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El mejor innovador de España tiene un plan para salvar miles de vidas con un 'boli'

El Confidencial El Confidencial 31/10/2016 S. Ferrer

Más de 300.000 personas murieron en 2013 por culpa de algún tipo de meningitis, un azote para muchos países africanos que también afecta a otros desarrollados como España. La enfermedad se ceba con los menores de un año, entre los que causa 165 fallecimientos al día, y el diagnóstico temprano marca la diferencia entre la vida y la muerte. El ingeniero y emprendedor Javier Jiménez (Granollers, 1982) ha desarrollado un pequeño aparato similar a un bolígrafo con el que cambiar la situación y que le ha valido el reconocimiento de Innovador del Año por la edición española de la revista 'MIT Technology Review'.

"El dispositivo utiliza ultrasonidos para contar células que hay en los líquidos superficiales del cuerpo humano", explica Jiménez a Teknautas. Con 'células' se refiere a los virus o bacterias que infectan la membrana que recubre el sistema nervioso central —formado por el encéfalo y la médula espinal— en esta enfermedad. Para ello tan sólo hay que colocar el aparato sobre la fontanela del bebé, esa parte 'blanda' que los recién nacidos tienen en el cráneo durante los primeros meses de vida.

La meningitis tiene síntomas muy poco específicos al principio, como por ejemplo fiebre. Cuando un médico sospecha que un paciente de riesgo —bebés menores de un año— puede tener esta enfermedad la única forma de comprobarlo es mediante una dolorosísima punción lumbar. "El 95% resultan negativas, pero se hace igual por si acaso porque hablamos de una infección muy agresiva que mata en cuestión de horas", explica Jiménez.

El 'boli' de Jiménez no evita la punción lumbar en caso de infección, pero sí evita el enorme porcentaje de innecesarias: "Te dice si hay más células de lo normal y, por lo tanto, que es muy probable que tengas meningitis". Aunque en caso de enfermedad el número de 'invasores' supera la centena, el emprendedor asegura que su dispositivo puede discriminar tan sólo dos células.

Aunque el dispositivo no es un diagnóstico 'per se', Jiménez destaca el valor doble de su idea: "No sólo evita las punciones innecesarias, sino que impide los falsos negativos". Además, permite ver la progresión de la enfermedad, ya que con dos mediciones separadas unas pocas horas es posible ver si las células se multiplican.

La meninginits es una enfermedad global, pero el impacto de esta tecnología sería mayor en países en vías de desarrollo, sobre todo en aquellos situados en el llamado 'cinturón de la meningitis', como Etiopía o Nigeria. "Hablamos de salvar vidas porque allí el diagnóstico erróneo es frecuente: no tienen laboratorios para analizar la muestra, así que ni hacen la punción. Dan antimaláricos porque la malaria es lo más probable y al final el niño se muere de meningitis", comenta el ingeniero. Entre los supervivientes, un 30% sufre secuelas neurológicas el resto de su vida.

Cultivo de meningitis fúngica. (EFE) © Proporcionado por El Confidencial Cultivo de meningitis fúngica. (EFE)

A la caza del parné

Para conseguir su objetivo, Jiménez ha fundado la 'startup' Newborn solutions junto a varios médicos y epidemiólogos. Además, como el 'boli' detecta concentración celular, el ingeniero asegura que el sistema podría adaptarse a otras infecciones como artritis bacteriana o pleuritis, siempre evitando la dolorosa punción.

La idea de Jiménez está, de momento, en pleno desarrollo. El emprendedor explica que los datos obtenidos apoyan la viabilidad de la tecnología, pero para seguir avanzando es necesario encontrar financiación: "Estamos pendientes de varias resoluciones". Si todo sale según lo planeado, el dispositivo estará en el mercado a finales de 2018. Aunque el cliente potencial son los grandes hospitales europeos, el objetivo es adaptar los precios para que las ONG puedan emplearlos en aquellos países más necesitados.

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