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El 'Fortuna' se vende a precio de 'saldo' porque nadie lo quiere

El Mundo El Mundo 09/06/2014 EDUARDO INDA, E. URREIZTIETA

El flamante yate se puede adquirir por el módico precio de ocho millones de euros «negociables». Tras varios meses a la venta, la embarcación, que fue regalada a por un grupo de 25 empresarios y por el Gobierno balear en el año 2001, no encuentra comprador y yace solitaria en uno de los muelles del mallorquín Port Adriano.

En apenas unas semanas, la empresa náutica que lo comercializa ha decidido rebajar de golpe el precio un 20% al comprobar que no consigue darle salida y ha comunicado personalmente a los interesados que está dispuesta a aceptar todavía una nueva rebaja. "El precio de partida ha bajado de 10 a ocho", explican en referencia a un barco que costó 19 millones de euros y que ha tenido, durante sus 14 años de vida, poco uso. "Sólo tiene 1.000 horas de navegación. Algo menos de 72 horas anuales. Está totalmente nuevo", aclara la vendedora.

El Fortuna, de 41,5 metros de eslora, rebautizado como Foners, está siendo exhibido a todo aquel interesado que acredite solvencia económica suficiente, en encuentros restringidos en los que se examina escrupulosamente la identidad y el historial de los clientes.

EL MUNDO ha conseguido empotrarse de incógnito en una de estas visitas privadas, en las que el propio capitán de la nave abre por primera vez las puertas del yate y explica, palmo a palmo, todas sus prestaciones.

Empieza por detalles más visuales como el «impecable» estado en el que se encuentra la madera de teca que recorre la cubierta o la extraordinaria capacidad de «almacenaje» de todos los habitáculos de la nave en forma de cajones o armarios forrados de madera. Continúa con la vistosa televisión de 46 pulgadas del salón principal, que emerge del interior de una cómoda con sólo pulsar un botón, o el titanio refulgente que recubre cada detalle exterior. "El barco tiene tanta madera por dentro que se decidió utilizar el titanio para aligerar su peso. Es mucho más caro que el aluminio pero no le afecta la oxidación", apunta el capitán, que se reserva para el final de la visita, misterioso, lo que él mismo denomina como "la joya de la Corona".

Se trata de un «estabilizador instalado hace sólo un año, que costó un millón de euros, no se ha usado» y permite disfrutar de una prestación extraordinaria. "Estando el barco en medio de una tormenta pones un vaso de agua en la mesa del salón y no se mueve". Una suerte de magia.

Cuenta con dos sistemas de navegación. Uno convencional de gasoil con el que el yate alcanza 12 nudos y otro propulsado por tres turbinas Rolls-Royce que permiten que el buque navegue nada menos que a 60 nudos (111 kilómetros por hora; en su época era el barco más rápido del mundo en su categoría). Para satisfacer las necesidades de este último fueron instaladas tres grandes toberas en la popa como si fueran tubos de escape. "Los sistemas de ventilación que tiene el barco son parecidos a los de un Fórmula 1", presume orgulloso el guía. Pero es precisamente esta característica la que complica sobremanera la venta de la embarcación teniendo en cuenta lo elevado de sus consumos, que hace que se volatilicen con facilidad los 20.000 euros que cuesta llenar su tanque y que dan poco más que para ir de Palma a la isla de Cabrera y vuelta (80 kilómetros en total).

El interior se encuentra también inmaculado. Las cuatro habitaciones principales y «la del armador», que es la única que cuenta con «dos baños» y que estaba reservada para el Monarca. El recorrido prosigue por los "camarotes vip", la amplísima cocina, en la que destaca "un gran horno de vapor", y los "camarotes de tripulación".

Pese a que de momento no hay ofertas en firme encima de la mesa, el gran empresario Abel Matutes se lo está pensando tentado por el estabilizador y la singularidad de la embarcación. El ibicenco, cual jugador de póker, aguarda a la espera de que el precio baje.

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