caso, su madre le dijo que no lo hiciera porque los soldados "no vuelven a casa".

Después de unos meses de entrenamiento en Alaska, fue enviado a Afganistán. En sus primeros mensajes a sus padres, el joven hablaba de cuánto le gustaba el país. Pero sus e-mails se fueron oscureciendo rápido. "Me siento avergonzado incluso de ser estadounidense... Todo da asco", escribió. Le traumatizó ver cómo a sus compañeros no parecía importarles haber atropellado a un niño con un camión blindado.

La mañana del 30 de junio de 2009, el joven ya no estaba cuando se pasó lista de las tropas en Paktika, en el sur del país. Tres semanas después, los talibán anunciaron que tenían a Bergdahl como prisionero. En estos casi cinco años, han colgado varios vídeos del ahora sargento. En 2011, un cabecilla talibán aseguró que el estadounidense les estaba enseñando tácticas de infantería y les ayudaba a fabricar bombas.

, Bergdahl, suplicaba una y otra vez: "Dejadme ir, llevadme a casa". Bergdahl también se refería al intercambio de prisioneros propuesto por los talibán. "Esta guerra no merece el desperdicio de vida humana que ha costado a Afganistán y a Estados Unidos. No merece la cantidad de vidas que ha destruido en cárceles... Guantánamo, Bagram, todos esos sitios donde tenemos prisioneros", decía.

Sus padres, desesperados y críticos con su Gobierno, intentaron negociar directamente con los talibán. Su padre, Bob, mensajero de la compañía UPS, se dejó barba, aprendió pastún y grabó un vídeo apelando a "la integridad profesional" de los captores. Los relojes de su casa han estado casi cinco años marcando la hora de Afganistán. Este sábado él y su mujer aparecieron junto al presidente Obama en la Casa Blanca para anunciar la liberación.

El presidente defendió este martes la obligación "sagrada" de Estados Unidos de no abandonar a sus soldados. "Independientemente de las circunstancias, siempre rescataremos a un soldado americano si lo han hecho prisionero. Eso se hace sin condiciones", dijo Obama en una rueda de prensa en Varsovia.

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