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El futuro rey y su afición: la política

EL PAÍS EL PAÍS 07/06/2014 Anabel Díez

“Alteza, tenga usted en cuenta que el PSOE abrió sus sedes en 1977 con las fotos de Pablo Iglesias, Indalecio Prieto, Largo Caballero y los personajes de la República”. Y lo entendió. Felipe de Borbón y Grecia, futuro rey de España, escuchó de un dirigente socialista de su edad esta información histórica y sentimental para que tuviera en cuenta la inevitabilidad de las proclamas republicanas del PSOE. ¿Qué piensan los dirigentes y cuadros medios del PSOE? ¿Qué puede esperar de este partido ahora y en el futuro? ¿Hasta dónde su republicanismo y sus consecuencias? Estos son los interrogantes que el futuro rey Felipe VI ha querido conocer de uno de los dos partidos de gobierno.

Las decenas de socialistas que se han entrevistado con él, muchos consultados por EL PAÍS, reconocen su prudencia y, además, que su resaltada “formación” no es un tópico. Y junto a formación, prudencia. “No se le escapa una frase interpretable que pueda poner en duda su neutralidad”, coinciden. La sutileza es otra de las características que destacan del Príncipe en su forma de “interrogar”, sobre asuntos delicados. Y menos comedido en asuntos que le interesan mucho: Las infraestructuras y la conexión de España con el mundo, la investigación y las nuevas tecnologías. Y, sobre todo, la Educación. Al preguntar en su entorno sobre su afición, a la manera que el medioambiente es la del Príncipe Carlos de Inglaterra, responden sin dudar: la política.

¿Es el Príncipe muy conservador? A esta pregunta no hay respuesta contundente por la pulcritud del Príncipe en no mostrar atisbo de partidismo. “Centrado” o “centrista”, es la respuesta más generalizada de quienes han compartido muchas horas de conversación. Pero casi todos hablan de la “evolución” en la madurez y seguridad de los últimos diez años.

El heredero se ha interesado por la fortaleza del pacto constitucional

En esta década se ha producido en su agenda la diversificación de sectores, grupos y personas. En la ampliación de espectros sociales y culturales se cita como impulsora determinante a la futura reina Doña Letizia, periodista en su vida anterior. Otros muchos personajes han influido en mayor o menor medida en el Príncipe. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, le recomendó hace un cuatrienio, que tomara contacto con los socialistas de su generación, entre 40 y 50 años. De ellos extraería un conocimiento intenso de quiénes son los futuros regidores del PSOE. No con todos los convocados el Príncipe ha tratado los mismos asuntos sino que la especialidad de cada uno centraba las largas conversaciones.

Eduardo Madina, Carme Chacón, Rafael Simancas, Elena Valenciano, Soraya Rodríguez, Juan Fernando López Aguilar, Emiliano García-Page, Juan Moscoso, Trinidad Jiménez y los presidentes de Asturias y Andalucía, Javier Fernández y Susana Díaz, respectivamente, son una pequeña muestra. La relación con los “nuevos” diputados y dirigentes del PSOE no ha excluido la ya establecida con los anteriores. Los expresidentes Felipe González, y José Luis Rodríguez Zapatero, y los anteriores presidentes autonómicos, como Guillermo Fernández-Vara de Extremadura y José Bono de Castilla-La Mancha, además de presidente del Congreso. Ramón Jáuregui, número dos al Parlamento Europeo, ha expuesto al Príncipe su opinión sobre las reformas que España necesita. Con Rubalcaba ha hablado mucho y con gran sinceridad.

Solo con algunos de los nuevos —más con los antiguos— ha departido sobre el modelo de Estado. Y siempre con sutileza. “¿Cómo afrontan las nuevas generaciones del PSOE el pacto constitucional de 1978?”. Esta era una de las fórmulas para abordar el asunto en los últimos años, mucho antes del brote de republicanismo en las bases socialistas tras el anuncio del rey de su abdicación.

“Nuestros mayores nos han enseñado que la Transición y el pacto de convivencia ha sido una excepción en la convulsa historia de España que hay que conservar”. Esta tesis tranquilizadora para la Monarquía la explicó un socialista al Príncipe. “La derecha aceptó el Estado de las Autonomías y la aconfesionalidad del Estado y, la izquierda la Monarquía Constitucional”, continuó este dirigente socialista en su conversación con el Príncipe. De este y otros socialistas ha escuchado el Príncipe la información de que “la pulsión republicana está instalada en el PSOE y con esa realidad tiene que convivir”.

De América Latina nada le tienen que explicar; el afecto y el apego es mutuo. No así con el mundo árabe que es terreno propio del rey Juan Carlos. Mejor que su padre está en Cataluña. Emociones contenidas frente a espontaneidad; medición frente a improvisación; análisis frente a intuición e instinto. Estas son diferencias entre el Príncipe y el Rey actual que citan quienes han tratado a los dos. El tiempo dirá qué características son mejores para el país o si el azar ha hecho que el cambio se acompase a lo que ahora es mejor para España.

Su impronta en equipo y agenda

“Aspectos jurídicos, políticos y prácticos de la abdicación”. Este es el primer documento elaborado en el mes de enero por el pequeño equipo de la Casa del Rey. Desde entonces y hasta el momento del anuncio de la abdicación cinco personas han trabajado en la previsión de todos los flancos que les compete. Rafael Spottorno, jefe de la casa; Alfonso Sanz Portoles, secretario general; Domingo Palomo, jefe de Gabinete del Rey; Jaime Alfonsín, jefe de Gabinete del Príncipe y Javier Ayuso, director de Comunicación, han pasado muchas horas en el despacho de Spottorno con el mayor sigilo. Tanto que nada quedaba en el disco duro de los ordenadores, cada uno tenía que llevar su pendrive. ¿Se quedará alguno de ellos? Sin duda, Jaime Alfonsín, aunque seguramente no como Jefe de la Casa del Rey sino como secretario general. Del equipo de Don Juan Carlos se da por seguro que permanezca Domingo Palomo, José Zuleta, y Emilio Tomé. Ayuso se mantendrá un tiempo a petición del Príncipe. Se apunta a componentes de los Think tanks con los que el Príncipe está muy vinculado. El sello del futuro rey se va a notar en el equipo, en la agenda y, sobre todo, en la forma de actuar, dicen en su entorno. Se prepara con minuciosidad la actividad del primer mes. Quiere que se note su impronta.

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