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El exsocio de Urdangarin pide un “salario mínimo” de su cuenta bloqueada

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 28/05/2014 Andreu Manresa, Jesús García
Diego Torres y su mujer, Ana María Tejeiro. © enrique calvo Diego Torres y su mujer, Ana María Tejeiro.

El exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, reclama al instructor del caso Nóos, José Castro, que le desbloquee una partida cercana a los 62.000 euros de su cuenta de 900.000 intervenida en Luxemburgo para "afrontar los costes de la vida", según el escrito, además del pago de hipotecas, impuestos y las minutas de su compleja defensa.

Torres tiene una cuenta bancaria en una oficina del Crèdit Suisse que está trabada judicialmente desde que fue descubierta durante la investigación del escándalo. En la causa se escruta la supuesta malversación de seis millones de euros públicos, a través de la trama del Instituto Nóos que lideraron sus dos propietarios, el esposo de la infanta Cristina y Diego Torres, exprofesor de Esade.

En el desglose y razonamiento de la solicitud de entrega de fondos, Torres solicita que se les abonen fondos suficientes para afrontar sus gastos personales: "subsistencia familiar, alimentación, colegio", etcétera. En total, el abogado solicita el desbloqueo de casi 44.000 euros. Además de esa cantidad, Torres y y su esposa, la también imputada Ana María Tejeiro, piden que se les permita disponer de una cantidad equivalente al salario mínimo profesional para atender sus necesidades “físicas, como alimentación, vestido". Así, subrayan que, teniendo en cuenta que oficialmente el sueldo de subsistencia son 645,30 euros mensuales, el importe anual de 14 pagas sería de unos 18.000 euros para los dos cónyuges.

El abogado de Torres, Manuel González Peeters, explica al juez Castro que la pareja, a través del juzgado, logró la liberación de una anterior partida, aunque tardó un año en ser entregada. Torres confiesa que “ha acreditado documentalmente el destino absoluto” de este dinero y anticipa que así sucederá en adelante.

Diego Torres, conferenciante y autor de libros, especialista en patrocinios y asesor de marketing, se quedó sin un trabajo concreto tras ser imputado y perdió gran parte de su clientela habitual. Cuenta que debe hacer frente a compromisos hipotecarios, seguros, mensualidades de colegio y matrículas de la universidad de sus hijos. Y, además, paga “las tasas (municipales) de las fincas de las que no pueden disponer” por estar en manos del juzgado.

El exsocio del duque de Palma y su mujer alegan que tenían y mantienen abiertas hasta 25 inspecciones fiscales distintas, las personales y las de su red de sociedades, Instituto Nóos, Nóos Consultoría, Shiriaimasu, Virtual, Octium, Intuit, Fundación Deporte, Cultura e Integración Social. Afrontar tanta demanda de información, dicen, requiere tiempo y mucho trabajo de asesoría.

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