Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El hombre que no conocía su precio

La Vanguardia La Vanguardia 02/03/2016 Andrés Guerra
Iñaki Urdangarin. © EFE Iñaki Urdangarin.

De inmaculado azul, con una carpeta delgadísima y una botella de agua en la mesa. Así se ha presentado esta mañana Iñaki Urdangarin ante el tribunal que juzga su destino. Esta vez no ha sido necesario que Samantha Romero, la presidenta del tribunal, le requiriese para que subiera la voz. Al contrario: un muy seguro Iñaki Urdangarin se explayó en un tono alto, casi combativo, cuando defendió ante el fiscal Pedro Horrach, el primero en preguntarle, la excelencia del trabajo desarrollado en el Instituto Nóos. También mientras explicaba las diferencias entre los proyectos desarrollados por este y por Nóos Consultoría Estratégica: los primeros de índole deportivo (Valencia Summit, Illes Balears Forum) y los segundos, asesorías a diferentes corporaciones.

Sin embargo… El exduque de Palma volvió a tener parecidas dificultades a las del viernes pasado cuando el interrogatorio giró en torno a la facturación. En 2003 Urdangarin dio de alta la sociedad Aizoon junto con su esposa “para la prestación de servicios de consultoría y asesoramiento y la adquisición y arrendamiento de bienes inmuebles”, según ha explicado hoy mismo. “Mi asesor, el señor Miguel Tejeiro, me dijo que para canalizar mis honorarios era interesante tener una sociedad”, añadió volviendo a poner el foco en el cuñado de Diego Torres, su exsocio. En esos momentos, Iñaki Urdangarin se expresa de modo pausado, con voz suave aunque mucho más firme que la de su primera declaración. Esta vez, tampoco ha necesitado usar las gafas Alain Mikli que exhibió en su primer interrogatorio al consultar unos documentos. Urdangarin venía hoy preparado. Lo tenía todo en la cabeza.

Fue entonces cuando las cosas se pusieron complicadas: “¿A cuánto ascendía su salario en Aizoon? ¿Cuánto cobraba por hora?”, quiso saber el fiscal. “Según la participación en los distintos proyectos. Desconozco ahora mismo cuánto cobraba, imagino que al nivel de mercado, tipo asesor de ESADE”. Iñaki Urdangarin no fue capaz de responder con seguridad a una pregunta clara y directa del fiscal aun cuando reconoció haber ingresado 710.000 euros más IVA entre 2004 y 2005 del Valencia Summit. Pero Urdangarin no perdió la calma. Continuó sereno y elevó el tono en algunos momentos ante los embates de Horrach.

No estuvo muy fluido el exduque de Palma al ser preguntado por las inversiones inmobiliarias de Aizoon o por sus impuestos, actividades ambas para las que nació la sociedad. ¿Recordarían Uds en qué año compraron un piso? Él dijo no recordar cuándo se hizo con uno en Terrassa ni los detalles de la compra de otros dos en Palma. “¿Quién le cumplimentaba el impuesto de sociedades de Aizoon y su declaración de IRPF?”, preguntaba Horrach. Y así contestaba el exduque: “Siempre he confiado en mis asesores, Miguel y Marco Tejeiro (…). Yo me ocupaba de nada. Me dedicaba a trabajar, atender a mis consejos, asesorías y proyectos”. Como un difuso mantra, estas tres últimas palabras han flotado toda la mañana en las respuestas del que fue presidente del Instituto Nóos.

La sala se ha ido a un receso dejando en el aire algo mucho más inquietante, seguramente un lapsus, un renuncio, del que ahora mismo Iñaki Urdangarin se arrepiente: “No daba un paso en mi vida sin consultar con el señor García Revenga [exsecretario de las infantas], para que estuviese informado de todo lo que hacía”.

MÁS EN MSN

-Urdangarin: “No daba un paso sin consultar con García Revenga”

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de La Vanguardia

image beaconimage beaconimage beacon