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El futuro ya está aquí

Logotipo de El Mundo El Mundo 02/06/2014 JON RIVAS

Colombia ve las cosas de color de rosa. Juan Manuel Santos, su presidente, se dirigió al Congreso de su país: «¡Que Nairo nos sirva de inspiración para pensar en grande y hacer en grande!». Quintana, el ganador del Giro se ha convertido en el mejor embajador de su país en el mundo. «Esto es para que los colombianos disfruten y la gente del mundo vea lo que es nuestro país en realidad, no es guerra, no es violencia, por lo contario es amor y los recibimos a todos con los brazos abiertos para que conozcan esa tierra».

Hace un par de años, Nairo Quintana, con sus victorias, conseguía logros modestos. Que destinaran a su hermano en una oficina en vez de tener que patrullar por la selva, por ejemplo. Ahora, cada vez que abre la boca, sus deseos son órdenes en Colombia. Los periódicos bogotanos viajan a su pueblo, Tunja, para entrevistar a sus padres. Las ediciones digitales consideran su victoria un hecho histórico, sin precedentes. Quedan atrás las hazañas de Cochise Rodríguez, Patrocinio Jiménez, Fabio Parra o el gran Lucho Herrera.

Pero no sólo es Nairo, sino la generación 2.0 de ciclistas colombianos, como Rigoberto Urán, segundo en el podio de Trieste; o Julián Arredondo, ganador del Gran Premio de la montaña. Sólo en 1954 dos ciclistas de fuera de Italia y de la misma nacionalidad, habían subido a las plazas principales del podio. Fueron los suizos Carlo Clerici y Hugo Koblet. «Pienso que vendrán cosas muy grandes para el país», augura Julián Arredondo, el ganador de un premio que años atrás hubiera sido considerado una hazaña en su tierra.

Está claro que los ciclistas de Colombia tienen más de un Tour en sus piernas, y con ese tono suave, comedido y educado; sin levantar la voz, Nairo Quintana muestra una ambición sin límites. No tiene que gritar para mostrar su voracidad: «Mi próximo objetivo es ganar el Tour de Francia». Es un hombre que piensa en grande y hace en grande, como dice el presidente de su país.

Nairo, el niño debilucho, que nació con lo que en su pueblo llamaban la enfermedad del difunto, sin apenas vida, comido por las diarreas que, dicen, sanó una curandera a base de infusiones de raíces, es ahora el pedalista más prometedor del mundo. Lejos de la tecnología punta que utilizan en Woking los ciclistas del Sky, con la frialdad de un depredador pero la fantasía de un escalador puro, Quintana está a un paso de convertirse en una de las grandes estrellas del ciclismo.

«Es un gran analista, un buen compañero, tiene esas cosas que caracterizan a los líderes y una cabeza privilegiada», afirma su director, Eusebio Unzue, que le sorprendió a principios de año al inscribirlo para el Giro de Italia en lugar del Tour. «El equipo me paga y dice donde corro», dijo Nairo Quintana, que se creía ya dispuesto al asalto de Francia. De momento ya ha causado sensación en Italia. El porvenir parece de nuevo cosa del Movistar, el equipo ganador de toda la vida.

D.N.I.

Nace en Tunja: 4/2/1990 Empieza en 2009 en el equipo aficionado de su región En 2010 gana el Tour del Porvenir En 2012 gana la Vuelta a Murcia En 2013 vence en la Vuelta al País Vasco. Segundo en el Tour En 2014 se adjudica el Giro.

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