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El orden necesita hedonismo

El Mundo El Mundo 12/06/2014 ORFEO SUÁREZ

Fernando Hierro suele bromear con los cambios de hotel que tanto gustan a Vicente del Bosque, y es que el seleccionador español no sabe cómo luchar contra la rutina de una concentración. Nada para romperla como el ajetreo y desorden de una mudanza. A Louis van Gaal le sucede algo parecido, en una lucha que es también un pulso consigo mismo. El orden estricto puede pasar de virtud a defecto cuando se convive con los demás. La línea es muy delgada. Por eso, sabe que debe alternar las sesiones en la pizarra, donde lo fundamental es el juego posicional, con momentos de esparcimiento. En Barcelona, donde jamás lo comprendieron, se llevaba a la plantilla a competir en bólidos de carreras. En Río de Janeiro, ha pasado de las instalaciones del Flamengo al hedonismo de la playas de Ipanema o Gávea.

Sobre el césped, como un ciprés en movimiento, no ha parado de dar indicaciones a esta Holanda imberbe que mañana debe medirse a una selección que se parece más a lo que piensa Van Gaal que su propio equipo. Le sucedía lo mismo a Johan Cruyff cuando iba camino del Soccer City, en Johannesburgo. "Hoy ganaré siempre: o lo hace mi país o lo hace mi fútbol", dijo. Jamás lo dirá Van Gaal, por supuesto, que trabaja para detener a la campeona mucho más que para reconstruir el ADN del fútbol que tanto conoce. Suya fue la última gran generación del Ajax que pasó por el Bernabéu como si fuera el Bolshoi. Jorge Valdano, vecino de los holandeses en Ipanema, bien lo recuerda.

Es muy posible que Holanda no haga lo mismo en todos los partidos, pero todo indica que, ante España, mañana formará con una línea de cinco defensas. «Estos jugadores son demasiado jóvenes para exponerlos de otra forma», ha reflexionado Van Gaal entre su gente, aunque públicamente continúa como siempre. Positivo. Sabe por qué lo dice. De hecho, de los siete supervivientes de hace cuatro años, cinco son delanteros: Van Persie, Huntelaar, Sneijder, Robben y Kuyt. A la espera de saber dónde juega Sneijder, las opciones para llevar al equipo son De Guzmán o Clasie. Es evidente, sin embargo, que la inexperiencia está atrás.

Del Bosque no esperaba hace unos días a una Holanda dura, al límite, como la de Johannesburgo, a pesar de la continuidad de De Jong, el hombre de la patada de kung fu sobre Xabi Alonso. Lo que parece claro es que, al menos, sí será tácticamente férrea.

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Una visita al despacho del actual seleccionador holandés delata su obsesión por el orden en los más mínimos detalles. Todo lo que haya sobre su mesa, bolígrafos o revistas, está perfectamente alineado. A pesar de que su paso por el Camp Nou estuvo envuelto en el guerracivilismo que sucedió a la era Cruyff, dejó a sus futbolistas impresionados por el detalle con el que trabajaba el juego posicional que ya había impuesto su compatriota y némesis personal. Guardiola es uno de ellos, pero también Xavi o Puyol, a los que consolidó en el primer equipo. Frank de Boer, entonces azulgrana, y hoy al frente del Ajax que ganó esta temporada al Bará, es uno de sus discípulos aventajados.

La expedición holandesa viajó ayer a Salvador de Bahía, un día antes que España desde Curitiba. Bajo el bochorno de Río de Janeiro, ha encontrado un clima más similar que los españoles al que encontraran en el partido. Regresarán, después, a su hotel frente a la arena. En las playas de Ipanema o en Gávea han jugado a las palas y han estado a punto de tener un accidente con un kitesurfista, concretamente Van Persie y Janmaat, pero relajarse es obligado después de las exigentes sesiones tácticas, en las que Robben y Martins casi llegan a las manos. El delantero nunca ha hecho las paces con el demonio que lleva dentro.

Van Gaal, en realidad, necesitaría más tiempo para madurar a esta selección joven, pero no lo tendrá. La oferta del Manchester United era irresistible. En su país, le han acusado de traicionar sus propios postulados, basados en la fidelidad y la lealtad. A Holanda la recogerá Guus Hiddink, que sabe mucho de lo que hace Van Gaal, de su fútbol, y algo más de hedonismo.

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