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El farmacéutico que reparte las medicinas casa por casa

Logotipo de Cadena SER Cadena SER 26/09/2017 Paco Auñón

Juan Miguel Martínez Sánchez es uno de los 316 farmacéuticos colegiados de la provincia de Cuenca y regenta una de las 176 farmacias, en concreto la del municipio de Albalate de las Nogueras, un pueblo de poco más de 200 habitantes de la comarca de la Alcarria conquense. Nos ha contado su día a día en ‘Hoy por Hoy Cuenca’.

© Proporcionado por Cadena SER

El farmacéutico rural, y más en pueblos tan pequeños como estos, es un profesional que acaba implicándose en la vida cotidiana de sus vecinos, de sus clientes, más allá de sus competencias profesionales. “Te implicas mucho más porque estás en contacto directo con ellos”, dice Juan Miguel. “Es un pueblo muy pequeño, con gente muy mayor, con enfermedades crónicas, muchos polimedicados, los conoces a todos y la relación es casi más personal que profesional”.

Reparto a domicilio

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A veces andando, a veces en bicicleta, pero todas las tardes, Juan Miguel da un paseo por las calles empinadas de Albalate y hace parada en algunas casas para dejar un medicamento. “Es una elección personal”, explica. “Yo vivo en Albalate y cuando vivía en un pueblo de Soria también lo hacía. Se trata de evitar un segundo viaje a la farmacia que para muchas personas mayores ya es un esfuerzo”.

Cuando el farmacéutico no tiene la medicación que necesita un paciente, ésta se pide a la Cooperativa Farmacéutica Conquense que hace el reparto por la tarde. A Albalate llega la furgoneta en torno a las cinco. “Cuando falta alguna medicina o si se trata de paquetes grandes como los absorbentes, prefiero yo darme un paseo y facilitarles la vida y que no estén ellos para arriba y para abajo, y más en los días de invierno, muchos de ellos con un clima adverso”.

La vocación del farmacéutico rural

En la provincia de Cuenca hay unas 50 de las llamadas farmacias B o de viabilidad económica comprometida, que se encuentran sobre todo en las zonas rurales. Juan Miguel reconoce que para ser farmacéutico rural hay que tener vocación. Al menos ese es su caso: “El futuro de la farmacia rural es muy negro en estas zonas con tasas negativas de crecimiento y cuanto más pequeños son, más se acentúa este fenómeno. Hay gente que conoce este mundo y, si eres un urbanita convencido, no aguantas. Pero cuando te gusta el mundo rural, engancha. En una ciudad te sientes extraño, el trato es diferente, mucho más mercantilista. Una vez que has conocido el mundo rural y te ha gustado, no hace falta pensar en el futuro porque éste es negro, e intentas vivir el día a día”.

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