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El irreverente doble de Kim Jong-un

El Correo El Correo 27/08/2015 Zigor Aldama
Este imitador solo desvela su nombre de pila, Howard. El apellido lo oculta "por seguridad". © El Correo Este imitador solo desvela su nombre de pila, Howard. El apellido lo oculta "por seguridad".

Howard, a secas. "No quiero revelar mi apellido por seguridad", comenta este músico australiano nacido en Hong Kong mientras disfruta de los mejores buñuelos de la excolonia británica. La razón de su cautela se intuye nada más verle la cara, pero hay que esperar a que se quite la gorra para confirmarla: es el doble de Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte. Pero no se trata de la persona que el brillante camarada contrata para que le sustituya en actos a los que no le apetece o le atemoriza asistir, como han hecho otros mandatarios en ocasiones, sino del hombre que utiliza su increíble parecido para burlarse del presidente norcoreano siempre que tiene ocasión. Y es bastante a menudo.

"La idea surgió cuando vi a Kim Jong-un en televisión. Su padre estaba vivo, pero anunció que sería su sucesor. Y me dije: 'Mira este tío, ¡si tiene mi cara!'". Lo primero que Howard pensó es que ahí había un filón de oro para completar sus ingresos como productor de Bossa Negra. Así que, tras la muerte de Kim Jong-il, aprovechó el revuelo que provocó la primera ocasión en la que el nuevo presidente decidió lanzar un misil, en abril de 2013, para copiar su imagen. Se cortó el pelo (rapado lateral y tupé), encargó un traje a medida idéntico al que visten los miembros de la monarquía comunista norcoreana y 'colgó' el resultado en una página de Facebook. "Dos semanas después me llamaron desde una empresa de Israel para contratarme".

Voló a Tel Aviv para su primer trabajo como doble del dictador: rodar un anuncio en el que lanzaba una bomba atómica contra Estados Unidos por la mala calidad de McDonald's. "El vídeo publicitaba la cadena de hamburguesas local 'kosher' Burger Ranch y se hizo viral. Cuando me llamó el diario británico 'Daily Mail' para una entrevista, mi carrera se disparó", recuerda el orondo treintañero. Ahora la gente lo contrata para representar al gran líder en todo tipo de acontecimientos: desde fiestas hasta manifestaciones, pasando por el rodaje de películas. Y, de hecho, aunque no es él quien protagonizó 'La entrevista', el filme que enojó al régimen norcoreano y provocó el masivo ataque informático contra la productora Sony, sí que ha sido esa película la que le ha puesto en bandeja algunos de sus momentos estelares.

Como el que protagonizó en Los Ángeles durante la última gala de los Grammy, a la que acudió sin invitación pero caracterizado como Kim Jong-un. Y se coló. No porque los equipos de seguridad creyesen que era el dictador, "al que la mayoría no conoce porque en América las noticias apenas tratan temas internacionales", sino porque pensaban que era el actor que lo encarnó. La cantante Katy Perry sí que mordió el anzuelo. "Estaba sentado muy cerca de ella y se me acercó para decirme que le había gustado mucho la película que había protagonizado. Cuando le dije muy serio que yo no era ningún actor, se me quedó mirando fijamente y me dijo: '¿No me dirás que eres el de verdad?', decidí seguirle la corriente y asentí levemente con desdén. No me habló hasta el final de la noche, cuando se me acercó, me dio la mano de forma ceremoniosa, y me dijo que le sorprendía que me hubiesen dejado entrar en Estados Unidos. Fue divertido".

"Es un tirano"

No obstante, Howard va más allá de la anécdota en su reencarnación de Kim, que también utiliza con fines políticos. "Incluso fui a Rusia para hacer como si le sustituyera, porque él había confirmado su participación en el polémico desfile que conmemoró la derrota de la Alemania nazi, pero no pudo acudir porque tenía que ejecutar a unos cuantos y temía que si se marchaba le montaran un golpe de Estado en casa", cuenta con ironía. "Quiero dejar claro que, aunque utilice su imagen con humor, soy completamente consciente de que Kim es un tirano y que tiene a su pueblo aterrorizado. Por eso, con mi presencia también trato de concienciar a la gente de lo que sucede en su país".

De hecho, Howard participó el año pasado en la Revolución de los Paraguas, donde cientos de miles de personas exigieron a China que otorgue una democracia plena a Hong Kong. "Aparecí allí en una actuación en la que alababa la propuesta de Pekín, a la que comparé con las elecciones de Corea del Norte. Como todo el mundo odia a ese país, el mensaje caló". Howard ha llegado incluso a pedir asilo político en los consulados de Estados Unidos y de Corea del Sur en Hong Kong ante la estupefacción de sus empleados y acudió con una televisión a la legación norcoreana para ver la reacción. "Les dije que era su jefe y que me dejaran entrar, pero no funcionó". Pese a todo, no teme por su integridad y no descarta que algún día el verdadero Kim le llame para contratarlo.

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