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El martirio de concursar en GH Revolution: "Lo que nos han hecho ha sido macabro"

Logotipo de El Mundo El Mundo 26/09/2017 ESTHER MUCIENTES

Cinco meses de casting, decenas de entrevistas, análisis psicológicos, pruebas médicas, reuniones, contratos, aislamiento, condiciones más que criticables, esperanzas, sufrimientos, ilusiones y... la nada.

El pasado jueves por primera en la historia del reality de todos los realities se vivió un motín a bordo que hizo que se tambaleara no sólo la imagen del concurso sino, especialmente, su razón de ser.

Los intentos por innovar un formato que empezaba a oler a caduco ha provocado lo que nunca se había vivido antes: decenas de candidatos a entrar en la casa de Guadalix amotinados al grito de tongo en vivo y en directo. Sentada en el sillón de mi casa sólo se me pasaba un pensamiento por la cabeza ¿qué ha pasado?, ¿qué ha provocado tal cabreo?, ¿cómo se ha llegado a esta situación?

Muchos pensaron tras el 'momentazo' y la buena salida de Jorge Javier que lo que se estaba viendo era el pique más que razonable de los que se han quedado fuera. Puede ser. Entrar en la casa de GH es el sueño de muchísimas personas, que lo dejan todo por estar en el concurso que probablemente haya marcado su adolescencia y parte de su vida madura. Pero no. Siempre ha habido vencedores y vencidos. Algo más tenía que estar pasando para que 80 personas se liaran la manta a la cabeza y se rebelaran en directo contra el presentador, el programa y por ende con la productora.

"Juegan con tus sueños, con tu mayor ilusión, con tu familia, con la presión social, con la presión mediática y, especialmente, juegan contigo". Quien habla es una de esas 80 personas. Sí, una de las candidatas que presumiblemente se iba a convertir en concursante de 'GH Revolution'. Una mujer que, junto con otros de los candidatos, se plantea ahora presentar una demanda conjunta contra el programa por el daño psicológico y el engaño que aseguran haber vivido.

Todos los seguidores de GH sabemos, en parte, el funcionamiento del 'reality'. Somos conscientes (ya son 18 años) que los casting se preparan y se trabajan durante meses, que se busca a concursantes con perfiles muy específicos, que se les aísla, se les protege y se les guarda como si fueran pequeños tesoros aún por descubrir. Necesario. Es la magia de GH. Esto es lo que nos han hecho llegar de ediciones anteriores, pero cuando los cimientos de la casa se tocan, se corre el riesgo de hundimiento.

Cláusula de confidencialidad de uno de los contratos de 'GH Revolution'.

Uno de los cambios más sorprendentes de esta revolución 'granhermaniana' era que los concursantes se iban a elegir entre al menos 100 candidatos. Nada extraño ni fuera de lo normal si no fuera porque esos 100 convivirían durante varios días en la casa. Todo un lío que le ha salido muy caro al concurso dados los más que mejorables datos de audiencia registrados el pasado martes y jueves. Todavía queda esperanza, dicen. No lo dudo. Gran Hermano sobrevivirá.

Sin embargo, el periplo, y por qué no decirlo, el martirio sufrido por ese centenar de ilusiones y esperanzas explica de sobra el monumental cabreo mostrado en la última gala.

La concursante con la que ha hablado EL MUNDO quiere permanecer en el anonimato. Tiene miedo y lo reconoce. "Te amenazan con que si abandonas tienes que pagar una indemnización y es en lo único que piensas cuando te meten en una tienda de campaña individual con los ojos cerrados y te dejan ahí varias horas con una botella de 33 cl de agua y nada más. Bueno sí, había un cocinero, pero ¿a quién le va a apetecer comer en estas condiciones?", confiesa.

Habla enfadada, desilusionada, llena de reproches y de dolor porque "yo lo dejé todo". Le prometieron que era concursante, le llenaron de quimeras, soportó todo y más por ver cumplido su sueño. Todo se desvaneció de un domingo a un martes. Muy poco para tantos días de esfuerzo.

Las tareas del participante especificadas en uno de los contratos. | EL MUNDO

Su periplo comenzó hace 5 meses cuando se presentó a los casting. Los fue pasando todos, cada una de las pruebas, los reconocimientos psicológicos, los análisis, las entrevistas, el constante contacto con la redactora asignada por el programa... Hasta que llega el día que la persona con la que más contacto habías tenidos en los últimos meses te dice que estás dentro. El castillo de los sueños empieza a ser una realidad.

Dejó todo. Ofertas de trabajo, viajes, se despidió de su familia y amigos y preparó una maleta con todo lo necesario para pasar los próximos meses de su vida en Guadalix de la Sierra.

"La productora te paga el billete del viaje a Madrid. Cuando llegas al aeropuerto te están esperando, te tapan los ojos, te montan en un coche y te llevan a Guadalix donde te meten en una especie de iglú a esperar. Yo tenía el período y no podía pedir ayuda a nadie. Además, sólo había un cuarto de baño para las cien personas que estábamos en aquella explanada", relata indignada.

Normas a las que obliga el contrato a los participantes. | EL MUNDO

Antes de ese día en el que aguantas todo porque te han jurado y perjurado que vas a ser concursante de GH pasan por decenas de entrevistas, decenas de llamadas, decenas de controles.

"Cuando ya te aseguran que vas a entrar en la casa te muestran un contrato que te dejan fotografiar, mirar, leer y releer, pero que no firmas en ese momento. Es días más tarde, acompañado por alguien de la productora que no te sé decir, cuando te traen otro contrato y te dicen firma aquí, y aquí, y aquí", explica.

Esta concursante, que confirma que "está todo en manos de abogados" -no sólo ella sino muchos otros más-, cree que la letra pequeña del contrato que acaban firmando es distinta al que les enseñan previamente y que les dejan fotografiar.

Las razones por las que se puede rescindir el contrato. | EL MUNDO

"Aceptas todo porque vas a cumplir tu sueño y porque ya has abandonado todo por entrar en GH", cuenta. "Soportas muchas cosas, muchos nervios, muchas dudas y cuando te abren las puertas de la casa te encuentras con que hay 99 personas como tú, que no eres concursante oficial, que todavía te queda por pasar otra criba, que de los 100 sólo 20 van a entrar. Te engañan".

Explica que ella intentó abandonar estando en la tienda de la campaña, pero que la advirtieron de que si lo hacía tendría que pagar una considerable multa. "Para personas como nosotros, que no somos ricos, que somos trabajadores o estudiantes, que te digan eso te echa para atrás. Aguantas...".

© Proporcionado por elmundo.es

Lo haces hasta que te quedas fuera, hasta que te das cuenta que todo por lo que has pasado durante cinco meses, que todo lo que tú has construido y las ilusiones y esperanzas que te han creado se desmoronan y se derrumban como un castillo de naipes.

Y todo sin cobrar un solo céntimo. Para aquellos que pensábamos que pasar por GH era un chollo estábamos muy equivocados. Según relata esta concursante el contrato que se les hace a los candidatos es un contrato de obra y servicio por una semana en donde no reciben ninguna compensación económica.

Punto en el que se advierte que no cobrarán si están menos de una semana.

Ese contrato cubre desde que les recogen en el aeropuerto y hasta la gala en la que se les dice adiós. Después aquí paz y después gloria. Te pagan el billete de vuelta a tu casa y si te visto no me acuerdo. "La redactora que yo tenía bloqueó mi número la mañana siguiente después de la gala del jueves. He intentado hablar con ella y ha sido imposible", revela.

"El día del motín en el plató, durante la publicidad, intenté hablar con la directora del programa, con mi redactora y con alguien de la productora, pero eran incapaces de mirarme a los ojos. Se les caía la cara de vergüenza (...) Lo que nos han hecho ha sido macabro", sentencia muy alterada.

"Ha habido gente a la que le han roto el corazón", expresa con dureza. De hecho, cuenta que tras dejar la gala del pasado jueves era tal su ansiedad y estado de nerviosismo que ha puesto carretera de por medio y se ha marchado unos días a la montaña "para desconectar de todo esto". Y como ella otros tantos. "Había padres de familia. ¿Os imagináis a esos hijos, a esa familia, a ese padre al que le hacen pasar por todo esto y le hacen creer que va a cumplir su sueño para luego dejarle en la estacada?"

Muchos de ellos, por no decir la gran mayoría, dejaron muchas cosas atrás para cumplir un sueño. Un sueño que a muchos les puede parecer estúpido. Un sueño que muchos criticarán. Pero, al fin y al cabo, era su sueño.

Su relato genera muchas dudas. Muchos pensarán que es la venganza del que no ha logrado entrar. Que esta participante no quiere otra cosa nada más que soltar toda la rabia que lleva dentro por no haber logrado entrar en el reality de sus sueños. Puede ser, no la juzgaré. Su historia es tan de película que parece hasta irreal. Tan parecida a la orwelliana '1984' que da mucho miedo. ¿Exageración o realidad?

Los detalles de su relato o son de una gran imaginación o son reales como la vida misma. Me pongo en su lugar y la indignación, enfado y tristeza que trasladaba es la misma que yo tendría. Tanto para nada. Y sobre todo tanto daño a un hito de la televisión que se podría haber evitado. Lo dijo JJ el jueves: "Si creéis que ha habido tongo, id a los Juzgados y denunciad". Pues ahí anda la cosa, ahí anda, y mientras, pocos son los que se enteran de qué está pasando en 'Gran Hermano'. Y nació la etiqueta #RIPGranHermano.

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