Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El mirador del Turó de la Rovira estrenará tres espacios expositivos en marzo de 2015

La Vanguardia La Vanguardia 16/06/2014 Meritxell M. Pauné

El Turó de la Rovira, a medio camino entre el modernista Hospital Sant Pau y el Park Güell, ya se ha consolidado como uno de los 'highlights' de Barcelona. En apenas cinco años ha pasado de ser un rincón olvidado y degradado de la ciudad a una de sus mejores atalayas, que además el Ayuntamiento aspira a potenciar para que se convierta en punto de interés turístico y contribuya a descongestionar el casco antiguo. En 2015 completará su metamorfosis con el estreno de tres espacios expositivos, que contextualizarán los restos históricos y divulgarán la singularidad de este mirador.

La popularidad de la colina no deja de crecer, empujada por el boca-oreja de cientos de turistas y barceloneses que cada semana descubren y publicitan extensamente esta cima con vistas 360º, perplejos de que hasta hace dos días no formara parte de las guías de viaje ni del imaginario de la ciudad. Sí que lo conocían los vecinos de los barrios más cercanos, el Carmel, Can Baró y la Salut, aunque con otro nombre: 'los Cañones'. El mote le viene precisamente de su densa historia, que lo distingue de otros miradores y que ha dejado huellas todavía visibles en la montaña, en especial las siluetas de las baterías antiaéreas dela Guerra Civil y las posteriores barracas que las reutilizaron.

Paneles precarios
Hasta ahora, el visitante sin conocimientos previos sólo podía descubrir e interpretar in situ este valor histórico a través de cuatro paneles informativos en los accesos, al aire libre. Fueron una buena solución provisional, pero tres años después de su instalación algunos de ellos habían sido vandalizados o se deterioraban progresivamente por las inclemencias meteorológicas. Formaban parte de la primera fase de rehabilitación y museización de la colina, galardonada ex aequo en 2012 con el Premio Europeo del Espacio Público Urbano. Fue inaugurada en 2011, tras unas obras realizadas a contrarreloj justo antes de las elecciones municipales. Se trataba del primer paso para dignificar un espacio muy reivindicado y querido por los vecinos del entorno, que habían impulsado un primer desescombro simbólico mediante campamentos internacionales de verano con jóvenes voluntarios.

La segunda fase debía ser inminente, pero con el relevo político en el consistorio quedó sin calendario. Sin embargo, la aparición de vallas y obreros a principios de este junio en la balconada ha desvelado que la nueva tanda de trabajos ya ha empezado y se desarrolla con discreción. Fuentes municipales confirman que la empresa municipal BIMSA lleva a cabo una reurbanización de la galería superior y varias mejoras en los accesos, que suponen una inversión total de casi cuatro millones de euros y no impiden el acceso al resto del mirador. Si no hay contratiempos, la plena museización del Turó de la Rovira podrá inaugurarse en marzo de 2015, también en vísperas de unas elecciones municipales.

Tres espacios expositivos cubiertos
La segunda fase de trabajos permitirá convertir tres áreas que actualmente estaban cerrados al público por seguridad en un centro de interpretación dividido en tres espacios expositivos, que gestionará el Museu d'Història de Barcelona (MUHBA). Así, la Sala de oficiales, al lado de la calle Marià Labèrnia, dará la bienvenida al visitante con una explicación histórica del lugar, más generalista. Ofrecerá, por ejemplo, una síntesis de la historia de la ciudad, desde la Barcinoromana –en la colina se han hallado también restos íberos y romanos– hasta la actualidad, con especial énfasis en el crecimiento que ha experimentado la ciudad en el último siglo.

La Sala de los soldados, ubicada entre dos de los cañones, relatará cómo vivió la guerra y la posguerra la capital catalana. Una parte importante se destinará a explicar el funcionamiento e importancia de la defensa antiaérea activa y pasiva, en especial las baterías militares y los refugios subterráneos, que desarrolló la Defensa Activa de la República y que durante la Segunda Guerra Mundial copiarían otras ciudades europeas, como Londres. Además, recomendará a los visitantes interesados en el tema que visiten el Refugio 307 del Poble Sec –también gestionado por el MUHBA–, donde podrán sentir en propia piel cómo los barceloneses vivieron los bombardeos de aquellos años difíciles.

Otro rincón de la sala será para la 'ciudad informal', la expansión del barraquismo en Barcelona a lo largo del siglo XX, como respuesta a la urgente necesidad de vivienda asequible durante el Franquismo. A finales de 1950, los barrios de barracas daban un techo al 7% de la población barcelonesa. En este contexto, imágenes, mapas y testimonios orales grabados describirán cómo era la vida en el barrio de barracas de los Cañones, que ocupó las baterías hasta 1990.

El Mando de la batería, que estaba en el punto más alto de la colina, será el tercer espacio expositivo cubierto y se centrará en la eficacia de la tecnología antiaérea de los años 30 frente a los ataques militares aéreos, en concreto los de la aviación italiana. Recordará, así, que Barcelona fue la primera gran ciudad europea en la que se practicaron bombardeos masivos e indiscriminados sobre población civil con el fin de generar terror y caos y no sólo para destruir instalaciones estratégicas.

Según el Institut de Cultura de Barcelona, de quien depende el MUHBA, el acceso a estos espacios expositivos será gratuito. Para participar en actividades complementarias, como visitas guiadas, es probable que sí deba pagarse. Actualmente el MUHBA ya realiza cada mes alguna actividad presencial en el mirador, básicamente itinerarios guiados. También ha publicado dos guías de historia urbana –Defensa/BCN y Barraques/BCN– y prepara otra, Rereguarda/BCN, más la guía y app Balconada/BCN, sobre los Tres Turons.

Obras de mejora y reurbanización
Los trabajos ya en marcha corresponden a la reurbanización dela Balconada y tienen un presupuesto de 1.480.000 euros. Servirán para crear recorridos interiores más accesibles, limpiar y mejorar el paisaje a través de la vegetación del entorno, tratar los pavimentos –actualmente muy desgastados por la sencillez de los materiales de construcción de las barracas, como azulejos y ladrillos–, rehabilitar las escaleras de la calle Mühlberg e instalar alumbrado exterior, papeleras y bancos.

El resto de obras, en los accesos a la cima desde las calles Marià Lavèrnia y Labèrnia y en la calle Panorama, ya han sido aprobadas inicialmente pero todavía están en tramitación. Cuentan con un presupuesto de algo más de 2.360.000 euros. En esta zona no se habían realizado mejoras sustanciales en años y todavía es muy precaria para la vida cotidiana. Por ello, sostienen portavoces municipales, las obras de este final de mandato "mejorarán la vida de los vecinos y dignificarán el entorno donde viven, atendiendo al compromiso que asumió el propio alcalde".

El tramo superior de la calle Marià Lavèrnia incorporará terrazas ajardinadas dispuestas a modo de escalones, para salvar el pendiente, y el resto será de plataforma única –sin aceras pero con preferencia para el peatón–. El aparcamiento también se reordenará y contará con pérgolas vegetales, con enredaderas. La calle Labèrnia se ampliará y Panorama incorporará una nueva acera, alumbrado con LEDs y una parada de autobús, así como el soterramiento de los servicios.

El Turó, reconoce el consistorio, "juega un papel clave dentro del nuevo itinerario turístico estratégico entre el Park Güell y el núcleo modernista de Sant Pau – Sagrada Família". "La parada en este punto representa una posible pausa en un itinerario que podría resultar demasiado largo y también ofrece la posibilidad de elevarse unos instantes y disfrutar de la que posiblemente es la mejor vista de la ciudad", añaden fuentes municipales.

"Hay que procurar que la afluencia de gente no moleste a los vecinos que viven al lado del mirador y aumentar la vigilancia nocturna", valora Astià Pérez, de la Asociación de vecinos de Can Baró, una de las que hace seguimiento a las actuaciones municipales en la colina. El ayuntamiento responde que el patrullaje policial habitual ya incluye esta zona, aunque reconoce que no existe ningún cálculo de la afluencia de público que recibe el mirador en la actualidad. Su éxito fulgurante entre autóctonos y extranjeros ha traído los primeros síntomas de masificación, especialmente durante los atardeceres y noches de verano. 

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de La Vanguardia

image beaconimage beaconimage beacon