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El Partido Comunista chino expulsa a una de sus estrellas emergentes antes de su gran cumbre política

Logotipo de El Mundo El Mundo 30/09/2017 ISMAEL ARANA

Considerado hasta este verano como uno de los posibles candidatos a hacerse con las riendas del poder en China en el futuro, las aspiraciones de Sun Zhengcai, secretario del

Partido Comunista chino (PCCh)

en la ciudad de Chongquing, recibieron ayer su certificado de defunción tras hacerse pública su expulsión de la formación comunista acusado de corrupción y abuso de poder.

El anuncio fue dado a conocer este viernes por la agencia de noticias Xinhua a menos de tres semanas para que se celebre el 19º Congreso del Partido Comunista. En este importante cónclave, se espera que el actual presidente, Xi Jinping, promueva a sus aliados para ocupar los más altos cargos de la dirección del país y certifique su creciente autoridad en vísperas de su segundo mandato de cinco años.

En el opaco mundo de la política china, donde los juegos de poder tienen lugar entre bambalinas, la caída de Sun recuerda a la de su predecesor en el cargo, Bo Xilai. Este hombre, una de las grandes estrellas emergentes de la formación comunista, cayó en desgracia en 2012 cuando fue señalado como corrupto y se vio envuelto en el escándalo protagonizado por su esposa, que fue acusada del asesinato de un británico. En la actualidad, ambos permanecen en la cárcel.

Según el comunicado de ayer, los investigadores del PCCh acusaron a Sun de una ristra de delitos entre los que se incluyen aceptar sobornos, nepotismo, pereza, traicionar a los principios del Partido, la búsqueda de "lujos, ostentación y privilegios", filtrar información confidencial, aceptar una "enorme cantidad de dinero y obsequios" e intercambiar "poder por sexo en su vida" entre otros.

A consecuencia de estos cargos, este hombre de 53 años ha sido despojado de todos sus títulos oficiales y de su membresía en el Politburó del PCCh, el poderoso grupo de 25 personas que rige los designios de la formación comunista. Hasta que fue apartado por sorpresa de su puesto el pasado 15 de julio, muchos analistas apuntaron a la posibilidad de que Sun pudiera ser promocionado durante el Congreso al Comité Central del Politburó, el sancta santorum del poder en China. Ahora, confirmó Xinhua, su caso pasará a manos de la Fiscalía.

Chongqing es la cuarta ciudad más grande del pais, una metrópolis industrial cuya dirección se considera clave para aquellos que albergan aspiraciones políticas. A Sun, que tenía como misión borrar el legado e influencia de Bo en la urbe, le sustituyó en el cargo Chen Miner, una figura próxima a Xi desde que ambos trabajaron juntos a pricipios del milenio en la provincia de Zhejiang.

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Para Willy Lam, analistas de la política del gigante asiático en la Universidad China de Hong Kong, los escasos dos meses y medio que han pasado entre el anuncio de la destitución de Sun en julio y su expulsión de ayer suponen toda una advertencia contra los que osan disentir con Xi Jinping, el líder chino que más poder ha conseguido acaparar desde los tiempos de Deng Xiaoping.

"El momento de la expulsión de Sun quiere ser un mensaje de Xi, de que no confiará ni promocionará a ningún funcionario cuya lealtad hacia él esté en duda", dijo al diario Wall Street Journal. "La idea es intimidar a los funcionarios y delegados del Congreso para que sigan los deseos de Xi y voten a favor de sus propuestas", añadió.

La otra persona que aparecía junto a Sun en todas las quinielas para encabezar la siguiente generación de líderes que dará el relevo a la de Xi es Hu Chunjua, jefe del partido de la pujante provincia sureña de Guangdong. Durante la próxima cumbre, todos los ojos estarán puestos en lo que pasa con este hombre de 54 años, ya que lo que ahí suceda podría ofrecer pistas clave sobre su futuro político y el del país.

Otro de los puntos de mayor interés de la cumbre estará en ver qué sucede con el zar anticorrupción y mano derecha de Xi, Wang Qishan. En principio, sus 69 años le obligarían a retirarse este año de la vida política dado que supera los 68 años que marca la jubilación oficiosa -que no oficial- del partido. Sin embargo, muchos analistas aseguran que Xi pretende mantenerlo en el puesto otros cinco años más para que siga adelante con la purga de corruptos que, además limpiar el partido, ha servido para quitar del medio a muchos de los rivales políticos del actual dirigente.

Precisamente hoy, a raíz de la expulsión de Sun, el diario oficialista Global Times publicó un editorial elogiando los efectos de la campaña anticorrupción, "que ha dejado claro que cada persona es igual ante la disciplina del Partido y las leyes y que nadie goza de ningún privilegio. Aquellos que se consideran privilegiados están destinados a pagar un alto precio", advirtió el texto.

Entre las virtudes de la campaña, el diario cita la de "limpiar y refrescar" el cuerpo de funcionarios, el haber reforzado el apoyo y confianza de la gente al Partido y la promoción de la Justicia. "Esto hace que los que están involucrados en prácticas ilegales se sientan asustadizos y aturdidos", apostilló.

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