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El llanto de Maya comienza a oírse

El Mundo El Mundo 01/06/2014 XAVIER FERNÁNDEZ DE CASTRO

"Naciste en una prisión" es una de las historias que ninguna madre querría contar a su hija, pero "naciste en una prisión y salvaste mi vida" es una que todas explicarían con orgullo. Mariam Ishaq, de 27 años, está condenada a muerte en Sudán por abandonar el Islam y casarse con un cristiano. Pero el nacimiento de Maya, hace seis días, ha supuesto la diferencia entre la vida y la muerte para ella, en más de un sentido.

La presión internacional por las condiciones del parto ha llevado al gobierno sudanés a rectificar y por primera vez parece dispuesto a buscar una solución. La BBC anunció ayer por la tarde que un alto funcionario del ministerio de Exteriores de Sudán habría confirmado que se estaban ultimando los trámites para liberar a Mariam, que según parece podría salir de prisión en unos días.

De acuerdo con el código criminal sudanés la apostasía y el adulterio se pagan con la muerte, pero hace una excepción con las mujeres embarazadas, que tienen un periodo de gracia de dos años para dar a luz y amamantar al bebé. Aun así, la noticia de que Mariam había tenido que alumbrar a la niña en el dispensario de la cárcel y encadenada en todo momento ha conmocionado a la opinión pública.

El marido, Daniel Wani, explicaba que había podido ver a su mujer y a su hija recién nacida. "Ha sido maravilloso poder ver a mi hijita", decía al periódico británico 'The Telegraph' nada más abandonar la cárcel para mujeres de Omdurman, en Jartum. Wani se mostró indignado con el trato que el personal de la prisión ha dado a Mariam. "La mantuvieron encadenada [durante el parto]", lo cual ha afectado a su estado anímico.

El primer ministro británico, David Cameron, defendió que la "libertad religiosa es un derecho humano fundamental" y exigió al gobierno sudanés que "anule la sentencia y proporcione los cuidados médicos necesarios para que la madre y su bebé estén a salvo". Otros destacados miembros del Ejecutivo y de la oposición han lanzado mensajes similares para aumentar la presión sobre el presidente Omar al-Bashir, que ya se encuentra bajo la lupa de la comunidad internacional por estar en busca y captura por crímenes contra la humanidad.

La organización Amnistía Internacional, muy activa en las protestas, también se ha sumado a las críticas y ha puesto en marcha una petición 'online' para recoger firmas contra la sentencia de muerte de Mariam. Hasta ahora han logrado recoger cientos de miles de apoyos por todo el mundo, pero el gobierno sudanés no ha mostrado la menor intención de intervenir en el caso.

Hay un dato que juega a favor de Mariam y su familia, ya que Amnistía Internacional también reconoce que en Sudán no se ha ejecutado a nadie acusado de apostasía desde 1991 y que la mayoría de sentencias se acaban anulando o liberan al preso porque al cabo de unos meses se convierte de nuevo al Islam.

No obstante, durante el juicio Mariam rechazó la posibilidad de abandonar el cristianismo, que le fue inculcado por su madre. Y, hasta que el gobierno cumpla su palabra, su rutina en la cárcel se verá alterada ahora que tiene que hacerse cargo de su hija Maya y además cuidar de su otro hijo Martin, de apenas dos años de edad. El tribunal consideró que el niño estará mejor en prisión con su madre que en casa con su padre, ya que no le ve capacitado para criar a su hijo porque no es musulmán.

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