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El mundo editorial se aferra a la Feria del Libro

EL PAÍS EL PAÍS 30/05/2014 Winston Manrique Sabogal

¿El oasis seguirá siendo el oasis? Esa es la pregunta que revolotea desde ayer sobre la cabeza de los 502 expositores de la 73ª Feria del Libro de Madrid, que empezó en el Paseo de Coches del Parque del Retiro. Oasis porque la cita editorial y literaria más importante de España representa el 20% de la facturación anual y desde el comienzo de la crisis, en 2008, ha sido clave para amortiguar la continua caída de las ventas que, desde entonces, alcanza ya el 40%.

El mundo del libro se aferra más que nunca a la feria madrileña, teniendo en cuenta que, según apuntan los indicadores, este primer semestre no ha empezado muy bien. La oferta de títulos registrados en 2013 fue de 81.000.

Pero no todo depende de los números en la feria. En el Retiro, todos miran al cielo. Libreros, editores, escritores, distribuidores y lectores. Y lo harán hasta que las casetas bajen las persianas el domingo 15 de junio. El sector se enfrenta a su séptimo año de crisis económica, un retroceso de una década en la facturación general y la imparable reconversión del modelo de negocio. Todos tienen esperanzas en que estos 17 días continúen siendo un oasis.

Todos miran al cielo por varios motivos:

—Ruegan para que no llueva, o por lo menos no mucho, y no se ahuyenten los visitantes (hay años en que “por culpa” de la lluvia las ventas han caído).

—Ruegan para que, aunque no llueva, tampoco les haga tanto sol a los que les toca el lado más caluroso que hace las tardes insoportables en el interior de las casetas.

—Esperan que la coincidencia con el Mundial de Fútbol en Brasil, el último fin de semana, no les quite demasiados visitantes como ha ocurrido en otras ediciones.

—Y se miran unos a otros confiados en que al menos el comportamiento de las ventas sea como el año pasado y aumente un poco. En 2013 se frenó el descenso en las ventas que, tras seis años, alcanzó el 43%, al subir un 9.3%.

La expectación es máxima. Al igual que esperan la complicidad del buen tiempo, también confían en que la media de lectores haya aumentado, ya que hasta el año pasado 63 personas de cada cien decían leer al menos un libro al año, por debajo del 71% de Europa.

Pese a los malos resultados, la industria del libro sigue siendo el sector cultural que más aporta al Producto Interior Bruto (PIB), poco más del 1%. Los últimos años la facturación general ha sido de unos tres mil millones de euros.

Para motivar a sus visitantes y lectores, la feria tiene esta vez como eslogan Deletrear el mundo, para lo cual ha recuperado la actividad El micro, un espacio donde un autor, un librero o un editor cuenta con un minuto para “deletrear el mundo”.

Serán 17 días en los que destacarán los homenajes a Gabriel García Márquez, fallecido el 17 de abril (el 8 de junio habrá una lectura continuada de Cien años de soledad) y a Quino por los 50 años de la creación de Mafalda y la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (cada viernes de la feria, en la caseta 0, distintos dibujantes trasladarán a los lectores al mundo de Quino). Pero será el centenario de la Primera Guerra Mundial lo que marque durante diferentes días las actividades en El Retiro.

Pero todo lo anterior, conferencias, lecturas, homenajes, solo cumplen un papel coprotagónico en la Feria de Madrid. Aquí la mayor atracción es el encuentro de los lectores con los autores. Y este año parece que va a romper todos los récords.

La feria acaba de empezar y ya está confirmada la visita de 850 autores que estarán en más de 3.000 actos de firmas durante estos 17 días. Son escritores de medio mundo: desde españoles como Javier Marías, Almudena Grandes, Rosa Montero, Álvaro Pombo, Jesús Ferrero, Luis García Montero, Javier Reverte, Andrés Ibáñez, Julia Navarro, Dolores Redondo... hasta el irlandés John Connolly, la francesa Anna Gavalda, los ingleses Neil Gaiman y Ben Brooks, el colombiano Jorge Franco, el cubano Leonardo Padura y los chilenos Isabel Allende y Rafael Gumucio. Cineastas como Alex de la Iglesia; fotógrafos como Chema Madoz. Entre medias, un rosario de personajes mediáticos que han escrito alguna clase de libro y cuyos seguidores suelen colapsar pasajes del Paseo de Coches con sus filas en busca de firmas. Es el ritual de lectores y escritores con el que este año, más que nunca, quieren conjurar la crisis del libro.

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