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El líder kurdo iraquí dice que no hay marcha atrás en la independencia

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 25/09/2017 Ángeles Espinosa
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Masoud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, durante una rueda de prensa en Erbil. © GAILAN HAJI Masoud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, durante una rueda de prensa en Erbil.

“No vamos a declarar la independencia; vamos a celebrar un referéndum y a negociarla con Bagdad”, ha reiterado este domingo en varias ocasiones el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, durante una conferencia de prensa. El líder kurdo, que mantiene que la consulta también incluye la disputada provincia petrolera de Kirkuk, se ha mostrado decepcionado con el Gobierno iraquí y con la comunidad internacional por incumplir sus compromisos con los kurdos. Por eso, ha dicho, ya no se trata de volver a la relación anterior dentro de Irak, sino de acordar la independencia.

Vestido con su habitual traje kurdo de color oliva, Barzani ha repasado la historia de agravios sufridos por su pueblo a manos del Gobierno iraquí. Pero se centró en el incumplimiento de las provisiones de la Constitución de 2005, sobre el que previamente sus asistentes distribuyeron un dosier de 30 páginas a los periodistas.

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“[La Constitución] no hubiera sido aprobada sin nuestro apoyo”, recordó. “A pesar de sus deficiencias, pensamos que era buena, pero pronto comprendimos que aunque [en Bagdad] habían cambiado las caras, seguía existiendo la misma mentalidad (…) de negar los derechos de los kurdos”, añadió antes de enumerar una larga lista de agravios. “Sólo la independencia nos garantizará nuestros derechos”, subrayó.

A pesar de la firmeza con la que defendió la voluntad de llevar adelante el referéndum con ese objetivo, también se esforzó por tender la mano a Bagdad. “Queremos tener buenas relaciones de vecindad con nuestros hermanos iraquíes”, dijo. Y guardó las formas: a sus espaldas, sendas banderas de Irak y Kurdistán, del mismo tamaño y a la misma altura.

Además, anunció una vaga hoja de ruta que, una vez celebrada la consulta, llevaría a un proceso de diálogo con el Gobierno iraquí, “durante uno o dos años, incluso algo más si se muestra constructivo”. “El referéndum no es para determinar las fronteras de Kurdistán ni para imponer las actuales lindes”, señaló.

Pero sobre todo quiso responder a quienes han sugerido que la convocatoria pone en peligro la lucha contra el Estado Islámico (ISIS). “Hay excelentes relaciones de los Peshmerga con el Ejército Iraquí y con la coalición internacional y deseamos que continúen así”, declaró antes de revelar que la víspera habían alcanzado un acuerdo con el Ejército iraquí para la intervención en Hawija, uno de los últimos enclaves del ISIS en Irak y una comarca especialmente sensible por estar situada en la disputada provincia de Kirkuk.

Barzani relativizó el riesgo de violencia. “No esperamos ningún conflicto con el Ejército iraquí, al que hemos ayudado en Mosul, Tal Afar y ahora vamos a echar una mano en Hawija. La única forma de resolver los conflictos es a través del diálogo y el entendimiento mutuo”, insistió inasequible al hecho de que Bagdad ya ha anunciado que no va a reconocer el resultado. De momento, el Gobierno central le exigió ayer que entregue el control de los puertos fronterizos, incluidos los aeropuertos, y solicitó a la comunidad internacional que los asuntos de fronteras y de petróleo se traten en exclusiva con las autoridades iraquíes.

Tampoco mostró preocupación por las advertencias de sus vecinos. Irán cerró ayer su espacio aéreo a la región autónoma y Turquía ha movilizado sus fuerzas en la frontera. “Lo que Turquía haga dentro de su territorio es cosa suya”, manifestó. En cuanto a la posibilidad de sanciones económicas, dijo que serían dañinas para ambos, sin embargo, mientras que Ankara puede fácilmente sustituir los 14.000 millones de dólares anuales que le reporta el comercio con Irak (y que pasa por territorio kurdo), Kurdistán es un enclave sin salida al mar, que importa el 80% de sus alimentos, y que depende para exportar su petróleo (90 % de sus ingresos) de los oleoductos con su vecino turco.

“Hemos esperado cien años y la comunidad internacional no ha cumplido. No estamos dispuestos a morir de hambre. Si morimos, moriremos por la independencia”, concluyó desafiante.

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