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El exrey belga se confiesa en televisión

EL PAÍS EL PAÍS 05/06/2014 Lucía Abellán

Apenas un año después de abandonar el trono, Alberto II ha decidido sincerarse ante los belgas. El padre del rey Felipe ha agitado la escena política del país al conceder una larga entrevista —más de dos horas— a una televisión privada para explicar aspectos desconocidos de su reinado. La noticia desconcertó a su propio hijo, que se enteró casi al mismo tiempo que el resto de los belgas. La insólita iniciativa de quien reinó durante 20 años con el cetro de la prudencia amenaza con agrietar más las ya tensas relaciones entre Alberto II, que abdicó en julio de 2013 aunque conserva el título, y Felipe de Bélgica, el actual jefe del Estado.

Este ejercicio de sinceridad, que la cadena RTL emitirá en dos partes —el lunes y el martes de la próxima semana—, con motivo de los 80 años de Alberto, pretende restaurar su imagen, muy deteriorada en los últimos meses. “Su popularidad ha caído mucho por cuestiones como la dotación económica que recibe y algunos rumores que han circulado. De alguna manera, es un acto de contricción y también una voluntad de reafirmar su autoridad: ya no es el jefe del Estado, pero sí el padre del rey”, explica Thomas de Bergeyck, presentador del programa sobre la realeza de la cadena RTL.

La prensa belga ha considerado imprudente el gesto de Alberto II, en buena medida por el momento en que se produce. El rey Felipe se enfrenta a la tarea más delicada desde que inició su mandato: pilotar la formación del Gobierno federal. En las elecciones de hace cuatro años, a su padre le costó más de año y medio lograr una coalición estable. El temor a un escenario similar atenaza al país.

Aunque el periodista de la RTL revela que en la entrevista Alberto “guarda un gran silencio sobre su hijo, sin comentar su trabajo”, la gestación de este proyecto a espaldas del rey acrecienta los rumores sobre su mala relación. En abril, la reina Paola, esposa de Alberto II, envió, contra el criterio de la Casa del Rey, un comunicado a la prensa sobre la hospitalización de su hijo Laurent. Irritado, Felipe de Bélgica pidió la destitución de la mano derecha de su padre, encargado de enviar el escrito, pero Alberto II lo ha mantenido en palacio, aunque en otras funciones.

Más allá de los signos de debilidad que la entrevista arroja sobre la monarquía belga, ese documento mantiene expectante a la población. El antiguo rey evocará momentos personales como el primer encuentro con Paola. “Me dije: me encantaría volver a verla, ella me gusta”, confiesa el rey a su entrevistador, Pascal Vrebos, según la información que ha divulgado la cadena de televisión. El director del programa sobre la monarquía confirma que también hubo preguntas sobre la larga relación que el monarca mantuvo con la aristócrata Sybille de Sélys. Fruto de esa relación nació una hija, que ahora reclama el reconocimiento de su padre en los tribunales. Por ese proceso judicial abierto, “Alberto II guardará silencio sobre el caso”, adelanta De Bergeyck. Paola estuvo presente en casi todos los momentos de la entrevista, la primera que realiza un monarca belga —retirado o en ejercicio— sobre su experiencia en el trono.

El exmonarca sí se atreve con otros episodios comprometidos de su vida. Por ejemplo, con las tentativas de divorcio que hubo entre él y Paola. También aprovecha para ensalzar su figura pública: “Sin Paola nunca habría aceptado ser rey”. Alberto asumió el cargo a la muerte de su hermano, el rey Balduino, a quien sucedió porque Balduino y Fabiola no tuvieron descendencia. “Balduino me apoyaba incluso cuando desaprobaba ciertos momentos de mi vida privada”, cuenta Alberto II ante las cámaras. Sobre sus comienzos, bromea: “Mi primer discurso fue una catástrofe”.

Aunque el ex jefe del Estado belga ha supervisado la edición de la entrevista, el periodista encargado de hacerla asegura que apenas ha tocado nada. “No hemos grabado nada de nuevo y solo se han suprimido dos o tres cosas anodinas”, explicó a los medios belgas Pascal Vrebos.

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