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El nuevo director de los Mossos admite “desajustes” a corregir

EL PAÍS EL PAÍS 13/06/2014 Rebeca Carranco
De izquierda a derecha, Albert Batlle, Ramon Esadaler y Josep Lluís Trapero. © ALBERT GARCIA De izquierda a derecha, Albert Batlle, Ramon Esadaler y Josep Lluís Trapero.

“Asumo esta responsabilidad con mucha ilusión y un cierto entusiasmo”, arrancó ayer el ya nuevo director general de la policía catalana, Albert Batlle, en su primer encuentro con los medios. Poco antes Batlle tuvo también su primera reunión con quienes a partir de ahora estarán a sus órdenes: comisarios e intendentes de los Mossos, una cúpula no siempre fácil de dirigir y gestionar. En el breve encuentro, que se celebró en Interior, estuvo también el consejero Ramon Espadaler y el secretario general, Josep Martínez.

Batlle no temió mencionar en su intervención “algún desajuste” que ha afectado al cuerpo, pero dijo que “se podrá corregir y mejorar”. Defendió que la “ciudadanía confía en los Mossos”. Y aseguró que las crisis que han mellado profundamente la imagen de la policía catalana —el caso de Ester Quintana, que perdió un ojo en la huelga general del 14-N y el de Juan Andrés Benítez, que murió tras ser brutalmente reducido— tienen más que ver con la “percepción” que con la “realidad”. “Se trata de modular el cambio de percepción que se tiene”, dijo, sin mencionar ninguno de los dos casos de manera directa.

El nuevo jefe político de los Mossos también quitó hierro al hecho de su militancia histórica en el PSC, partido con el que fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona y secretario general de Servicios Penitenciarios durante los dos tripartitos (2003-2011). “La policía no es de nadie, es de todos. No es de un partido ni de un gobierno”, defendió. Y contó que la primera cosa que hizo, en cuanto salió publicado ayer en el DOGC su nombramiento, fue llamar a todos los portavoces parlamentarios de la comisión de Interior, precisamente para reunirse con ellos y tratar de sacar a los Mossos del “debate partidista”.

El nuevo jefe político de los Mossos quitó hierro al hecho de su militancia histórica en el PSC

También anunció que el lunes tiene previsto reunirse con los sindicatos policiales, una tarea tampoco fácil puesto que la mayoría de ellos lleva años en pie de guerra con la cúpula de Interior. Entre sus retos, mencionó el interés en “incrementar la colaboración con el resto de instituciones: judicatura, fiscalía, el territorio, el mundo asociativo y otros cuerpos y fuerzas de seguridad, especialmente las policías locales”.

Por la mañana, Batlle inició el traspaso de poderes con el anterior director de los Mossos, Manel Prat, al que le agradeció su labor frente al cuerpo en los tres años de mandato. “Ha dejado un cuerpo ordenado, ha hecho un buen trabajo”, dijo.

La dimisión de Prat, el pasado 27 de mayo, dejó a Interior durante dos semanas sin director, en la búsqueda del perfil adecuado. En el proceso, varias personas se negaron a aceptar un cargo tan delicado (los dos últimos directores de los Mossos han dimitido). Batlle fue finalmente el elegido por Espadaler. “No me tuvo que convencer para aceptar”, admitió. Aunque también dijo ser “consciente del reto”. “Hay temas complicados y sensibles por sí mismos, pero hay que trabajar con mucha ilusión y dedicación, continuando una política de seguridad que está sobradamente acreditada en un cuerpo apreciado, respetado y querido por la ciudadanía”, afirmó.

Espadaler avaló su trayectoria “de servicio público”, y le animó en el cargo que asume, con “elementos de complejidad” en un contexto como el actual.

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