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El fraude de los libros de autoayuda se traslada al móvil en busca de incautos

El Confidencial El Confidencial 08/05/2016 José Manuel Blanco

Una frase positiva que alegre la mañana, un consejo para elevar la autoestima o un relato con moraleja que haga reflexionar sobre tu destino. Son algunos de los propósitos que podían tener aquellos libros de autoayuda que tanto éxito tuvieron hace algunos años en España y otros sitios del mundo. Como tantas cosas, con internet disfrutan de una nueva vida: los consejos ahora se reciben en forma de aplicación. Hay quien identificó tendencias (y por tanto, algún negocio) en las redes sociales o en la propia consulta del psicólogo.

Hilde Amundsen es una noruega que, tras divorciarse, asistió a terapia para enfrentarse a su nueva condición: “Tenía baja autoestima, no creía que fuera lo suficientemente buena…” Se preguntó si las consultas a las que asistía no podían trasladarse a una aplicación para todos, que a la vez fuera un reto para ella misma. Se puso manos a la obra con su hermana, que es psicóloga, y diseñaron Mindfit (para iOS y Android), una aplicación cuyo objetivo es, según su descripción, deshacerse de los pensamientos y sentimientos negativos. La hermana de Amundsen es quien se encarga de los contenidos científicos (según la descripción de la aplicación, basados en terapia cognitiva y EMDR, una técnica para eliminar traumas psicológicos) en una aplicación que dice ayudar “a tener un día mejor a diario”.

Cuando la abre por primera vez, el usuario debe describirse a sí mismo, sus situaciones y pensamientos y en qué quiere mejorar: mayor confianza en sí mismo, mejorar la autoestima... Después, registrará los momentos y experiencias positivas y las técnicas a las que recurrir cuando se encuentra en una situación comprometida. El equipo aconseja usar Mindfit durante un mínimo de tres semanas “para ver algún cambio”.

© Proporcionado por El Confidencial

Mindfit tiene a sus espaldas 22 meses y 36.000 descargas. La aplicación es de pago (cuesta 2,99 euros). Tras restar lo que se quedan las stores, Amundsen ha ingresado entre 50.000 y 60.000 dólares (43.600 y 52.000 euros) en todo este tiempo, con muchas descargas procedentes de Noruega, Inglaterra, Australia o Estados Unidos. Ahora quiere hacer versiones en español y en alemán (las hay en inglés y noruego) para llegar a más personas. Contó con una ayuda a la innovación del Gobierno noruego.

Según cuenta Amundsen a Teknautas, hay psicólogos en su país que recomiendan utilizar esta app, mientras que los usuarios les dicen que les ha sido útil. Sin embargo, reconoce que hay un debate sobre la industria de la autoayuda. “Nosotros decimos que Mindfit es una herramienta de autoayuda, no un sustituto para el tratamiento con un psicólogo. Quiere ser una guía y un motivador, para que puedas completar más fácilmente los cambios que has decidido hacer”.

Cuando se le pregunta por qué la hizo de pago, explica que “es muy caro desarrollar la app, y queremos hacerla aún más fácil de usar. Queremos mejorarla y añadir más posibilidades. Por eso necesitamos más dinero, para que podamos continuar el trabajo. Soy madre soltera, así que no tengo dinero para hacer esto gratis”.

La gente “está sobrepasada”

Hay otras aplicaciones que sí son gratuitas, pero actualmente algunas se están replanteando su utilidad. Es el caso de El psicólogo (para iOS y Android). No es más que un repositorio de frases que buscan animar o hacer reflexionar al usuario. Moviendo el dedo a izquierda o derecha se obtiene una nueva. Se pueden recorrer aleatoriamente o por temas: amor, energía, felicidad… Si una frase gusta, puede guardarse como imagen en el teléfono móvil o compartirla en redes sociales.

Valeria Duhagon trabaja como desarrolladora en Frenys, la empresa que está detrás de El psicólogo y de otras aplicaciones gratuitas de frases, con distintos fines: adivinanzas, chistes, poemas de amor… Nos cuenta que la de autoayuda tiene 200.000 usuarios en Android. Ella se encarga de elaborar el contenido. Para ello, se sirve de libros de autores como Sigmund Freud o de las frases que envían los usuarios sometidas a un proceso de filtrado. Tanto Duhagon como la propia descripción de la app recalcan que no es un sustituto de la terapia con expertos en salud mental, sino un mero entretenimiento. Eso siempre hay que dejarlo claro.

La aplicación surge “en otro contexto”, explica Duhagon, por las costumbres en los tiempos pre-WhatsApp, cuando vieron que mucha gente publicaba ese tipo de frases en Facebook. El propósito era simplemente ese: proporcionar contenido que compartir. “No intentamos dar ningún tipo de ‘tienes que hacer esto o aquello’. Filtramos bastante”, asegura.

Hay usuarios que no entienden esto. Aunque afirman no haber recibido grandes críticas por esta aplicación, “sí recibimos [consultas de] gente que necesita bastante ayuda, que en un momento está sobrepasada y nos tira cosas de sus problemas personales”. También hay quien les ha sugerido poner un psicólogo o un especialista detrás de la aplicación. “En un momento lo pensamos”, cuando la app tenía más usuarios, pero ahora la compañía lo descarta, pues está pensando más bien en pasarse a otros nichos: las aplicaciones de frases no resultan tan rentables como antes y están estudiando, por ejemplo, experimentar con los emergentes bots.

Sin aval científico

Eparquio Delgado es un psicólogo canario que en 2014 publicó Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!, una obra que desmontaba los argumentos de este tipo de publicaciones y cómo funcionaban. Delgado explica a Teknautas que el problema con las aplicaciones reside en la falta de aval científico de lo que proponen: “¿Este libro o esta aplicación se han investigado y han demostrado que realmente es eficaz para conseguir lo que dice que te va a llevar a conseguir? Eso es lo que no sabemos”. Eparquio recuerda que la mayoría (“por no decir la totalidad”) no tiene una investigación científica detrás.

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A veces las aplicaciones utilizan fórmulas que existen para terapias. “Pero claro, ahí tenemos un problema: ¿es lo mismo utilizar un procedimiento en terapia que utilizarlo a través de un libro? ¿Es igual de eficaz?” La misma pregunta se aplica a la app. Y luego, “¿esta aplicación se ha investigado?”, es decir, si se ha probado con personas para comprobar si es efectiva o no. “Cuando se saca una aplicación de este tipo, ¿se hace una investigación sobre la aplicación, no solo los principios en los que se supone que está basada? En la mayoría de los casos, hasta donde yo sé, no”.

Así, para este psicólogo, “una aplicación de, por decirlo de alguna forma, autoayuda podría ser interesante si realmente el uso de esa aplicación ha demostrado ser eficaz en una investigación”. El psicólogo explica que estas investigaciones de efectividad son muy caras y que él ve que las apps tienen que estar en un mercado muy competitivo, “vendiendo a un precio muy bajo. Lo que se busca es la máxima eficiencia, la menor inversión posible y el mayor impacto”, no el rigor.

Mientras que el pensamiento positivo está de capa caída o genera pocos ingresos, si alguien quiere ideas para una aplicación psicológica, Delgado sugiere desarrollar una que ayude al psicólogo a gestionar la consulta con el paciente, enviarle tareas, comprobar que se han hecho… Eso sí sería de ayuda y no el fraude heredado de los libros.

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