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El Estado desbarata el referéndum en una jornada de largas colas, caos y cargas policiales

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 02/10/2017 Jaume Viñas Coll
Carles Puigdemont enuna foto que ha publicado Jordi Sànchez de la ANC © Proporcionado por ElPais Carles Puigdemont enuna foto que ha publicado Jordi Sànchez de la ANC

El choque llegó y esta vez no ha sido metafórico, sino real y crudo. Los policías nacionales y guardias civiles que aguardaban en el Puerto de Barcelona no eran de atrezzo. Miles de efectivos se han desplegado hoy por toda Cataluña para evitar el referéndum de independencia organizado por la Generalitat y suspendido por el Tribunal Constitucional. Y todo apunta que lo lograron, aunque habrá que ver a qué coste. Es pronto aún para saberlo, pero algo se quebró ayer en Cataluña.

La actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad desbarató en gran medida la organización preparada por la Generalitat. La confusión y el caos fueron las notas dominantes en muchos colegios, donde vieron cómo la policía requisaba urnas, algunas de ellas llenas de votos. En algunos pueblos se acabó votando en masa en la calle sin control.

El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, ha votado este domingo por la mañana en Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), aunque no en el local donde tenía previsto hacerlo. Europa Press

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) había ordenado a los Mossos d’Esquadra precintar los centros de votación y requisar urnas y papeletas. La policía autonómica, sobre las seis de la mañana, se personó en centros de votación. Sin embargo, su actitud fue pasiva ante los ciudadanos que se agolpaban a las puertas. El mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, ya alertó de que la policía priorizaría el orden público.

La Policía Nacional y Guardía Civil fueron mucho más contundentes. Según cifras de la Generalitat, 844 personas fueron heridas y a lo largo del día se viralizaron vídeos e imágenes de cargas policiales. Interior informó, por su parte, de una decena de policías nacionales y guardias civiles resultaron heridos. Generalitat y Gobierno fueron dando cifras totalmente distintas a lo largo del día.

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A primera hora, la Guardia Civil y la Policía Nacional concentraron sus esfuerzos especialmente en aquellos colegios donde estaba previsto que acudieron los dirigentes de la Generalitat.

De alguna forma, todo ello entraba en la hoja de ruta de las autoridades catalanas, que sabían que el Estado no permitiría algo parecido al 9N, donde se organizó una consulta independentista sin presencia del Estado. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, repitió que el referéndum no se celebraría y envió un contingente sin precedentes para ello. Tal demostración de fuerza exigía que no se visualizara nada parecido a una consulta.

La actuación de las fuerzas de seguridad facilitan el trabajo de la Generalitat para imponer su relato, un aspecto en el que las autoridades catalanas están muy por delante del Ejecutivo de Rajoy. El Gobierno de Puigdemont persigue que cale la idea de un pueblo que quiere votar frente a un Estado que solo puede impedirlo utilizando la violencia. Este será el relato de la Generalitat, que confía en los réditos que pueda darle a su causa las imágenes de policías requisando urnas y cargando contra ciudadanos. “El Estado está demostrando que sólo tiene la fuerza y la imposición como argumentos para intentar convencer a los catalanes”, declaró el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El Ejecutivo catalán recordó que la orden de la juez a la policía para impedir el referéndum contemplba que debía realizarse sin “afectar a la normal convivencia ciudadana”.

La Guardia Civil se lleva a un partidario del Referéndum en Sant Julia de Ramis (Girona) AFP

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, acusaron a Puigdemont de la situación desatada a lo largo del día y defendieron la actuación de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. Millo denunció la pasividad de los Mossos d’Esquadra. En localidades como Castellgalí (Barcelona) o Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona), efectivos de los Mossos y de la Guardia Civil se encararon, una imagen inédita y que refleja que ambos cuerpos actuaban desorganizados y con órdenes distintas. La jornada de ayer puede deteriorar la relación entre ambos cuerpos que, hasta la fecha, había sido buena.

El portavoz del Gobierno catalán, Jordi Turull, que se cerraron 319 colegios electorales de los 2.315 dispuestos inicialmente. La madrugada de este domingo ha sido larga en muchos centros. No es que abrieran puntuales a las 9 de la mañana, sino que no llegaron a cerrar y fueron ocupados por familias para evitar que los edificios fueran precintados. Cuando aún era noche cerrada, coches particulares repartieron urnas por todo el territorio, que han llegado en bolsas de basura.

En Sant Julià de Ramis, donde estaba previsto que votara el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, la Guardia Civil se abrió paso entre los ciudadanos que bloqueaban la puerta en busca de urnas. Se trataba de evitar la foto del dirigente catalán votando sonriente ante las cámaras. Puigdemont votó finalmente en Cornellà de Terri, una localidad vecina, y con poca o nula presencia de los medios de comunicación.

Turull y el consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva, compareció a las 8 de la mañana para explicar la decisión de permitir un censo universal. Por ello, Puigdemont pudo votar en otro colegio electoral. “Para asegurar el libre ejercicio, hemos desarrollado un sistema con el que podrán votar desde cualquier punto de votación. Bastará el DNI o pasaporte. En cada mesa habrá una herramienta para consultar todo censo y que garantizará que no se pueda votar dos veces”, señaló Turull.

Sin embargo, el sistema informático cayó en muchos colegios y la policía llegó a cortar la conexión a internet. A pesar de los problemas y cargas policiales, la Generalitat de Cataluña animó a lo largo del día a acudir a los centros de votación y prometió que las personas que a las 20 horas, hora de cierre de los colegios, estuvieran en una cola para votar podrían depositar su papeleta.

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