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El fin de los indicadores

Logotipo de El Mundo El Mundo 07/06/2014 PABLO R. SUANZES
© Proporcionado por elmundo.es

Con la economía europea recuperándose muy lentamente de una crisis devastadora, la atención de gobiernos, organismos internacionales y think tanks se centra en cuántos crecerán las economías, en la evolución del PIB. Sin embargo, al mismo tiempo y poco a poco aumentan las voces que se quejan de que el Producto Interior Bruto es para calcular la situación de un país y que busca otras opciones diferentes para calcular la evolución y .

Porque, por ejemplo, el PIB ignora el trabajo no remunerado, o . La semana pasada, en Mercados, , pero también sobre el beneficio del crecimiento de un país .

Sean McElwee y Lew Daly van un paso más allá y abogan en el Washington Post por erradicar el indicador, pues obvia los "costes oscuros" relacionados con la felicidad, la desigualdad o los daños al medio ambiente: "".

Inna Steinbuka, de Eurostat, explicaba en 2010 las debilidades y cómo mejorar.

En todo caso, y a pequeña escala, vamos a ver cambios. En España, ", que aflorarán alrededor de un 1% del PIB que hasta ahora no se tenía en cuenta". Y otros países lo irán haciendo de forma gradual.

Algo relativamente parecido a lo mencionado ocurre cuando medimos la desigualdad. Cuantitativamente hay pero se usa habitualmente el Índice Gini, que .

El se mueve entre 0 (todos los individuos ganan lo mismos) y 1 (uno lo gana todo). Pero estas métricas generalmente utilizadas "son apenas fotos de un momento concreto, y ".

¿No hay nada que hacer? , bautizada así por Gabriel Palma, un economista de Cambridge que notó una particularidad muy interesante. Resulta que la desigualdad entre los percentiles que van del 40 al 90% es casi siempre similar, independientemente del país o el momento, mientras que en el primer decil y en los últimos cuatro cambia.

Por eso, una forma de enfocar el problema sería dividir el porcentaje de los ingresos acaparado por el 10% más rico de la población entre lo obtenido por el 40% más pobre, sacar un ratio y comparar entre países. Un Palma de 5 significaría que en el país estudiado, el 10% más rico gana más que el 40% más pobre.

Según los datos del danés, los países desarrollados tienen ratios por debajo de dos, y los escandinavos incluso por debajo de uno. Pero lo llamativo es lo que ocurre a escala global. El mundo, según los números, tiene un Palma 32.

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