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El líder del sector crítico abandona el PSC tras el paso adelante de Iceta

EL PAÍS EL PAÍS 18/06/2014 Pere Ríos
El líder de Avancem, Joan Ignasi Elena, esta mañana en rueda de prensa. © ALBERT GARCIA El líder de Avancem, Joan Ignasi Elena, esta mañana en rueda de prensa.

El anuncio de Miquel Iceta de que competirá por el liderazgo del PSC provocó ayer la primera baja en el grupo socialista en el Parlamento catalán. Joan Ignasi Elena, líder de la corriente crítica Avancem, comunicó que deja el partido y el grupo parlamentario y que sopesa abandonar el escaño. Todo eso implica también su renuncia como aspirante a sustituir a Pere Navarro al frente del PSC.

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“Desgraciadamente, el debate que se plantea ahora es solo de nombres, no político, de cultura o de organización”, dijo Elena para justificar su marcha. “Me imagino un PSC diferente, defendiendo claramente el derecho a decidir, con un discurso claramente de izquierdas y liderando la renovación democrática”, añadió el todavía diputado en tono resignado, tras reconocer que sus postulados son minoritarios.

“No veo ninguna posibilidad de que lo que pienso tenga mayoría en el PSC y el partido no se puede permitir más disputas”, dijo. “Existe una mayoría que no quiere cambiar esta posición, que es legítima y democrática, pero que nos aleja de la mayoría social”, añadió Elena, que empezó a militar en las Juventudes Socialistas hace más de 20 años. “Mi partido es y seguirá siendo el PSC, al que espero volver”, dijo. Mientras tanto, anunció que seguirá colaborando con otras fuerzas de la izquierda soberanista, como venía haciendo desde hacía meses.

Elena es uno de los tres diputados críticos que el pasado mes de enero votaron a favor de pedir al Gobierno el traspaso de la competencia para convocar el referéndum y rompieron la disciplina de voto del PSC. Esa actuación motivó la apertura de un expediente por parte de la comisión de garantías. La dirección del partido les suspendió de sus cargos orgánicos y el grupo parlamentario les envió al gallinero del Parlamento catalán y les retiró casi todas sus funciones.

Las otras dos diputadas que secundaron la ruptura de voto, la ex consejera de Salud Marina Geli y Núria Ventura, se desmarcaron de la decisión de Elena a las pocas horas de conocerla. Ambas diputadas consideran que la marcha les parecía “precipitada” y que consideraban más razonable esperar a conocer el proyecto político que plantean las personas que aspiran a liderar el PSC antes de adoptar una medida tan drástica.

“Pensamos que es posible la reconstrucción de un PSC en el que Cataluña sea la prioridad. Lo importante es que todo ha cambiado con la dimisión de Navarro y hay que esperar a ver qué ocurre”, dijo Marina Geli.

El diputado autonómico mantiene de momento su escaño, pero insinúa la posibilidad de abandonarlo

La diputada por Tarragona Núria Ventura pertenece a la corriente de opinión Avancem, pero no ha aclarado si asistirá a la asamblea del 28 de junio de la corriente, en la que se decidirá formalmente si Elena abandona o no el escaño. Si no lo hiciera y pasara al grupo mixto, los socialistas se quedarían con 19 diputados en la Cámara catalana, los mismos que el PP. Con todo, Elena insinuó que renunciaría al acta de diputado. “No quiero que parezca que me aferro al cargo”, proclamó.

La marcha de Elena es también el fracaso del intento formal de Pere Navarro de abrir el partido a las diferentes familias que conviven en el socialismo catalán. Elena obtuvo el 25% de los votos en el congreso que ganó Navarro en diciembre de 2011 y pese a la victoria, el nuevo líder del PSC no solo lo integró en la nueva ejecutiva sino que le nombró secretario del área de innovación política e impulso de la alianza social y de progreso. Y no solo eso, sino que Navarro apadrinó en un primer momento la corriente de opinión crítica Avancem.

El debate soberanista en Cataluña acabó con ese idilio y tensó como nunca las costuras del PSC, que estuvo meses dando tumbos con el derecho a decidir hasta que fijó una posición que le acabó alineando con PP y Ciutadans. La cúpula socialista esgrime que defiende una consulta legal y acordada, pero la realidad es que en los últimos meses apenas se les ha oído decir eso a sus dirigentes y, si ha ocurrido, ha sido siempre con la boca pequeña, en especial desde el acuerdo de Granada en el que el PSOE asumió los mínimos de la reforma constitucional que reclama el PSC.

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