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El machismo rompe la campaña del PP

EL PAÍS EL PAÍS 17/05/2014 Carlos E. Cué

Pocas veces un candidato como Miguel Arias Cañete, al día siguiente de un debate clave como el de TVE del jueves, ofrece en público una muestra de sinceridad tan evidente: “No creo que haya tenido un resultado de 10, pero anoche no era yo. Si soy yo mismo, me temo”. Inmediatamente después de esa confesión, que algunos en el PP interpretaban como una justificación de un resultado del debate peor del esperado, llegó una frase que monopolizó la campaña, hasta el punto de que en el PP temían que pudiera complicar su recta final: “Si soy yo mismo, me temo”, repitió, “porque entraría a matar. El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual, o lo que sea, parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa”, remató en una entrevista en Antena 3.

Ante el estupor de la presentadora, Susanna Griso, que le acusó inmediatamente de machista precisamente por sus comentarios sobre el machismo, él se defendió, pero sin rectificar: “Si en tu intervención parece que pudieras ser superior, se puede considerar machista. En un debate con el señor Rubalcaba podemos decirnos todas las barbaridades, pero con una mujer se percibe de otra manera. Eso es verdad”.

Esta tesis y el debate sobre el machismo que provocó en todo el mundo de la política rompió la campaña del PP que, como explicó indirectamente el propio Arias Cañete, está basada en la contención, no hacer mucho ruido, evitar las polémicas y llegar a las elecciones sin movilizar a la izquierda, como en 2011. Esa es la estrategia clásica de Pedro Arriola, que preparó el debate con Arias, y que ayer recibía críticas internas por el resultado del duelo. “Algunos estamos sorprendidos, la gente se esperaba que Miguel ganara con claridad a Valenciano, se contuvo demasiado”, explicaba un miembro de la dirección. Arriola diseñó una campaña y un debate de perfil bajo también para evitar que Arias, famoso por sus frases polémicas, movilizara a la izquierda. Los estrategas del PP, según fuentes de este partido, debatían ayer sobre la mejor manera de enfrentarse a este incendio y la oportunidad o no de que el candidato hiciera una rectificación clara, una decisión que depende sobre todo de él. Mientras, en el PSOE estaban convencidos de que el debate televisivo lo ganaron ellos.

Miguel Arias Cañete y Maria Dolores de Cospedal, durante un acto celebrado ayer en Quintanar de la Orden (Toledo). © ISMAEL HERRERO (EFE) Miguel Arias Cañete y Maria Dolores de Cospedal, durante un acto celebrado ayer en Quintanar de la Orden (Toledo).

Elena Valenciano, la principal aludida, no tardó mucho en contestar. “Cañete viene a decir que anoche me dejó ganar porque soy mujer. Lo que ha quedado claro es que si gana Cañete perdemos las mujeres”.

El exministro no quiso rectificar en todo el día sus comentarios sobre el machismo, y se limitó a tratar de suavizar el impacto de la polémica reivindicando que él no es un machista. Primero apeló a la historia del PP: “Quiero dejar clara una cosa: todo lo que he aprendido de Agricultura me lo enseñó una mujer, Loyola de Palacio”. Y después, en un mitin en Toledo con María Dolores de Cospedal, la número dos del PP, insistió en la idea sin rectificar sus palabras: “Siempre hemos creído en las mujeres, como Isabel García Tejerina al frente del Ministerio de Agricultura y María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha”. Cospedal también le apoyó.

El PP envió un mensaje interno a sus cuadros en la misma línea: “Miguel Arias ha tenido siempre un magnífico equipo y nunca ha tenido en cuenta para su elección otra cosa que no fuera su valía y su competencia, y no su condición de hombre y mujer. Buen ejemplo es que recomendó a una mujer para sustituirle en Agricultura”. La propia García Tejerina salió a defenderle: “Creo que sus palabras ni recogen superioridad intelectual ni recogen machismo de ningún tipo”.

Mientras la oposición, representantes de colectivos feministas y todo tipo de analistas en los medios mostraban un rechazo casi unánime a las palabras de Arias Cañete y triunfaba el hashtag #HomoCañetus, el PP trataba de minimizar los daños y confiaba en que el fin de semana mitigara la polémica. Si llegara viva hasta el lunes, el exministro, un veterano pata negra de AP, se enfrentaría a la última semana, cuando se concentran las entrevistas en los medios, con un asunto muy incómodo en primer plano.

A una semana de las elecciones, nadie en el PP criticó abiertamente al candidato. Incluso algunas mujeres, como Ana Botella, defendieron que nunca ha sido machista, aunque admitió que puede haber declaraciones “más afortunadas que otras”.

La mujer con más poder político del PP y de España, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, evitó en todo momento criticar a Arias Cañete, aunque parecía evidente que sus palabras no le gustaron. De hecho, aseguró que ella “ha oído otras cosas y nadie dijo nada”, en referencia a una frase en Twitter después de que ella dijera: “En mi puta vida he cobrado un sobre”. Un diputado del PSC en el Congreso, Román Ruiz, escribió: “¿Sabe Sorayita lo que es una vida puta? ¿Ha fregado escaleras con sueldo miseria?”.

Todos los expertos en debates consultados estos días señalaban, ya incluso antes del encuentro, que lo más importante de un duelo como este, con un bajísimo seguimiento de los espectadores —un 10% del share, 1,8 millones de personas—, no es el choque en sí, casi irrelevante, sino lo que sucede al día siguiente, con los comentarios sobre el cruce. Nunca esa tesis instalada había quedado tan claramente demostrada.

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