Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El ocaso de Antonio Miguel Carmona

ABC ABC 30/05/2016 Tatiana G. Rivas
Las intervenciones como tertuliano de Carmona están provocando fricciones dentro del partido. © EFE Las intervenciones como tertuliano de Carmona están provocando fricciones dentro del partido.

Cincuenta y un días duró al frente del grupo municipal socialista de Madrid Antonio Miguel Carmona. Su clara oposición al PSOE que encabeza el actual secretario general, Pedro Sánchez, le costó el 3 de agosto del año pasado el batacazo desde la portavocía. Como castigo añadido, el candidato a la Presidencia de España le colocó bajo las órdenes de su número dos en Madrid, Purificación Causapié, afín al representante de la federal. Desde entonces, comentan varios de sus compañeros, Carmona «ha hecho vida por su cuenta y está centrado en sus aspiraciones internas»; en 2015, antes de la campaña electoral a las municipales, dejó clara su pretensión de ocupar la secretaría general del PSM después de que expulsaran a su amigo Tomás Gómez. Ahora, por Mayor, 71 -sede de los grupos- ni se le ve, aseguran.

La actitud del también tertuliano ha generado «roces», «disfunciones» y «desavenencias» en la capital. Solo les une a él una fría relación de «cordialidad» que se palpa en los pasillos de Cibeles los días de Pleno. Carmona deambula solo en los descansos, aferrado a su móvil, mientras el resto de cargos públicos de los cuatro grupos (Ahora Madrid, PP, PSOE y C’s) salen y entran de la Cámara en compañía, alternando con cierta complicidad.

El PSOE en Madrid lo forman nueve concejales. Y está dividido: ocho trabajan juntos y Carmona se encarga de «su carrera ante los micrófonos y las cámaras de televisión», asevera uno de los socialistas. «Es legítimo que todo el mundo tenga aspiraciones, pero primero haz tu trabajo, y luego, lo que quieras. Los ciudadanos te pagan para que los atiendas», recrimina otro de los ocho.

Carmona es edil sin responsabilidades de gestión pública por ser también profesor de Economía en la Universidad San Pablo CEU. Cobra como cargo electo 62.630,10 euros. Se encarga de los distritos de Tetuán y Salamanca, de acudir a los Plenos y, entre tanto, como consta en su agenda pública, intercala el día a día con apariciones en los medios de comunicación, charlas, conferencias y las clases.

Ausbanc y su acta

Las conversaciones telefónicas que salieron a la luz el pasado miércoles entre Carmona y Luis Pineda, el que fuera presidente de Ausbanc, le han arrinconado aún más en el Ayuntamiento. Sus compañeros se plantean si debería seguir representando a los madrileños tras haberse relacionado con un individuo que está en prisión provisional sin fianza por la imputación de seis delitos: extorsión, amenazas, pertenencia a organización criminal, fraude en las subvenciones, estafa y administración desleal. Están molestos, perplejos y cansados. «Aún no nos ha dado ninguna explicación. Prefirió hacerse el tour en los medios, que para eso sí tiene tiempo, pero no para hablar con nosotros», reprocha uno. «Quiero oír lo que me cuenta y luego decidir si hay que tomar medidas», afirman desde la calle Mayor. Desde el PSOE-M y Ferraz se guarda silencio al respecto.

En el pinchazo telefónico del pasado 15 de febrero, incluido en el sumario judicial, el presidente de Ausbanc le propone acabar con la edil de Cultura, Celia Mayer, la «titiritera», como se refiere a ella el ahora encarcelado. Carmona, con complicidad, le ofrece que hable con su compañera Mar Espinar, que se encarga de los temas culturales.

«La ha liado una vez más. Es mejor el trabajo de hormiguitas que no el de grandes focos con grandes sombras. Tiene ya una hemeroteca detrás. Es Carmona el del “pim, pam, pum” y el del “Prestige”», critican desde su grupo.

El profesor de Economía se vio obligado a dimitir el 12 de diciembre de 2002 como diputado autonómico tras bromear con el hundimiento del petrolero. Con las elecciones municipales y autonómicas en ciernes en mayo de 2003, Carmona se atrevió a decir que con el accidente del barco en el litoral gallego su partido iba «sobrado» de votos. «Y si hace falta, hundimos otro», declaró ante los micrófonos de la SER.

Lo de Ausbanc ha frustrado a los socialistas. «Entristece que salgan mierdas como estas; al final legitiman la decisión de la federal de cambiarle por otra persona. Aunque la conversación no sea ilegal, suena mal. El resto no nos relacionamos con mafiosos», sentencian. Se deduce del tono con el que se expresan que su paciencia está al límite: «Hay que tener una ética, y si no se está a la altura del cargo ni de acuerdo con el compromiso de grupo, hay que plantearse dejarlo».

MÁS EN MSN

-El hombre que emociona a Pablo Iglesias

-La coalición consolida el 'sorpasso'

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de ABC

image beaconimage beaconimage beacon