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El fin de una alianza

dw.com dw.com 30/06/2016 Rosalia Romaniec (JC/ERS)
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

Hace 25 años se disolvió el Pacto de Varsovia. Pocos años después, la frontera occidental de la OTAN se desplazó hacia el este. Las consecuencias políticas se siguen percibiendo en nuestros días.

Cuanto más contribuía Mijaíl Gorbachov a la desaparición del Pacto de Varsovia, menos deseaba ver qué pasaría a continuación. Como representante de los países del Bloque del Este en la reunión de Praga del 1 de julio de 1991, Gorbachov envió a su vicepresidente. Guennadi Yanáyev tuvo que escuchar cómo el entonces presidente checo y antes disidente, Vaclav Havel, decía: “Hoy ha dejado de existir el Pacto de Varsovia”. Todos aplaudieron, menos Yanáyev.

El adiós de la RDA

El Bloque del Este existió durante 36 años. Fue fundado en mayo de 1955 tras la firma de un Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua entre la Unión Soviética, la República Democrática Alemana (RDA), Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Polonia. Oficialmente estaban respondiendo a la adhesión a la OTAN de la República Federal de Alemania (RFA). Sin embargo, pronto se hizo evidente que el Pacto de Varsovia no era sólo una alianza defensiva, sino que sirvió para aumentar el control político de la Unión Soviética sobre Europa del Este. El aplastamiento de la revuelta húngara de 1956 o la Primavera de Praga de 1968 por parte de las tropas del Pacto de Varsovia son ejemplos de sobra conocidos.

En la década de 1980 comenzó el cambio. Llegaron Solidaridad (Solidarność, federación sindical polaca fundada por Lech Walesa) y la Perestroika (reestructuración, reforma impulsada por Gorbachov), después cayeron el Telón de Acero y el Muro de Berlín y poco después comenzó el debate sobre la reunificación alemana. “Teniamos que aclarar muchas cosas, como por ejemplo si una Alemania unificada puede ser miembro de la OTAN y cuándo se irán los soviéticos”, recordó Horst Teltschick, por aquel entonces asesor del canciller Helmut Kohl.

En septiembre de 1990, pocos días antes de la reunificación alemana, la RDA firma su salida del Pacto de Varsovia. Cerca de 360.000 soldados de Alemania Oriental pasaron, en pocos días, a engrosar las tropas de la OTAN. Del mismo modo, muchos militares soviéticos abandonaron la RDA en 1994, algo para lo que el gobierno de Bonn tuvo que pagar casi 4.000 millones de marcos alemanes en Moscú.

Reacción en cadena

La reunificación permitió la posterior expansión de la OTAN, afirma el historiador germano-estadounidense Konrad Karausch. Cuando la RDA abandonó el Bloque del Este, Gorbachov creyó que se abriría un escenario completamente distinto. El líder soviético creía que la vieja enemistad entre el este y el oeste terminaría. “Gorbachov hablaba entonces de Europa como ‘nuestro hogar' y aseguraba que la Unión Soviética estaba dispuesto a disolver el Pacto de Varsovia si se creaba una nueva estructura de seguridad en Europa”, recuerda Timider Ludzhew, ministro búlgaro de Defensa entre 1991 y 1992.

Apenas medio año más tarde, los países que formaban el Bloque del Este transformaron la institución militar en una política. Los soviéticos boicotearon la cumbre. Sólo tres meses después, 1 de julio de 1991, se declaró el fin de la hegemonía política de la Unión Soviética en aquella cumbre de Praga a la que, Mijaíl Gorbachov, no quiso asistir personalmente.




Autor: Rosalia Romaniec (JC/ERS)

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