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El enigma de Wallapop, la 'joya' española que vale 219 millones sin ganar un euro

El Confidencial El Confidencial 14/03/2016 C. Otto

Si tuviésemos que intentar acertar cuál es la 'app' española con mayor futuro y potencial del momento, la apuesta estaría clara: Wallapop.

La compañía ha conseguido por méritos propios cosechar un tremendo éxito, tanto en el lanzamiento y consolidación de su producto como en la consecución de financiación para costear su crecimiento. Todo ello en una empresa que –con toda la legitimidad del mundo– está rodeada de rumores y secretismo: nunca anuncia sus rondas de financiación, no suelen conceder entrevistas, no cuentan públicamente la identidad de varios de sus inversores, etc.

Pese a todo, lo cierto es que Wallapop no sólo ha triunfado de sobra en España, sino que actualmente se encuentra en pleno proceso de inmersión en Estados Unidos, todo ello dentro de un plan que pretende convertir a la compañía en el líder mundial de los anuncios clasificados en el móvil. Y gracias a ese panorama, cada vez son más quienes, dentro del sector tecnológico, le dan un valor cercano a los 1.000 millones de dólares (una cifra que, como veremos más adelante, dista bastante del valor real).

Sin embargo, y pese a su evidente éxito entre los usuarios, lo cierto es que, como toda empresa que aspira al liderazgo absoluto, se enfrenta a posibles problemas que podrían llegar antes o después. Por eso conviene repasar su historia, comprobar su estado actual y plantear su posible futuro.

150 millones en menos de tres años

Wallapop nació oficialmente en mayo de 2013 en el seno de Antai Venture Builder, una 'fábrica de startups' catalana comandada por Gerard Olivé y Miguel Vicente. La materia prima, desde luego, no era precisamente mala: Olivé es el fundador de BeRepublic, mientras que Vicente jugó el mismo papel en LetsBonus, una compañía que vendió en 2012 a LivingSocial.

© Proporcionado por El Confidencial

Teniendo en cuenta la exitosa trayectoria de sus emprendedores, Wallapop no tardó casi tiempo en conseguir sus primeras inyecciones de financiación. De hecho, la compañía se ha convertido en todo un paradigma en nuestro país: desde su nacimiento, y pese al mediano secretismo, la 'startup' ha llevado a cabo, como mínimo, cuatro rondas de financiación que suman casi 150 millones de euros. Y todo ello, en menos de tres años.

Este hecho ha llevado a la compañía a convertirse en una verdadera excepción en España: y es que, mientras las mejores 'startups' de nuestro país pueden tardar bastante tiempo en levantar unos pocos millones (en el mejor de los casos), Wallapop ha batido todos los récords habidos y por haber, hasta tal punto que sus rondas de financiación se han sucedido de manera prácticamente ininterrumpida.

Octubre de 2013: el comienzo del éxito

La primera inyección llegó en el último tercio de 2013, concretamente en octubre, cuando la compañía completó una ronda de entre 1,4 y 1,6 millones de euros mediante la que dio entrada a su accionariado a fondos de inversión como Bonsai, Caixa Capital Risc y Esadeban, así como a los grupos Godó y Zeta, ambos del sector de la comunicación.

No obstante, la cosa no había hecho más que empezar: pocos meses después, en abril de 2014, el grupo Atresmedia se sumaba al accionariado con una inyección de 1,3 millones de euros. Tanto Atresmedia como los grupos Godó y Zeta entraron mediante un acuerdo de 'media for equity', que permitió a dichos grupos entrar en Wallapop a cambio de cederle espacios publicitarios. Una fórmula que con el tiempo, y como veremos más adelante, ha jugado un papel esencial en el éxito de la compañía.

2014: empieza a llegar capital extranjero

Uno de los mayores hitos de Wallapop ha sido conseguir meter financiación extranjera en etapas medianamente tempranas, un hecho que, desde el principio, mostró las intenciones de la compañía, que apostaba por no quedarse en el mercado español, sino fijarse en el más ambicioso: el de Estados Unidos.

En unas fechas muy cercanas a la entrada de Atresmedia, Wallapop consiguió su primer accionista foráneo: se trataba de Accel Partners (inversor de Facebook, Dropbox, Spotify...), que entró en la compañía al inyectar cerca de 3 millones de euros. Dicha inyección, según Techcrunch, le proporcionó el 20% de Wallapop.

Primera gran ronda: 38 millones de euros

La primera gran ronda de financiación para Wallapop llegó entre finales de 2014 y abril de 2015. Fue en ese periodo cuando hizo una ampliación de capital de 38 millones de euros. En el momento de firmarla, la compañía aumentó su valoración oficial hasta los 85 millones de euros.

En este punto, la entrada de capital extranjero fue masiva: Wallapop dio entrada a conocidísimos fondos de capital riesgo como Insight Venture Partners (accionista de Twitter, Alibaba, Tumblr...), que lideraron dicha ronda con una inyección cercana a los 23 millones de euros, o Vostok (inversores de Blablacar o Delivery Hero).

Se desconocen gran parte de los datos cronológicos en torno a esta ronda. Teknautas no ha sido capaz de establecer una cronología clara, aunque, según varias fuentes, la operación podría haberse realizado en dos fases: una entre finales de 2014 y principios de 2015 y otra en abril de 2015.

De hecho, Vostok reconoce haber hecho dos inyecciones de capital en Wallapop en esos dos momentos: una de 2,5 millones de euros en el primer trimestre de 2015 y otra de 2,4 millones de dólares en el segundo.

El hito definitivo: 100 millones de dólares

Pero la gran 'explosión' financiera de Wallapop aún estaba por llegar. En mayo de 2015, el portal más influyente dentro de las 'startups' tecnológicas, Techcrunch, aseguraba que Wallapop se encontraba preparando una ronda de financiación de nada menos que 100 millones de dólares con la que iniciar el 'asalto' definitivo al mercado estadounidense. 

Además, desde el medio estadounidense aseguraban que dicha ronda podría estar liderada por nada menos que Fidelity Growth Partners, el gigante británico que a día de hoy atesora inversiones millonarias en compañías como Alibaba.

España se ha quedado pequeña

Una vez lanzada la información de Techcrunch sobre la nueva ronda, poco más se supo. Sin embargo, la operación ha sido confirmada por Teknautas. Según fuentes financieras conocedoras de la operación consultadas por este periódico, Wallapop consiguió cerrar esta ronda en el último tercio del año pasado, más concretamente en el mes de octubre. Fue entonces cuando la 'app' de compraventa de artículos de segunda mano recaudó los cerca de 100 millones de dólares que a día de hoy la sitúan en una posición más que optimista a la hora de competir de manera decidida en Estados Unidos.

En cuanto a la posible entrada de Fidelity Growth Partners, no hay ninguna documentación que confirme oficialmente su participación. Sin embargo, fuentes financieras cercanas a la compañía aseguran a Teknautas que, efectivamente, el fondo británico podría haber entrado con una modalidad de crédito participativo convertible en acciones. Hasta que ese crédito no se canjee en acciones, Fidelity no tendría la obligación de reflejar en documentos públicos su entrada.

En total, estamos hablando de cerca de 150 millones de euros recaudados desde el nacimiento de Wallapop. Una auténtica 'rara avis' dentro del sector tecnológico español y que, de manera clara, dibuja un escenario según el cual, a Wallapop, España se le ha quedado pequeña. Muy pequeña.

¿Cuánto vale Wallapop?

A medida que Wallapop ha ido consumando las sucesivas rondas de financiación, la pregunta ha ido siendo cada vez más evidente: ¿cuánto vale la compañía? Si resulta que no para de levantar rondas de financiación y que cada vez son más los fondos de inversión que se pelean por ella, ¿cuál puede ser la valoración de la empresa por parte de sus accionistas?

En el 'runrún' del sector hay una palabra que cada vez se repite más: unicornio. Es la palabra que, en el argot tecnológico, se usa para referirse a las compañías cuya valoración supera los 1.000 millones de dólares ('1 billion dollars', en nomenclatura norteamericana) sin siquiera haber salido a Bolsa. Es decir, única y exclusivamente con la inyección financiera de los fondos de inversión.

A día de hoy, la lista de los unicornios mundiales la forman más de 150 compañías. Y, aunque el concepto está empezando a perder algo de valor, sí que sigue suponiendo un hito para toda aquella compañía tecnológica que quiera presumir de potencial.

¿Vale 1.000 millones? No, vale 219

La pregunta entonces está clara: ¿podría haberse convertido Wallapop en uno de los unicornios del mundo tecnológico tras su ronda de 100 millones? Techcrunch lo tenía claro: sí, "sería razonable" pensar que Wallapop entraría en ese club tras la última ronda y pasar a ser un unicornio ("si no lo es ya").

Sin embargo, el valor real de Wallapop, aun siendo admirablemente elevado, se encuentra muy lejos de las cifras de los unicornios. A 31 de diciembre de 2015, más concretamente, Wallapop tiene un valor oficial de 219 millones de dólares.

La cifra se encuentra en la memoria de 2014 de Vostok New Ventures, que hace balance de sus inversiones del año pasado y ofrece las valoraciones de las mismas. Y en dicha memoria, el fondo refleja haber hecho una inversión total de 10,3 millones de dólares que, a 31 de diciembre de 2015, supone un 4,7% de la compañía.

Una simple regla de tres que otorga a Wallapop un valor de 219,19 millones de dólares. Una valoración admirablemente buena, qué duda cabe, pero que dibuja la realidad de la compañía mucho mejor que los rumores en torno al famoso 'unicornio' de los 1.000 millones de dólares. 

© Proporcionado por El Confidencial

Un éxito incontestable

Más allá de cifras concretas y de rumores sobre posibles unicornios, lo cierto es que el éxito de Wallapop parece incontestable. Al menos en España, donde se ha convertido, de lejos, en la mejor aplicación móvil de compraventa de productos de segunda mano.

Dicho éxito consta de dos patas: por un lado, la ya mencionada sucesión de rondas de inversión, que de manera ininterrumpida han permitido que la compañía haya podido ir financiando su crecimiento.

Por otro lado, su aparición en medios de comunicación y, más concretamente, en televisión. Y es que la fórmula del 'media for equity', especialmente provechosa en el caso de Atresmedia, se ha convertido en una oportunidad perfecta para que Wallapop no haya parado de aparecerse ante los televisores de millones de españoles.

Y en este sentido, hay dos spots que han marcado parte del éxito de Wallapop. El primero, el lanzado de 2014, que dio a conocer la aplicación al españolito medio. El segundo, el estrenado este mismo año, un spot que, claramente inspirado en uno de los que mejor le funcionó a Tuenti, supone una nueva campaña de comunicación y popularización por parte de la compañía.

Primer problema: competencia y Estados Unidos

Pero, una vez consolidado el éxito en España, Wallapop tiene tres problemas o retos a los que hacer frente. Unos retos que, de manera definitiva, acabarán marcando su futuro.

El primero consta de dos palabras: Estados Unidos. Wallapop ya ha triunfado en España, pero ahora le toca jugar en la liga de los mayores e intentar conquistar el mercado más grande y atractivo del mundo.

Y está claro que sus competidores no se lo van a poner fácil. En primer lugar podemos hablar de OfferUp, una 'startup' de Seattle que, en su lucha por dominar el mercado estadounidense, ha recaudado ya 88,8 millones de dólares en tres rondas de financiación.

Evolución de Wallapop, OfferUp y LetGo en la AppStore de EEUU. Imagen: Novobrief. © Proporcionado por El Confidencial Evolución de Wallapop, OfferUp y LetGo en la AppStore de EEUU. Imagen: Novobrief.

Pero no es la única competencia para Wallapop, que tiene a otro de sus enemigos muy cerca. Concretamente en su propia ciudad, Barcelona, donde se encuentra situada LetGo, una 'startup' que, pese a llevar poquísimo tiempo en el mercado, ha nacido con una financiación de nada menos que 100 millones de dólares, con los que también pretende hacerse un importante hueco en el mercado americano.

Las tres compañías tienen una dura tarea por delante: quitarles un trozo importante de pastel a eBay y Craigslist. En el terreno técnico ya les llevan ventaja, ya que las tres compañías han basado su estrategia en el móvil y la geolocalización, pero no será tan fácil intentar ganarles la partida a los dos gigantes mundiales de los anuncios clasificados.

Segundo problema: control empresarial

El segundo reto de Wallapop se encuentra de puertas para adentro y reside en la gestión del control de la empresa a día de hoy.

Y es que, según fuentes de la propia compañía consultadas por Teknautas, el grueso del equipo fundador, Gerard Olivé y Miguel Vicente, hace tiempo que salió de la gestión diaria de Wallapop (algo frecuente y totalmente lógico en muchas 'venture builders'). De hecho, la ininterrumpida sucesión de rondas de financiación habría traido consigo una (pequeña) desventaja: a día de hoy, el equipo fundador de Wallapop ha perdido gran parte de su inicial porcentaje de acciones, que ahora mismo estaría por debajo del 30%.

Este hecho que no tiene por qué resultar especialmente negativo, ya que los nuevos accionistas que Wallapop ha ido sumando son fondos especializados que, aparte de financiación, pueden aportar su experiencia y no tienen por qué tomar ni una sola decisión equivocada. Pero, en cualquier caso, la toma de decisiones se tornará algo más complicada que en los inicios de la compañía.

A día de hoy, el 'jefe de máquinas' de Wallapop es Agustín Gómez, otro de los cofundadores, que es quien actualmente dirige la compañía. Gómez no sólo es el responsable de gran parte del actual éxito de Wallapop, sino que, además, en sus manos residirá el posible buen futuro de la aplicación en Estados Unidos.

El actual CEO de Wallapop es otro de sus cofundadores, Agustín Gómez. Foto: Techcrunch. © Proporcionado por El Confidencial El actual CEO de Wallapop es otro de sus cofundadores, Agustín Gómez. Foto: Techcrunch.

Tercer problema: ¿dónde está la pasta?

Y llegamos a la madre del cordero: ¿cómo gana dinero Wallapop? Más allá de la inyección de capital externa, ¿cómo obtiene la compañía sus ingresos?

La respuesta es muy sencilla: Wallapop no factura un solo euro. Al menos, no que se sepa. La 'startup' no se lleva ninguna comisión por cada venta que se produce gracias a su aplicación. De hecho, la venta ni siquiera se hace dentro de ella: cuando un usuario encuentra un comprador en Wallapop, la entrega del producto y el pago se hace en mano o por transferencia, pero nunca a través de la 'app'.

¿Representa esto un problema para Wallapop? En principio, parece que no. Desde su nacimiento, Wallapop se ha nutrido a base de que diferentes fondos de inversión inyecten dinero en su cuenta. El objetivo estaba claro: ganar usuarios, aumentar las transacciones y crecer como compañía, a pesar de no ganar un solo euro.

Y ahora que la aplicación quiere hacerse hueco en Estados Unidos, cabría pensar que la monetización sigue sin ser el mayor de sus problemas. Parece evidente que el objetivo sigue siendo estar en el mayor número posible de teléfonos móviles.

Tres posibles vías de ingresos

Sin embargo, está claro que nadie puede vivir del aire. Y, antes o después, Wallapop tendrá que plantearse cómo puede empezar a ganar dinero con su servicio.

Y en este sentido, parecen dibujarse tres escenarios posibles (o esperables) en la consecución de ingresos por parte de la compañía.

1.- Publicidad

Parece el modelo de negocio más claro. Una fuente de ingresos medianamente viable para Wallapop, en principio, sería empezar a obtener ingresos publicitarios en su propia aplicación.

Los ingresos podrían venir por dos vías. Por un lado, colocando anuncios de terceros entre los propios anuncios de los productos. Los anuncios podrían estar enfocados al target de sus usuarios (cualquier marca interesada en acercarse al público joven) o al tipo de necesidades que podrían tener dichos usuarios (webs de créditos online, planes y eventos sociales, trabajos por horas, etc.).

Por otro lado, la aplicación también podría optar por obtener ingresos de sus propios usuarios. Si alguien sube a Wallapop un producto de un valor medianamente elevado, quizá podría estar interesado en pagar para que su anuncio apareciese destacado, tal y como ya ocurre en otros portales de anuncios clasificados.

2.- Comisiones

En principio es una de las opciones más espinosas, pero no parece descartable. En un futuro próximo (quizá a medio-largo plazo), Wallapop podría estar interesada en llevarse una comisión por cada una de las ventas que origina.

Para ello, la compañía tendría que llevar a cabo una transformación que pasaría por tres fases: en primer lugar, habilitar la opción de realizar el pago dentro de la propia aplicación, una posibilidad que dista del método actual, cuyo pago transcurre fuera de la 'app'. En segundo lugar, y quizá de manera progresiva, hacer que los pagos sólo puedan hacerse de esta manera.

Y en tercer y último lugar, comenzar a aplicar las comisiones por cada operación (como ya hace Blablacar en otro sector)... y empezar a rezar para que eso no produzca una huida masiva de usuarios hacia otra aplicación que siga sin aplicar comisiones.

3.- Venta a un grande

Quizá no sea la opción más ortodoxa, pero es tan legítima como cualquier otra. Y, a día de hoy, quizá sea la más probable.

No nos engañemos: actualmente, gran parte de las posibles salidas de las 'startups' de internet pasa por ser vendidas a un competidor mayor o a un gigante tecnológico, que integre dicho producto dentro de sus servicios.

Estas posibilidades, de hecho, aumentan a medida que las 'startups' empiezan a acumular financiación procedente de grandes fondos de capital riesgo. Y eso es exactamente lo que ha pasado en Wallapop, que a día de hoy aún mantiene en su accionariado a gran parte de los fondos que invirtieron en la compañía desde sus comienzos.

Y ningún fondo de inversión inyecta dinero en una compañía simplemente para recuperar su dinero o para ganar una pequeña cantidad: en condiciones normales, el objetivo de un fondo es que, en el momento de la desinversión (ya sea por venta de la compañía o por la entrada de nuevos accionistas), su inversión pueda multiplicarse de manera muy significativa.

Este método quizá no parezca el más apreciado por el ciudadano medio, pero no por ello deja de ser posible, viable e incluso lícito. Y es que hacer crecer una compañía pra luego venderla, nos pongamos como nos pongamos, es un modelo de negocio. Quizá no el más alavado, pero sí tan lícito como cualquier otro.

El tiempo nos enseñará qué decisiones toma Wallapop y de qué manera acaban influyendo en su futuro. Mientras tanto, quizá sigamos soñando con que uno de los próximos éxitos tecnológicos a nivel mundial lleve consigo la marca española.

(Imagen: Wallapop) © Externa (Imagen: Wallapop)
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